Bar Don Camilo: Donde las ganas arrasan
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Bar Don Camilo: Donde las ganas arrasan

Responsables del Bar Don Camilo.

Te contamos la historia de este peculiar establecimiento del centro de la capital abulense.

Fer de Fernando, 21 años de buscavidas, entre calle y barra de bar despliega energía y risas tras la mascarilla de camuflaje y bandera de España. Fer es de esas personas que solo con verte quiere darte un abrazo, que te demuestra que te quiere, que quiere a todos sus clientes, aunque para él no son clientes, son amigos. El bar Don Camilo, donde trabaja mientras toma licor de manzana, hace honor al dueño que hace 48 años decidió ofrecer su clásico bocadillo de picadillo o sus chipirones a la plancha en la Calle Vallespín. Una calle que une la plaza de El Mercado Chico, la del Ayuntamiento, y el río Adaja. Un bar con olor a plancha que se impregna en la ropa verde y negra de los camareros y en las paredes del bar del Atleti.

 

- ¿Ves esas cuatro pesetas que están ahí?

- Las puso Franco hace 46 años

 

Fer habla de las cuatro monedas de Franco que nadie ha movido del borde de un trozo de madera pegado a la pared, donde se sujeta un jamón. Alrededor botellas franquistas vestidas de flamencas y una bandera de la cruz roja, protegidas por una cinta de plástico roja y blanca (que casualidad) de prohibido tomarse una caña en la barra. Bendecidos por la Virgen de la Esperanza, discuten Camilo, uno de los hijos de Don Camilo y Fer.

 

- Te he dicho que dos revolconas, una de chipirones y dos tintos de verano hace diez
minutos

- Te voy a dar una hostia

- Se ríe

- (silencio)

- Te quiero

 

Los paseos de Fer son como las venas, corren entre el bar y la terraza llenos de pura sangre, llenos de verdad. Mira el reloj y dice: “Hoy llevo trabajando desde las nueve de la mañana y he hecho 11km. Vamos que me he subido y bajado a Sonsoles”. Sonsoles es una ermita icónica de la ciudad de Ávila. Fer apunta en su pequeña libreta y boli Bic. Tiene 21 años pero no le gustan las tablets porque se le caen. “Mira, la libreta es perfecta, aunque ahora se me ha mojado”, cuenta mientras arranca de cuajo las hojas mojadas y se va a poner dos botellines a la mesa cuatro.

 

El otro hijo de Camilo, Rodrigo, el que se parece al actor Jan Cornet, le dice: "Fer, las botellas de alcohol se ponen en medio para que haya equilibrio en la bandeja”, a lo que Fer responde: “¿quién las va a llevar? ¿Yo, no? Pues ya está”. Fer es una persona que no acepta órdenes, que lleva sus propias reglas, pero que su sueño sería cuadrar filas en el ejército como El cabo Blázquez. Una pasión que quizá le venga de familia, porque su padre es un retirado artificiero que desactivaba bombas con la Policía.

 

El ritmo frenético del pequeño bareto no conocía el stop hasta la llegada de la pandemia del Coronavirus. Ahora Don Camilo se jubila y sus hijos, Rodrigo el fisioterapeuta y Camilo el enólogo, cogen rumbo fuera de los fogones que marcaron sus vidas. Pero Don Camilo es un bar icónico que marca la historia de la ciudad, un bar “que no puede cerrar” según dice Carlos, un vecino y uno de sus clientes más fieles. Lo que llevó a Miguel a cerrar su restaurante “El Buen Yantar” por no poder soportar un alquiler de 2.000 euros sin turistas, a Don Camilo ser un bar de barrio que alimenta a sus gentes abulenses le ha salvado del indeseado cierre. Ser vecino y amigo, se ha convertido en oro para Miguel, el nuevo dueño de Don Camilo, quien junto a Fer, su camarero de locuras, ponen este bar-restaurante del verde más esperanza que nunca. Porque donde hay ganas, se arrasa.

 

María Aramendi Campón

 

FOTOS: MARÍA ARAMENDI CAMPÓN.

Comentarios

Mariano 17/04/2021 22:31 #1
Hay que ir a ver a Miguel el nuevo Don Camilo se lo merece por el interes y entrega que ha puesto para abrir en estos tiempos tan dificiles, es amable y buen cocinero, por lo que dará buenas tapas, procede de gente sencilla y así es él amable y sencillo que solo quiere que este bar le permita vivir sin estrecheces

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