Beatriz Galindo, el personaje femenino que ha centrado la segunda sesión del ciclo de conferencias de la UCAV
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Beatriz Galindo, el personaje femenino que ha centrado la segunda sesión del ciclo de conferencias de la UCAV

UCAV.

Bajo el título “Grandes mujeres en la época de Isabel la Católica”.

Beatriz Galindo (c. 1475-1535), conocida como La Latina, ha sido el personaje femenino que ha centrado la segunda sesión del Ciclo de Conferencias Grandes mujeres en la época de Isabel la Católica (1451-1504), de la mano de Diana Eguía, profesora de la Universidad Católica de Ávila (UCAV). Un ciclo de conferencias enmarcado dentro del 570 aniversario del nacimiento de la Reina, que tuvo lugar en la villa abulense de Madrigal de las Altas Torres, y que se desarrollará en la UCAV semanalmente a las 19 hasta el 16 de diciembre.

 

La Latina fue una de las damas prominentes del Renacimiento español, que recibe su sobrenombre gracias a una probada pericia en el manejo de la lengua latina -tal como ha explicado la profesora Diana Eguía-, lo que le dio fama desde su juventud y por lo que fue llamada a formar parte de la Corte de Castilla.

 

Aunque la vida de Beatriz Galindo sigue estando llena de dudas e hipótesis, la importancia de la figura de La Latina para la historiografía tiene que ver con su capacidad intelectual. Esta destreza le sirvió como vehículo para transformar su cultura en alianzas sociales y políticas con otras damas, destacándose sus lazos con la propia Reina Isabel.

 

Lenguas antiguas

 

El manejo de las lenguas antiguas, del buen decir, el buen hablar y la expresión correcta como ascensor social para una mujer fue un camino original que Galindo supo aprovechar y fomentar hasta el final de sus días. El hecho de que la corte de la Reina Católica estuviera repleta de damas doctas, quienes cultivaban sus círculos amistosos a través del estudio de la gramática y otras áreas de valor intelectual, es una anomalía en la historia europea pre-moderna – ha relatado la profesora de la UCAV-. Christine de Pizan, en su libro La ciudad de las damas (1405), imagina un espacio amurallado en el que las mujeres son educadas y viven en virtud.

 

La inclinación de Isabel I hacia la construcción de esferas donde las mujeres pudieran compartir su inteligencia es una de las escasas encarnaciones históricas de la utopía de Pizan. En este ambiente, Galindo, como maestra del latín, ocupó un lugar privilegiado y puede considerarse su máximo exponente. A su vejez, fundó un hospital y dos conventos, donde repartió su importante biblioteca y procuró asegurar su legado. Sus últimos años fueron dedicados a hacer perdurar puntos de estudio y vida recogida, donde pudieran pervivir la socialización entre mujeres a través de la educación una vez fallecida la Reina.