Carta abierta a Ada Colau Ballano

Carta de David Sierra Jiménez, militar del ejército de tierra desde octubre de 2002 a febrero de 2007. Participó en la misión humanitaria de Cachemira (Pakistán en el año 2005). También ha sido candidato a la alcaldía de Ávila por Vox en 2015 y presidente provincial de dicho partido hasta enero de 2016. 

Estimada Señora Alcaldesa de Barcelona.

 

Ante su valentía delante de las cámaras, sabiendo que la horda de fanáticos de extrema izquierda, donde usted se siente tan cómoda, le va a vitorear por espetar la siguiente frase a dos militares en el Salón de Enseñanza de Barcelona: “Ya sabes que nosotros preferimos como ayuntamiento que no haya presencia militar en el salón". Se habrá quedado usted a gusto. Inmediatamente después, se le ha sumado una protesta por parte de la campaña "Desmilitaricemos la Educación", en la que unos activistas han escenificado las muertes de personas con libros en las manos y rodeados de flores con personas tumbadas en el suelo.

 

Muy bien, después de las alabanzas de la extrema izquierda debe usted escuchar la indignación que nos supone a las personas que tenemos sentido común, que estamos orgullosos de nuestras Fuerzas Armadas, y sobre todo a los que hemos servido en el ejército español y que tenemos compañeros, amigos y familiares a día de hoy dentro de ellas.

 

Pues bien, tanto a usted, como a los activistas que pedían la desmilitarización de la educación, me gustaría que se pusieran en el lugar de los militares que han salido a otros países a ayudar humanitariamente cuando se lo han pedido. A miles de kilómetros de sus casas, comiendo raciones de provisión, sin pan, sin aseos, sin champú, sin máquinas de depilar, sin calefacción, sin colchones, sin almohadas, sin familia, sin amigos, sin su pareja sentimental, sin ver el nacimiento de sus hijos, sin navidades, sin días festivos, sin tiendas donde consumir cuando les apetezca, etc, etc, etc … Sí, todo eso y más, pero con el hostigamiento de los grupos radicales de aquellos países, con frio, con humedad, con sequía, con hambre, con sueño, con rozaduras, con añoranza de sus casas, con noches sin dormir, con miedo, porque hay que ser muy valientes para ir allí y reconocer que se pasa miedo, porque el que no va, no lo va a sentir; con ilusión, sí, ilusión porque ayudan a los demás, se quitan lo poco que tienen para dárselo a los que más lo necesitan en esos países, se quedan sin el turrón que les mandan sus familias para dárselo a esas personas, se arriesgan a arrestos porque dan sus mantas y abrigos a esas personas, sí ven que esas personas pasan frio no pierden ni un minuto por calentarles un caldo o un café para ellos…y así muchas, muchísimas vivencias más que yo he visto con mis propios ojos y que también he vivido.

 

Estoy orgulloso de todos los compañeros que he tenido durante mis cinco años de militar, he vivido muchas cosas, he aprendido EDUCACIÓN en el Ejército, sí, educación y respeto, sobre todo, he visto la mayor humanidad de mi vida en la misión internacional que realicé.

 

¿Saben una cosa usted y los activistas?, seguro que no la comprenden, pero todos esos militares después de pasar durante muchos meses esas penurias, lo que más añoraban era su Patria y los que les impulsaba a seguir hacia delante era el amor a su país, el amor a España.

 

Señora Alcaldesa de Barcelona y señores activistas que os sumasteis a la protesta contra el Ejército español en el Salón de Educación de Barcelona, les pido por favor y con demasiada educación, para la que ustedes se merecen, que no se atrevan a dar lecciones de ningún tipo a los militares españoles. Muchos soldados españoles, en ocasiones han recogido los cuerpos de sus compañeros muertos. Sobre todo, por los que cayeron sirviendo a nuestro ejército, le pido encarecidamente a la Alcaldesa, que dimita y que se vaya a su casa por faltar al respeto a estos héroes. A los activistas, que vayan a Afganistán, Irak, Líbano, Pakistán…. a protestar por las atrocidades que cometen los paramilitares en esos países, que aquí no hacéis ninguna falta.

 

Señora Ada Colau, con todo el respeto, no se le puede ir así la cabeza a una figura institucional, como debería ser la Alcaldesa del Ayuntamiento español de Barcelona.

 

Se despide,

David Sierra Jiménez