España va bien

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España va bien
Archivo - El director de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), Ricardo Reier. | Foto: Ucav - Archivo
Ricardo Reier Forradellas
Lectura estimada: 3 min.

Querido lector, al igual que nos sucede a casi todos __ENDASH__mi más sincera enhorabuena al que no le pase- imagino que se sorprenderá cuando oye a nuestro querido gobierno explicar que la economía va como un tiro, que somos la envidia de Europa y que la sufrida clase trabajadora vive cada vez mejor. Entiendo que se quedará aún más ojiplático cuando llega la hora de pagar la hipoteca, el alquiler, la cesta de la compra, la nueva tasa de basuras y un interminable etcétera y nos explican que es fango y bulo percibir que nuestro sueldo cada vez nos llega para menos, es decir, que perdemos poder adquisitivo. A quién vas a creer, a mi o a tus propios ojos que decía Groucho Marx. 

Pues ambas cosas, con matices, pueden llegar a ser ciertas. Es lo que tiene la Economía. Ya nos explicaba Warren Buffet, al que mal no le ha ido, que los economistas hacen que los echadores de cartas parezcan buenos, aunque vaya usted a saber realmente lo que pensaba Warren Buffet. Lo cierto es que en el pasado año 2025 el PIB en España aumentó un 2,8%, exactamente el doble que la media de la zona euro __ENDASH__un 1,4%-. España fue el país con mayor aumento de todas las grandes economías europeas. Por ponerlo en comparación, Alemania creció solo un 0,2% en ese mismo año. Ve usted, querido lector, como las cosas no podían ir mejor. Sin embargo, ¿porqué se empeñan los alarmistas en recodarnos lo precario de nuestra economía familiar?

Pues está pequeña diferencia radica en una letra. Es la diferencia entre Macroeconomía y Microeconomía. Es la economía estúpido, el famoso eslogan de campaña que le dio la presidencia a Bill Clinton ante George Bush (padre, no hijo). Si analizamos como es posible este milagro español, resulta bastante más sencillo comprender estas dos realidades casi antagónicas. El PIB global (macroeconomía) sería el tamaño de la tarta, pero lo que realmente importa al sufrido contribuyente no es el tamaño de la tarta, sino la porción de la tarta que nos corresponde (microeconomía). España partía de una tasa de paro mucho mayor que la media europea, cuya reducción __ENDASH__buen dato a pesar de los fijos discontinuos- ha supuesto que se incorporen nuevos trabajadores al sistema laboral pero, en la mayoría de los casos, sin aumentar con ello la productividad. Del mismo modo, tenemos el honor de liderar las subidas de impuestos __ENDASH__imagino que también lo habrán notado- lo que, unido a la inflación, supone que los ingresos del Estado __ENDASH__PIB- sean cada vez mayores pero que nada de esto llegue al bolsillo de los ciudadanos. Si se sube el salario mínimo interprofesional __ENDASH__cosa que está muy bien-, pero al mismo tiempo aumenta la inflación casi en la misma medida y la mayor parte de la subida se la llevan nuestros queridos amigos de Hacienda __ENDASH__récord de recaudación como es lógico-, pues la situación nos puede recordar a ese famoso juego en la que se preguntaba dónde está la bolita __ENDASH__siento informar querido lector que, en este caso, no seríamos nosotros los trileros, sino los que pagan por saber donde está la bolita-. Todo ello unido a que mucha parte del PIB viene vía gasto público y fondos europeos (cerca de 50.000 millones, más de un 3% del PIB). Pues bien, he aquí el milagro de los panes y los peces. Ya decía Ortega que España es el país más difícil de entender, pero también el más difícil de olvidar.

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