Automoción, transporte y descarbonización: certidumbres y no 'palos en las ruedas'
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Automoción, transporte y descarbonización: certidumbres y no 'palos en las ruedas'

Interior de una factoría de fabricación de coches. Foto: EP

La industria de la automoción y el sector del transporte necesitan certidumbres por igual para afrontar lo que supone la descarbonización a nivel industrial y su efecto en la actividad, la economía y el empleo. No es el momento de 'palos en las ruedas' por parte de nadie y menos de las administraciones.

El sector de la automoción y su 'hermano' del transporte están en un momento crucial. El proceso de la descarbonización ha supuesto iniciar un camino que no se detiene y para el que no hay retorno, un reto mayúsculo para la industria y también para el sector que traslada a la vida real en la carretera el pulso de fabricantes de vehículos y componentes, su relación con la actividad económica y el suministro a los consumidores. Un ecosistema complejo y delicado, con numerosas e importantes implicaciones y que afronta este reto en un momento especialmente difícil.

 

El sector, ampliamente representado en Castilla y León, necesita certidumbres para llevar a cabo una transición en la que hay miles de millones, empleo y bienestar en juego. Por eso es difícil entender lo ocurrido este fin de semana en el choque de reproches y acusaciones entre Gobierno estatal y autonómico a cuenta de las ayudas al sector. Una ministra que mezcla la situación de los transportistas con las ayudas a la industria se equivoca, más todavía si lo hace de manera desabrida. También se equivocan quienes responden porque alimentan un ruido que es lo último que hace falta: la gresca política no contribuye a nada porque no ofrece soluciones.

 

Hoy por hoy, automoción y transporte afrontan un desafió industrial, económico y ecológico mayúsculo. Son dos sectores diferentes y sus problemas concretos son distintos, pero acaban confluyendo en un punto común: los consumidores. Son ellos los que acaban pagando la necesidad de actualizar tecnologías, el desabastecimiento de componentes por la crisis de los transportes mundiales, la subida de los peajes y de los carburantes o la falta de profesionales para el último eslabón, el del transporte por carretera. 

 

En todos los casos, y con la dificultad añadida de la crisis del Covid, industria y transporte están pendientes de los pasos hacia la descarbonización. España ha decidido, por ahora, no firmar el protocolo para dejar de fabricar vehículos de combustión en 2035, como tampoco lo ha hecho Alemania. No es casualdiad que dos de las grandes potencias industriales rehúsen, ambas tienen planes, y en el caso de España deben concretarse cuanto antes porque sólo así se evitarán las consecuencias de una incertidumbre.

 

La industria, ampliamente representada en Castilla y León con fabricantes de vehículos, componentes y neumáticos, sabe lo que tiene que hacer y sólo necesitan que se les escuche. Bastante tienen con el efecto de la falta de chips en su producción, de suministro de materias primas, con la adaptación de sus gamas a las exigencias ambientales o el desarrollo de alternativas 'verdes' altamente sostenibles. Y el sector del transporte, que tiene que lidiar con la renovación de sus vehículos, los costes de los carburantes o el pago de autovías, necesita que se atiendan sus necesidades y lo necesita ya. El panorama no es sencillo y lo que menos hace falta es gresca política.

 

Las instituciones tienen que seguir apoyando a industria y transporte, como han hecho Gobierno y Junta, marcar una hoja de ruta fiable, estable y segura y dejarse de 'palos en las ruedas'. Para eso es obligatoria la cooperación entre instituciones en términos de responsabilidad y lealtad, ir todos a una: el cruce de críticas sin concesiones no es el camino. Todos tienen que hacer lo que les toca sin escatimar esfuerzos, el primero, por entenderse. Y mantener el apoyo económico en planes que mantengan la industria y la imprescindible actividad del transporte en primera línea. Hay mucho en juego porque una industria y un sector como los dos en cuestión son muchos empleos, actividad y futuro en juego.