Carta de los vecinos de las poblaciones afectadas por el incendio de Navalacruz a Teresa Ribera
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Carta de los vecinos de las poblaciones afectadas por el incendio de Navalacruz a Teresa Ribera

Incendio de Navalacruz. (Foto: Ricardo Muñoz Martin).

Ante la incertidumbre por su futuro.

Con el objetivo de que se escuche la voz de los vecinos de las poblaciones afectadas por el incendio de Navalucruz, en el que se calcinaron más de 22.000 hectáreas en la provincia de Ávila, han escrito una carta dirigida a Teresa Ribera Rodríguez, vicepresidenta tercera del Gobierno de España y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

 

"Dichas poblaciones se enfrentan a la incertidumbre de cómo se podrá recuperar la tierra de la que vivían y que les permitía seguir poblando esta tierra, ya tan castigada demográficamente", explican.

 

La carta es la siguiente:

 

"A/A: MINISTERIO PARA LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA Y EL RETO DEMOGRÁFICO.
EXCELENTÍSIMA SRA. DOÑA TERESA RIBERA RODRÍGUEZ

 

Han transcurrido unas semanas desde el inicio en el término municipal de Navalacruz del incendio que arrasó miles de hectáreas de gran valor natural y económico, al menos para sus habitantes. Estas personas se enfrentan ahora a la incertidumbre de cómo se podrá recuperar la tierra de la que vivían y que les permitía seguir poblando esta tierra, ya tan castigada demográficamente.

 

Los cauces de agua y las captaciones están contaminadas, con lo que el agua para consumo humano está viniendo de donaciones que dejarán de llegar cuando el impacto mediático desaparezca. No hay agua para los animales que antes pastaban en prados que ahora están devastados por el fuego. La riqueza natural del paisaje ha quedado reducida a cenizas y solo interesa pasar por aquí por el morbo de ver las consecuencias del incendio.

 

El origen del incendio fue fortuito. Los accidentes son imprevisibles. Sin embargo, entre las causas de su rápida propagación y de la magnitud de la superficie quemada, hay algunas que son por factores humanos que podrían haberse prevenido o minorado durante años, décadas, de descuido de las condiciones de vida en territoros como el nuestro.

 

Esos elementos propagadores de las consecuencias del incendio a los que nos referimos son bien conocidos. Pero no por ser bien conocidos, las administraciones han tomado medidas realistas y efectivas para paliarlos. Nos referimos a la despoblación de lo que ahora llaman España vaciada, como si alguna vez hubiera estado llena. Llena no estuvo nunca, porque la tierra daba lo justo. Aun así, antes esta tierra estaba cuidada, aprovechada y humanizada.

 

El otro factor de propagación, que es consecuencia del anterior, es que los montes estaban llenos de vegetación que actuó como como combustible del fuego. Al no haber explotaciones ganaderas que reduzcan esa vegetación y creen senderos y caminos que permitan el acceso e incluso actúen de cortafuegos; al no haber sido aprovechados y gestionados durante décadas, en esos montes había combustible que solo tenía que esperar una chispa para arder. Y ardió todo, incluido aquello de lo que vivían nuestros vecinos.

 

Pasarán años hasta que nuestra tierra pueda volver como mínimo a lo que había antes. Pero volver a lo mismo será correr el mismo riesgo y seguir siendo parte de la España despoblada y del medio ambiente descuidado. Hasta que llegue otro incendio o desgracia que acabe echando a los pocos vecinos que quedaban haciendo de esta tierra un lugar donde vivir. Vecinos que tenían la esperanza de que sus hijos y sus nietos heredaran y dejaran una tierra humana para las siguientes generaciones.

 

Desgraciadamente los incendios forestales se repiten periódicamente cada verano y afectan a zonas rurales con similares características a la nuestra. Tal es el caso del que estos días afecta a la comarca de la Ribeira Sacra, en Lugo.

