PRONISA refuerza la atención domiciliaria en Ávila con su red de gestoras

El equipo coordina cuidados personalizados en el medio rural para más de 190 usuarios

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PRONISA refuerza la atención domiciliaria en Ávila con su red de gestoras
El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
Lectura estimada: 2 min.

Las profesionales Miriam Encinar, Carolina Blázquez, Begoña Alonso, Blanca Bieito, Marta Sáez, Mónica García y Zoraida Álvarez conforman el equipo de Gestoras de Caso de PRONISA Plena Inclusión Ávila, encargadas de organizar y supervisar la atención personal en la provincia, bajo la coordinación de Ángela San Román.

Su labor resulta clave para garantizar la prestación de servicios en el medio rural abulense, donde actúan como nexo entre la entidad y los asistentes personales que trabajan directamente con las personas usuarias. Estas profesionales distribuyen y planifican la atención en zonas como Madrigal, Arévalo, Piedrahíta, El Barco de Ávila, el Alto Gredos, Cebreros, Navaluenga, El Tiemblo, el valle del Tiétar, Arenas de San Pedro, Candeleda y municipios de las Cinco Villas. A este dispositivo se suma Zoraida, responsable de los usuarios del programa INTecum, y Mónica, centrada en la captación de personal.

El equipo organiza la atención para personas con discapacidad, dependencia o que optan por permanecer en sus domicilios, gestionando hasta 30 usuarios por profesional. En total, el servicio alcanza a más de 190 personas en numerosos municipios, muchos de ellos de pequeño tamaño. El modelo garantiza una primera visita en menos de 48 horas y un seguimiento continuado.

Dificultades del entorno rural

La prestación del servicio en zonas con baja densidad de población implica retos añadidos. "A veces tenemos usuarios en pueblos donde apenas hay gente. En alguno hay cuatro personas empadronadas", explican desde el equipo. La dispersión geográfica condiciona la planificación diaria, obligando a los profesionales a cubrir largas distancias entre localidades.

Además, encontrar personal disponible no siempre resulta sencillo. "Es un trabajo muy vocacional", señalan, subrayando que "no todo el mundo vale para esto" y que, en ocasiones, hay incorporaciones que "en menos de una semana ya han abandonado". A ello se suma la fragmentación de jornadas, con contratos de pocas horas que requieren compatibilizar varios empleos.

Detrás de cada servicio existe una compleja gestión logística y administrativa. Las gestoras coordinan horarios, sustituciones, incidencias y bajas, además de tramitar contratos, informes y facturación. "Solo en la primera hora de la mañana puedes tener quince personas que necesitan apoyo a la vez", explican. "Nos levantamos y nos acostamos cuadrando horarios".

Un servicio esencial y poco visible

El trabajo de estas profesionales permite que muchas personas continúen viviendo en su entorno habitual, especialmente en zonas donde los servicios son limitados y la despoblación condiciona el acceso a recursos. Se trata de una red de cuidados que opera de forma discreta pero con un impacto directo en la calidad de vida de los usuarios.

Desde la entidad destacan la implicación del equipo y de los asistentes personales, cuya labor diaria contribuye a sostener un modelo de atención que llega incluso a los puntos más alejados de la provincia.

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