Boris Johnson arrasa en las elecciones del 'Brexit'

El triunfal órdago de Johnson inaugura una era en la política británica: tendrá mayoría más que suficiente para ejecutar sus planes y alejarse de la UE.

La aplastante victoria del Partido Conservador en las generales de este jueves representa una profunda reestructuración del mapa electoral británico, en el que la derecha ha conseguido entrar en terrenos hasta ahora vetados, a costa del descalabro de un Partido Laborista vapuleado en sus bastiones tradicionales tras los peores resultados desde 1935.


El nacionalismo escocés completa el cuadro de la marcada reconfiguración arrojada por este 12 de diciembre, con un resurgir que exacerbará la presión por un segundo referéndum de independencia en Escocia.
 

Las 'elecciones del Brexit' han redibujado las convenciones ideológicas de un país que evidencia el peso abrumador del plebiscito de 2016 en el imaginario colectivo. Este jueves, los votantes premiaron a quien les había ofrecido certidumbre en materia de salida, confirmando la eficacia del mensaje directo con el que el primer ministro, Boris Johnson, se había jugado el órdago para apuntalar su presencia en Downing Street.


Su "Materialicemos el Brexit" ("Get Brexit Done", en su versión original) suponía una mera modernización del 'Recuperemos el Control' ("Get Back Control") que había decantado la consulta que determinó el fin del matrimonio de conveniencia mantenido por Reino Unido y la Unión Europea desde 1973. Su efectividad no ha perdido vigencia tres años y medio después, frente al rechazo y la diseminación del apoyo obtenidos por las fuerzas que ofrecían ambigüedad, o reabrir el debate.


Mientras Johnson inaugura una nueva era en una política británica que no registraba mayorías contundentes desde la última victoria del laborista Tony Blair en 2005, la oposición ha quedado condenada a un doloroso proceso de búsqueda de identidad, tras la cuarta derrota consecutiva, segunda de su líder, Jeremy Corbyn, quien está obligado a asumir la responsabilidad sobre unos resultados que la formación intenta infructuosamente vincular al monopolio del Brexit durante la campaña.


La debacle laborista se ha visto complementada con el decepcionante saldo de los liberal-demócratas, un partido que esperaba capitalizar el voto pro-UE con su controvertida promesa de revocar el Brexit y que ha acabado viendo cómo su líder, Jo Swinson, perdía su escaño en el Parlamento, víctima de la avalancha del Partido Nacionalista Escocés (SNP, en sus siglas en inglés), el otro gran vencedor este 12 de diciembre, en el que ha recabado la mayoría de los 59 asientos que disputaba en Westminster.