 

Por todo esto, aunque ya es tarde para evitar los daños que el incendio ha causado, es necesario recuperar, al menos, las condiciones de vida que había antes de esta desgracia. Para ello son necesarias actuaciones inmediatas, que ya se están llevando a cabo, como la aprobación por el Consejo de Ministros, el pasado 28 de agosto, de la declaración de zona afectada gravemente por emergencia de protección civil a consecuencia de los graves incendios forestales, el anuncio por parte de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León de actuaciones de emergencia por 2,7 millones de euros, o la aprobación, ayer mismo, en el pleno de las Cortes de Castilla y León de la proposición no de ley, con 15 propuestas de recuperación socioeconómica y ambiental de las zonas afectadas. Pero también será necesario tomar medidas a largo plazo que eviten catástrofes como esta en el futuro.

 

Precisamente en este momento, en el que iniciamos la recuperación económica de los efectos de la crisis provocada por el COVID, se habla de planes que inciden en dos aspectos: el desarrollo de nuevas tecnologías y el cambio climático. ¿Para qué servirá el desarrollo tecnológico en el campo sin habitantes que puedan usar esas tecnologías para crear riqueza o, simplemente conservar la tierra que se ven obligados a abandonar? ¿Cómo evitar el cambio climático si una chispa acaba con más de 20.000 hectáreas de monte? La siguiente pregunta es necesaria y consecuente con las anteriores: ¿qué plan de recuperación económica rural se ha incluido en el Plan de recuperación y resiliencia?

 

Los vecinos de la zona exigimos que se escuche nuestra voz y reclamamos medidas inmediatas y a largo plazo, para seguir viviendo aquí, en la tierra que queremos dejar para el futuro. Un futuro que no está solo en la tecnología de las grandes ciudades, o acciones para disminuir la contaminación esas urbes, sino también en las poblaciones rurales, un territorio proveedor de recursos y bienes donde la naturaleza y su cuidado permiten que el deterioro medioambiental provocado por esas ciudades sea compensado.

 

Las medidas inmediatas que son necesarias son las siguientes:


● Ayudas directas para la recuperación de los daños causados en los bienes de los vecinos y que no estén cubiertos por seguros.
● Agilización y simplificación urgente de todos los trámites de reclamación y pago de las coberturas de los bienes asegurados. Se debe imponer un plazo de 1 mes desde la presentación de la reclamación para el pago de las indemnizaciones por parte de los seguros, y en caso de retraso una penalización por demora.
● Compensación de las rentas perdidas y declaradas por autónomos y empresarios que vean afectada su actividad por los daños directos del incendio o por la contaminación de las aguas, la falta de pastos, la reducción o desaparición de ventas de productos agrícolas o ganaderos, la reducción de actividades cinegéticas y de turismo rural.
● Limpieza y descontaminación de cauces de ríos y captaciones de agua.
● Aportación de agua para consumo humano en los núcleos de población.
● Aportación de agua para consumo animal en las explotaciones ganaderas.

 

Respecto a las medidas que se deben tomar a largo plazo se propone:


● Redacción y ejecución de un plan de recuperación forestal para todo el territorio que priorice la reforestación de especies autóctonas.
● Medidas de prevención de incendios: promoción de la gestión y aprovechamiento de los recursos forestales de nuestros montes y creación de cortafuegos e infraestructuras de acceso.
● Apoyo a la Creación y mantenimiento de explotaciones ganaderas que tengan como finalidad principal la gestión del monte bajo y la generación de un mosaico de pastizales que límite la propagación del fuego en caso de incendios. La puesta en valor de estas explotaciones atraerá población nueva que se encargue de su gestión.
● Establecimiento de una renta mínima rural, con la colaboración de los ayuntamientos receptores en materia de vivienda y empleo, para nuevos pobladores.

 

Con la esperanza de que todas estas medidas puedan ser efectivas en el menor tiempo posible, les emplazamos para la creación de los instrumentos necesarios y nos ponemos a su disposición para mantener los contactos necesarios para su desarrollo.

 

Con el objetivo de que la situación de la zona y las actuaciones que se proponen sean conocidas por toda la sociedad, este mismo escrito será difundido a través de las redes sociales y medios de comunicación.

 

El apoyo a este y otros territorios rurales con estas u otras iniciativas similares, es esencial para alcanzar los retos económicos y sociales a los que nos enfrentamos en el contexto de cambio climático que tanto preocupa a la sociedad.

 

Agradeciéndole su interés, reciba un cordial saludo.

 

Concepción Galán González".