Multitudinaria participación de más de 500 cofrades en una noche de gran expectación
La Procesión del Silencio regresa tras dos años sin salir
Multitudinaria participación de más de 500 cofrades en una noche de gran expectación
Tras dos años sin poder salir debido a la lluvia, la Procesión del Silencio ha regresado este Miércoles Santo a las calles de Ávila, en una jornada marcada por la gran afluencia de público y participación, que ha convertido el desfile en una cita multitudinaria.
Se trata de la primera de las dos procesiones previstas en el día en la capital abulense. Organizada por la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, la comitiva ha partido a las 20:30 horas desde la Iglesia de San Nicolás de Bari, donde desde mucho antes cientos de personas aguardaban la salida de los pasos.
El cortejo ha contado con cerca de 580 cofrades en línea, todos ellos ataviados con el hábito azul, capa, capirote con el símbolo de la Cofradía, cíngulo, guantes blancos y zapatos negros, manteniendo la tradición de la hermandad.
El itinerario ha recorrido Plaza de San Nicolás, calle Burgohondo, Plaza del Rollo, Calle de las Damas, Bajada de Nuestra Señora de Sonsoles, Calle Francisco Gallego, Paseo del Rastro, Plaza de Santa Teresa, Calle de San Segundo y Plaza de la Catedral, hasta su llegada a la S.A.I. Catedral del Salvador, ante la mirada respetuosa de numerosos fieles.
Durante la procesión han desfilado los pasos del Santísimo Cristo de la Divina Misericordia (2022), el Santísimo Cristo Arrodillado (1993), el Santísimo Cristo de la Agonía (1984) y Nuestra Señora de las Angustias (siglo XVI, Escuela Abulense). Además, se ha anunciado que el Cristo de la Divina Misericordia se incorporará este viernes a la procesión de la Pasión y Santo Entierro, junto al Real e Ilustre Patronato.
El acompañamiento musical ha corrido a cargo de la Banda de cornetas y tambores de la Cofradía del Santísimo Cristo Despojado de Valladolid, que ha desfilado en la parte final del cortejo para preservar el carácter de silencio que define esta procesión, recuperando así su esencia original.
La ilusión contenida durante estos dos años se ha dejado notar tanto en los cofrades como en el público, que ha respondido con una notable asistencia en una noche que ha devuelto una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa.








