El incendio de Burgohondo centra ahora la preocupación en el Valle del Tiétar

Los trabajos nocturnos consolidan parte del perímetro mientras 400 efectivos redoblan esfuerzos para frenar el avance por la cara sur de la sierra

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Rmestudios / ICAL. Incendio en Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo.
El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
Lectura estimada: 2 min.

Tras una noche de intenso trabajo, el incendio forestal de Burgohondo mantiene como principal foco de preocupación la cara sur de la sierra, en dirección al Valle del Tiétar, donde las llamas continúan descendiendo lentamente. El operativo concentrará durante las primeras horas de este viernes todos sus esfuerzos en evitar que el fuego siga avanzando por esta zona.

Los trabajos desarrollados durante la madrugada han transcurrido conforme a la planificación establecida. Las labores se han centrado en la defensa de los municipios, mediante el uso de maquinaria pesada y trabajos manuales para abrir y reforzar líneas de defensa. Además, el operativo ha conseguido cerrar el perímetro del incendio e incluso asegurar una parte del mismo, lo que supone un avance en las tareas de contención.

La evolución del incendio ha estado marcada desde el primer momento por unas condiciones meteorológicas muy adversas. Las rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora favorecieron una propagación muy rápida del fuego, que llegó a avanzar a una velocidad cercana a cuatro kilómetros por hora. A ello se sumó una gran columna de humo que contribuyó a resecar aún más la vegetación, facilitando la expansión de las llamas.

El incendio se originó en una zona elevada y de orografía muy compleja, con escasos accesos para los medios de extinción, una circunstancia que complicó la intervención desde los primeros momentos. Aunque durante la primera jornada se logró contener parcialmente su avance, el fuerte viento registrado durante la noche del miércoles al jueves volvió a ampliar el perímetro del incendio.

La intensidad del fuego descendió durante las primeras horas del jueves, pero a partir del mediodía las rachas de viento impulsaron de nuevo las llamas hacia el Valle de Iruelas, obligando a rediseñar la estrategia del operativo.

Ante la rápida evolución del incendio, los equipos de extinción centraron sus esfuerzos en la protección de viviendas diseminadas, urbanizaciones y núcleos de población, una prioridad que continúa marcando las actuaciones sobre el terreno.

Durante la jornada de este jueves participaron en las labores de extinción 400 efectivos pertenecientes al operativo Infocal de la Junta de Castilla y León, al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y a la Unidad Militar de Emergencias (UME). El dispositivo contó además con 15 medios aéreos, siete bulldóceres, 10 autobombas y 30 cuadrillas terrestres, en uno de los mayores despliegues realizados en la provincia para hacer frente a un incendio forestal.

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