Carta al director: La olvidada importancia del agua en la cabecera del Valle del Tiétar

Término municipal de la localidad abulense de La Adrada.

Del Espacio Vecinal de La Adrada.

La crisis actual está poniendo a prueba a nuestros ciudadanos, a nuestras instituciones, en definitiva a nuestra sociedad,  a quien se le pide un esfuerzo tanto material como de valores con el fin de no dejar abandonados a los más desfavorecidos en el reparto de recursos básicos y esenciales.

 

En plena crisis, se ha puesto de manifiesto la importancia del agua con la promulgación por parte del gobierno del estado español de Leyes para la ciudadanía en general y en especial para los colectivos vulnerables, sobre el derecho al agua en tanto que su disponibilidad es fundamental para la vida, la higiene personal y doméstica, y en consecuencia, para la salud.  

 

Así el Ayuntamiento de Piedralaves ha adoptado una serie de medidas para contribuir a la mejora de las familias piedralaveñas ante la complicada situación generada por el coronavirus, entre ellas: el pago del agua a sus vecinos por un importe de hasta 30.000 euros.

 

Aunque el Ayuntamiento de La Adrada comunicaba a los medios la semana pasada la aprobación de un presupuesto de 2,9 millones de euros para hacer frente a la pandemia, sin embargo, la corporación adradense no revertía la situación respecto a la reciente subida de las Tasas del Agua doméstica, muy polémica, por contener un incremento de 2,9% debido al suministro a la piscina municipal de la localidad. Una subida que no ha entrado en vigor, parece ser, debido a la suspensión de los plazos administrativos del estado de alarma.

 

Resulta fundamental distinguir los diferentes usos del agua, en tanto que tienen consideraciones distintas; el de consumo humano es un derecho, mientras que otros usos no lo son, como los asociados a la industria, al deporte o a demandas recreativas, como pueden ser las de las piscinas. Al mismo tiempo se discrimina y se perjudica a los hogares adradenses, usuarios del servicio de abastecimiento en tanto que se les grava en la tarifa con unos costes de un servicio municipal, como es el de la piscina, del que no necesariamente se benefician.

 

Es competencia de los ayuntamientos la regulación de impuestos, tasas y tributos. Pero sin olvidar las disposiciones superiores que provienen de la Asamblea General de Naciones Unidas que reconocen el derecho humano al agua definido por unos criterios normativos (accesibilidad, disponibilidad, asequibilidad, aceptabilidad y calidad) y unos principios relativos a la universalidad, no discriminación, participación y acceso a la información, transparencia, rendición de cuentas y sostenibilidad.

 

En este contexto de crisis económica y sanitaria, cuando el compromiso, el sacrificio y la heroicidad van de la mano,  es muy de lamentar que a pesar del consenso social que suscitan estas medidas legislativas nacionales e internacionales,  y de la intensificación del uso del agua por parte de las familias durante el confinamiento, el Ayuntamiento de La Adrada no reconsidere exonerar al agua de cargas ajenas a su cometido básico.

Comentarios

Penitentiagite 02/06/2020 06:43 #1
Queda en evidencia, resaltada por un marco regeneracionista sobre el compromiso filosófico-moral que debiera existir en las autoridades para repartir de forma ecuánime y sin ánimo de lucro los recursos naturales esenciales entre las necesidades básicas de la ciudadanía aunque tuviera respaldo legal en la gestión, la impronta de una inquietante y olvidada importancia del agua en la cabecera del Valle del Tiétar.

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