Al medio ambiente no le gusta cumplir años

Artículo de opinión de Alberto López Casillas por el Día Internacional del Medio Ambiente. 

5 de junio. 44 años lleva el Medio Ambiente celebrando su Aniversario en esta fecha, por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y está triste. No le gusta cumplir años. No le gusta ser el centro de atención un día, sabiendo que el resto del año pocos se interesarán por él. Debe ser la cuarentena. O quizá seamos el resto, desagradecidos.

 

Este año, además, al Medio Ambiente le ha pillado su cumpleaños con una preocupación extra. La decisión de EE.UU. de abandonar los acuerdos de la Cumbre de París le ha sentado mal. Tras el acuerdo histórico de movilizar a 187 países con objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero post 2020, el Medio Ambiente se había convencido de que esta si, sería la definitiva. Estaba convencido de que esto serviría para evitar que las temperaturas subieran por encima del punto de no retorno que cada día está más cerca.

 

Le había preocupado el informe sobre los nueve límites planetarios del Stockholm Resilience Center, y ya dando por perdidas la biodiversidad y la sostenibilidad de los ciclos del nitrógeno y el fósforo, tenía la esperanza de que los Acuerdos de París (COP21) supusieran un freno al avance del Cambio Climático. De verdad lo creía, hasta que llegó la noticia de que quien más contribuye a las emisiones, se retira del acuerdo internacional por sus cambios internos. Iluso el Medio Ambiente que se lo creyó. Iluso quien por cambios internos se encierra en casa sin haber entendido que esto nos afecta a todos.

 

Para colmo, el cartel del cumpleaños que le han preparado los amigos, tampoco le gusta. Este año le han puesto, con letras bien grandes: “ESTOY CON LA NATURALEZA” como lema en su aniversario, y le entristece aún más. “No se han dado cuenta de que no están, sino que son”. “No se han dado cuenta de que en realidad están EN, y que llevan el mismo destino que yo como no se pongan las pilas”. El pobre recuerda con nostalgia mejores años, en los que los carteles eran mucho más acertados. Mira sus fotos en blanco y negro con el cartel de “Piensa globalmente, y actúa localmente” y se le escapa alguna lágrima.

 

Ese si era un lema”, piensa. “Ese si era el camino”. Y ahí, me solidarizo con él. Es el camino, ya que quien puede actuar globalmente, está pensando localmente, y así no.

 

Y como estoy de acuerdo, me he propuesto algo. Intentaré seguir animándole con la humilde aportación personal que pueda hacer. En distintos planos, algo haré para que se anime. Y haré lo posible para que más lo hagan.

 

En lo que me toca de político local, seguiré reclamando la posibilidad de usar la bici en una ciudad a la que ya le toca, seguiré empujando para incluir partidas de inversiones en eficiencia energética, seguiré proponiendo que las abejas tengan un sitio adecuado en Ávila, seguiré pidiendo respeto al ciclo del año, seguiré incluyendo criterios medioambientales en los pliegos municipales, seguiré reclamando realidades para cumplir los compromisos adquiridos…. A ver si algún año podemos dar una alegría, aunque sea pequeña, a ese cuarentón en su cumpleaños. Nos va la vida en ello.