Año '1' después de la pandemia: la reconstrucción
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Año '1' después de la pandemia: la reconstrucción

El 2021 debe ser el de la reconstrucción a partir de la vacuna: salud, economía y sociedad tienen un largo camino por delante.

Dentro de unos días decimos 'adiós' a este 2020 al que no vamos a echar de menos. Este es, por tanto, el último Editorial de TRIBUNA en este funesto año que se torció en marzo y que ha puesto en riesgo todo lo que hemos construido en Castilla y León y España en los años posteriores a la otra gran crisis, la de la deuda soberana. En pocos meses, el empleo y la actividad generadas en muchos años de esfuerzo se han ido por el sumidero. El final del año coincide con la llegada de la vacuna, que tiene que ser la piedra angular sobre la que asentemos la esperanza de una reconstrucción que va a ser ardua.

 

No hace falta recordar las cifras del nefasto balance de este año. Por encima de todas está la de aquellos que han fallecido víctimas de una enfermedad a la que no vimos venir con suficiente antelación, ni nosotros ni nadie, aunque haber actuado tan tarde como los demás no sea consuelo. El tsunami de contagios y enfermos superó por completo un sistema que este año tenía que reinventarse y que termina con la certeza de que no necesita retoques sino una clara apuesta por su sostenimiento en forma de una dotación presupuestaria suficiente de la que ahora carece.

 

Tras el golpe en la sanidad, el cierre total de las actividades ha provocado una crisis económica sin precedentes en la historia de nuestra comunidad. El parón se tradujo en miles de trabajadores en ERTEs y en un agujero en el PIB que a duras penas se ha repuesto: la recuperación tardará al menos dos años. Las medidas han estado bien enfocadas a la supervivencia de empleos y empresas, pero la eficiencia en su puesta en marcha genera más dudas: demasiados problemas en los trámites de lo que, eso sí, ha sido una avalancha administrativa que no se repetirá. Fue muy difícil acogerse a expedientes y ayudas, imprescindibles y que ahora habrá que pagar. De lo mejor, que este ha sido el año del salvavidas público impulsado por Europa: toda una lección para aquellos que no creen en lo uno ni en lo otro.

 

Para ello, necesitamos una recuperación económica que no flaquee, y se antoja complicada. La crisis va a dejar un importante reguero en forma de pérdida de empleos y cierre de empresas. Ha dejado al descubierto nuestras debilidades como economía demasiado volcada en los servicios y el turismo, aunque también ha puesto de manifiesto que sabemos adaptarnos y que algunas de nuestras empresas y empresarios son capaces de dar la talla y reinventarse. En ello debemos invertir los fondos europeos que lleguen, una oportunidad para insuflar el oxígeno que empleo y empresas necesitan, pero que también son la ocasión de subirnos a las transformaciones necesarias para ser competitivos.

 

Solo así podremos evitar la crisis social que ya asoma. Las empresas han soportado a duras penas meses de cierre y restricciones a la espera de un auxilio que tiene que llegar ya. Todo lo que tarde de más se acabará trasladando en forma de desempleo y recesión, acentuando la brecha social que hay que combatir con más recursos del sistema.

 

2021 debe ser el de la reconstrucción a partir de la vacuna: salud, economía y sociedad tienen que ir de la mano. Tenemos un largo camino por delante, pero al menos contamos con la esperanza de que el Covid deje de llenar hospitales y cementerios.