Qué debes hacer para conseguir el equipo de trabajo que te gustaría tener
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Qué debes hacer para conseguir el equipo de trabajo que te gustaría tener

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Las empresas son las personas que trabajan en ellas. Para bien o para mal. Las personas son las que crean la verdadera cultura de la empresa. No importa qué es lo que esté escrito en la misión, visión y valores de organización, quienes realmente establecen los hábitos de comportamiento en una organización son las personas que trabajan en ella. Y siguiendo con el mismo razonamiento, los equipos son las personas que los conforman. Es así de simple y así de complicado. Las personas son las que crean las costumbres en los equipos. No importa si el equipo tiene unas normas de funcionamiento, como por ejemplo, unas reglas para reunirse. Al final si se llega tarde a las reuniones, si se divaga el ochenta por ciento del tiempo de la reunión, si no se establecen responsables y plazos al terminarla, es porque las personas así lo hacen.

 

A todos nos gustaría tener los mejores equipos de trabajo del mundo, pero en numerosas ocasiones nuestro equipo de trabajo se parece a nuestra familia: es la que es, no nos dejaron elegir ni seleccionar a sus miembros. Si escribieses en una lista todas las características que te gustaría que tuviera tu  equipo de trabajo, saldrían cosas como: motivado, unido, comunicativo, solucionador de problemas, participativo, con buen ambiente, formado, coordinado, empático, orientado a los resultados, con compañerismo, etc. Si escudriñas un poco en esas características te darás cuenta, no hay que ser un lince, de que todas ellas dependen de los comportamientos de las personas de manera directa. El equipo puede tener procedimientos, metodologías, normas de funcionamiento... pero al final los comportamientos de las personas en situaciones específicas son las que hacen que un equipo tenga o no una característica concreta.

 

Por lo tanto, la razón por la que tu equipo no tiene las características que debería tener es porque las personas que lo conforman deciden comportarse de manera diferente a la que deberían. La solución a esto es bien simple: hay que cambiar las conductas inadecuadas por las adecuadas. Pero cambiar los hábitos de las personas es francamente difícil. Créeme. Yo lo he intentado numerosas veces. Y con resultados diversos.

 

Porque la condición necesaria para cambiar un hábito es que la persona quiera. Ya porque es obligada o porque ha visto la luz y piensa realmente que el cambio es positivo y le va a beneficiar. Hay muchas formas de obligar a alguien a cambiar sus hábitos. Las hay más agresivas y menos agresivas. Una de las menos agresivas es decir directamente a la persona el cambio que tiene que realizar en su comportamiento. No se suele utilizar mucho, pero en ocasiones es muy eficaz. Yo dejé de fumar cuando tenía 22 años porque mi novia de aquel entonces me dijo un día: “Voy a dejar de fumar y tú también”. En ese mismo momento tiré el paquete de tabaco que llevaba encima y no volví a fumar. Decir directamente lo que una persona tiene que cambiar es lo que se denomina dar feedback. Pero muchas veces obviamos el feedback porque pensamos que la persona ya debería saber qué es lo que tiene que hacer y si no lo hace es porque no quiere. Es verdad que en ocasiones es cierto, pero sea cierto o no, eso no es óbice para decir a las personas claramente lo que esperamos de ellas, lo que queremos que cambien y lo que queremos que mantengan. Sobre todo si estamos entre profesionales hay que hablar claro.

 

Existen otra maneras para conseguir que las personas cambien sus comportamientos, pero el problema que esas otras formas, es que generan reacciones negativas que pueden generar más perjuicio que beneficio en el equipo y en la relación entre el jefe y el colaborador.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Miguel M. 28/10/2020 21:14 #2
Hola Raúl, estoy completamente de acuerdo contigo, la actitud marca la diferencia y, como bien dices, cambiar actitudes no es fácil, pero tampoco es imposible. Normalmente las actitudes negativas son respuesta a factores de insatisfacción que unas veces podrán resolverse y otra no, pero que siempre conviene hablar. No solo hay que dar la oportunidad de cambiar, sino que hay que ayudar al que quiere cambiar y hablar de ello suele ser un buen comienzo. Un abrazo
José Maria 23/10/2020 16:57 #1
Hola Raúl Yo suelo ser muy selectivo con mi equipo, la primera vez aguanto al que me toca (como dices, es igual que la familia), pero en la segunda "o aporta o aparta" y comunico a dirección que lo hago sólo mejor que con quien me asignan y no me aporta. Y así acabo muchas veces..... haciendo el trabajo de los demás. Triste pero es así, no es fácil y suelo ser muy directo gracias por el artículo

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