Antonio López abre el palmarés del Premio Diputación de Ávila de las Artes ‘Florencio Galindo’
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Antonio López abre el palmarés del Premio Diputación de Ávila de las Artes ‘Florencio Galindo’

Acto en Patio de Armas del Torreón de Los Guzmanes celebrado en la mañana de este lunes.

El pintor recoge agradecido y emocionado la rosa esculpida por el artista que da nombre a un galardón.

El presidente de la Diputación Provincial de Ávila, Carlos García, acompañado por toda la Corporación y familiares del pintor abulense Florencio Galindo, entregó al pintor y escultor Antonio López el Premio Diputación de Ávila de las Artes ‘Florencio Galindo’ en su primera edición, correspondiente al año 2020. Un galardón con el que la institución provincial quiere "reforzar su compromiso con la cultura al más alto nivel", situar a la provincia "en el primer plano nacional e internacional" en este campo, fomentar "la creación artística como una seña de identidad de la provincia" y demostrar "lo que podemos aportar al resto de España", destacó Carlos García, quien también recordó los otros dos premios de nueva creación que también llegarán próximamente, el de las Ciencias y el de las Letras.

 

Y para abrir el palmarés de este Premio de las Artes 'Florencio Galindo' qué mejor que "el mayor genio vivo de la pintura de nuestro país", en palabras del presidente de la Diputación. El Patio de Armas del Torreón de Los Guzmanes, sede de la institución provincial, se vistió de gala este lunes para acoger un sencillo y emotivo acto en el que no faltaron la música sinfónica y popular, las referencias a la figura del premiado y su relación con la provincia a través de un vídeo y las palabras de los protagonistas, las del propio Antonio López, muy emocionado y agradecido, y las del presidente de la Diputación, quien no ahorró elogios para "el mejor ejemplo vivo de la cultura española y uno de los mejores pintores de nuestro tiempo"

 

El "manchego universal" recibió de manos de Carlos García una "preciosa" rosa en relieve esculpida por Florencio Galindo (el premio también está dotado con 3.000 euros) y, tras besar a la viuda del pintor de Adanero, Rosa Beltrán, subrayó que "yo he dado mucho a Ávila y Ávila me ha dado muchísimo a mí y a Mari (su mujer), a nosotros". Antonio López explicó que estuvo un tiempo "obsesionado" con la figura de Santa Teresa y recordó su primera visita a Ávila, en las Navidades del año 1961, para pintar la ciudad junto a su mujer. "Desde entonces no he dejado de volver", señaló, primero en sus visitas como jurado del Premio Adaja de pintura y después "cuando Gonzalo (Jiménez) me llamó para impartir los talleres en Ávila (de la Cátedra Francisco de Goya), que para mí significaron muchísimo". Tras destacar la dimensión de los talleres, al asegurar que "tuvieron una altura como muy pocos lugares donde se enseñaba la pintura y donde se reunían pintores llegados de todos los lugares", lamentó su desaparición porque "es de las cosas que construyen una sociedad".

 

En esa relación con Ávila, Antonio López sumó y agradeció este premio, aunque no escondió que sentía "tristeza" porque fuera Florencio Galindo quien le diera el premio y no al revés, "no es justo", dijo en referencia a su prematuro fallecimiento. Sobre el pintor de Adanero, el manchego recordó que le conoció cuando daba él clase en la facultad de Bellas Artes y Galindo era su alumno. "Llamaba la atención por su estatura, su gravedad, seriedad y por lo bien que pintaba, era de ese grupo de pintores que se inician que notas que van a llegar lejos", aseguró, para añadir que tras sus primeras exposiciones se vio "impresionado" y que sus cuadros le entusiasmaban. "Después nos hemos visto pocas veces pero le tenía mucho cariño y admiración", señaló.

 

Motivo para volver a Ávila

 

Al finalizar el acto, que estuvo amenizado por la música de un grupo de cuerda y por la música y los bailes populares de Los Talaos y Los Torronchos, Antonio López habló de una ceremonia "preciosa" y agradeció un premio que había sido "un motivo para volver a Ávila, donde siempre que me han llamado he venido".

 

El presidente de la Diputación, Carlos García, habló de "un día para la eternidad", al rendir homenaje "a un hombre que ha conquistado la eternidad a través de los pinceles, del cincel, del soplete… de cualquier herramienta y sustancia que, en sus manos y a través de sus ojos, ha cobrado vida para captar y sintetizar la esencia del ser humano". "La pintura y la escultura de Antonio López están por derecho propio en la cima de las artes españolas", señaló García, quien por ello agradeció la aceptación del premio por parte del manchego y su disposición a acudir a Ávila a recibirlo.

 

Tras resaltar la "luz" que irradia su obra, quiso "dejar constancia de la emoción que todos los abulenses de esta provincia sienten al unir su nombre para siempre al de este artista genial" a través de un premio que, señaló, "fortalece ese lazo que le une a nuestra tierra" y que "cierra el círculo" de su relación con Florencio Galindo y de "ese aprendizaje constante en ambas direcciones".

 

El presidente, que agradeció el esfuerzo y la dedicación del Área de Cultura y de la Institución Gran Duque de Alba para hacer posible estos premios, deseó "larga y prestigiosa vida" a unos galardones que tienen el honor de estrenarse con un hombre con cuyo arte "nos conmovemos y asombramos".