Los ataques de lobo dejan pérdidas sin contabilizar entre los ganaderos abulenses
ASAJA reclama cambios en los protocolos para registrar animales desaparecidos y reconocer daños que no pueden acreditarse con los procedimientos actuales
Los ganaderos abulenses afrontan una situación que, según denuncia ASAJA Ávila, no queda completamente reflejada en las estadísticas oficiales de daños causados por el lobo. La organización agraria sostiene que existen pérdidas que no llegan a reconocerse porque los procedimientos actuales exigen encontrar y conservar restos que, en determinados ataques, desaparecen.
La problemática se hace especialmente visible en la Sierra de Gredos, donde continúan registrándose ataques en un momento especialmente delicado para las explotaciones de vacuno extensivo debido a la época de nacimientos.
El último ataque que ha podido ser certificado se ha producido en Navalperal de Tormes, donde un ternero de aproximadamente una semana ha muerto tras ser atacado por un lobo. La explotación, sin embargo, ha sufrido la desaparición de otros cuatro terneros cuyos restos no han sido localizados. Al no existir evidencias físicas que permitan acreditar su muerte, estos animales no pueden incorporarse a las estadísticas oficiales ni dar lugar a una indemnización.
ASAJA considera que este caso evidencia la diferencia entre el daño que soportan realmente las explotaciones ganaderas y aquel que finalmente puede demostrarse ante la Administración. La organización señala que la ausencia de un cadáver no significa necesariamente que no se haya producido un ataque.
En el caso de los terneros recién nacidos, además, las circunstancias hacen especialmente complicada la localización de restos. Los animales pueden permanecer separados de sus madres mientras descansan y, después de un ataque, ser desplazados por el lobo y consumidos en otro punto. Si no se recuperan restos, el ganadero pierde también la posibilidad de acreditar la pérdida.
"No podemos medir la dimensión real del problema contando únicamente cadáveres. Si desaparecen animales en una explotación en la que acaba de certificarse un ataque de lobo, esa información debe quedar registrada y ser tenida en cuenta", advierte ASAJA Ávila.
Por ello, la organización plantea a la Junta de Castilla y León la puesta en marcha de un registro específico para recoger los animales desaparecidos en explotaciones y áreas donde ya se hayan constatado ataques. El objetivo sería disponer de una imagen más completa de la incidencia del lobo y contar con información adicional a la hora de valorar los daños y sus posibles compensaciones.
ASAJA reclama asimismo cambios en la consideración de los animales que sobreviven inicialmente a un ataque pero fallecen posteriormente debido a sus heridas, infecciones o secuelas. La organización defiende que, cuando exista un informe veterinario que confirme la relación entre el ataque y el fallecimiento, ese criterio técnico debe tener prioridad frente al cumplimiento estricto de un plazo administrativo.
A estas dificultades se suma la intervención de buitres y otros animales carroñeros, que en ocasiones pueden alterar o hacer desaparecer los cadáveres antes de que los agentes responsables de certificar el ataque lleguen al lugar. Esta circunstancia puede impedir que se determine oficialmente el origen de la muerte pese a que existan otros elementos que apunten a una predación.
En estos casos, ASAJA considera necesario analizar todas las pruebas disponibles, desde las lesiones compatibles con un ataque hasta la existencia de otros episodios acreditados en la zona, las condiciones en las que se produjo el hallazgo y el resto de indicios técnicos que puedan contribuir a reconstruir lo ocurrido.
La organización agraria señala además que las consecuencias para las explotaciones van más allá de los animales que mueren. Los ataques obligan a los ganaderos a aumentar la vigilancia y modificar el manejo de los rebaños, además de generar situaciones de estrés en el ganado y posibles pérdidas reproductivas y productivas y otros gastos.
"El sistema tiene que adaptarse a lo que ocurre realmente en el campo. No puede exigirse al ganadero una prueba imposible y utilizar después la ausencia de esa prueba para concluir que el daño no existe", subraya la organización.
Con estas reclamaciones, ASAJA Ávila pide revisar los protocolos de reconocimiento y valoración de los ataques de lobo para incorporar también aquellas pérdidas que, pese a haberse producido, no pueden demostrarse mediante la localización de restos suficientes. La organización considera que esta revisión permitiría ajustar las estadísticas a la realidad de las explotaciones y evitar que determinados daños queden fuera tanto del registro oficial como de las compensaciones.








