Asaja reclama mayor formación en el Sacyl para que la tularemia sea diagnosticada enfermedad profesional

Topillos en el campo. Foto: Europa Press.

La organización sindical recuerda que está considerada "enfermedad profesional"

El sindicato ASAJA ha demandado a las administraciones a que establezcan protocolos de alerta y seguimiento de la evolución de personas afectadas por tularemia. Esta afección, que está catalogada como enfermedad infecciosa y de declaración obligatoria, está latente desde hace años en Castilla y León. Liebres y roedores, y en especial los topillos, actúan como reservorio y vía de unos contagios que principalmente se producen a través de la piel, aunque también pueden llegar a través de la conjuntiva delojo o las mucosas de boca y nariz.

 

Debido a los casos recientes de taularemia la organización profesional agraria pide al SACyL que los equipos de atención primaria y urgencias, a los que llegan por primera vez los posibles casos, "estén informados de manera conveniente sobre este nuevo pico de tularemia, para que diagnostiquen sin demora la enfermedad, y en el caso de que los afectados sean agricultores y ganaderos simplifiquen el proceso burocrático que supone la gestión de la incapacidad temporal por enfermedad profesional", demandan.

 

ASAJA recuerda que la tularemia está considerada "enfermedad profesional" y está recogida en el Real Decreto 1299/2006 dentro del “grupo de enfermedades profesionales causadas por agentes biológicos-enfermedad infecciosa o parasitaria transmitida al hombre por los animales o sus productos y cadáveres- hallándose incluidos los agricultores y ganaderos”, aseguran.

 

Por lo que afirman que "la gestión de las enfermedades profesionales puede ser asumida por una Mutua o por el INSS, quienes determinarán si es una enfermedad profesional o no. Sin embargo, la calificación de las enfermedades profesionales corresponde en última instancia al INSS". "El papel del médico de familia es fundamental a la hora de reconocer y derivar a estos organismos a los trabajadores con sospecha de estas patologías", admiten.

 

En este sentido, ASAJA insiste en la necesidad de una mayor formación de los profesionales de atención primaria, que les permita diagnosticar la tularemia como enfermedad profesional y coordinarse con el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). "Así, los agricultores y ganaderos afectados podrán obtener todos los beneficios del sistema de protección público, tales como la gratuidad de la atención farmacéutica y otras prestaciones complementarias, dado que la tularemia precisa de un tratamiento relativamente largo", admien.

 

Por ello, desde ASAJA se aconseja a los agricultores y ganaderos que "se aseguren de que se indica en el correspondiente parte de baja que se cataloga como enfermedad profesional", y que, en caso de duda, "acudan a las oficinas de las organizaciones agrarias para que se presenten las alegaciones o recursos correspondientes", finalizan.