Juan hace un proceso de selección para comprarse un coche (Parte II)
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Juan hace un proceso de selección para comprarse un coche (Parte II)

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A pesar del contratiempo de no haber encontrado entre los primeros 60 candidatos uno que encajara con sus requerimientos, Juan no ceja en su empeño de comprarse ese coche que necesita para ir a trabajar cada mañana.

 

Investigando en la web encuentra una opción que piensa que le solucionará su problema: las preguntas filtro. Descubre que puede plantear varias preguntas a los vehículos que quieren postularse a ser su vehículo de transporte y que la propia página web descarte directamente a todos aquellos que no cumplan con los requisitos que se plasmen en esas preguntas.

 

Así que decide plantear una pregunta para descartar automáticamente a los que contesten que no. Después de pensarlo mucho decide preguntar: “¿Tienes cuatro ruedas?” Está convencido de que de esta manera logrará reducir el número de candidatos. Observa que el número ya ha subido a mil trescientos cuarenta y cuatro en la última hora y, sinceramente, ve imposible echar siquiera un vistazo a cada uno de los curricula de todos esos candidatos. Además, gracias a esa pregunta, quitará de un plumazo a todos los monopatines, motos y bicicletas que se han apuntado y que no deberían haber contestado a su anuncio.

 

Decide esperar cinco horas para comprobar cómo ha ido el filtro. Mientras tanto, se hace un café y piensa que una moto tampoco sería una mala idea, pero una decisión es una decisión. Cierra los ojos y vuelve a imaginarse una vez más sentado en los asientos de cuero de su deportivo de nueve plazas, escuchando música de “Los ciempiés cojos”, su grupo de música folk favorito, mientras está parado en el atasco de todas las mañanas. Realmente un sueño hecho realidad, se dice a sí mismo.

 

Vuelve al ordenador. Da un pequeño brinco de alegría. Ahora solo tiene que revisar trescientos ochenta y dos candidatos. Empieza por el primero. Pincha en la candidatura y no puede creérselo. ¡Es un monopatín eléctrico! Juan en la soledad de su habitación grita desesperado alzando sus manos hacia el techo. “¡Pero si usé una pregunta como filtro!” El eco retumba de manera dramática en las paredes y le hace sentir frustrado. Al igual que un padre cuando descubre que su hijo no es el nuevo Messi.

 

Como no acaba de creérselo, lee de arriba a abajo el CV que le ha enviado el monopatín eléctrico. ¡Ajá! exclama cuando descubre que el monopatín eléctrico dice que incluye dos ruedas más de repuesto. Piensa que ese monopatín es creativo y con una inteligencia, probablemente a la par que la suya. Pero sacude la cabeza. Juan no está buscando un monopatín con actitud, con motivación, con creatividad y picardía. Esta buscando un coche. Y por más que quiera un monopatín ser un coche, le falta mucho. Entre otras cosas un volante, piensa.

                                                                                                                                     

Va descartando uno tras otro y se nota cada vez más ágil. En el fondo simplemente tiene que hacer click con el ratón. Igual que cualquier monopatín o bicicleta con ínfulas de coche deportivo ha hecho para apuntarse al anuncio. Un solo click. Click. Click. Click. Se oye. Otros tres fuera. Click. Ups, este a lo mejor estaba bien… Bueno, da igual, si en realidad solo necesito dos o tres buenos para elegir. Juan ya lleva dos horas descartando vehículos de dos ruedas, de tres ruedas, de cuatro ruedas e incluso alguno de una única rueda (pero es que llevaba tres de repuesto). Se hace otro café.

 

Al fin se queda con cinco vehículos que no cuadran en absoluto con lo que buscaba. Pero es lo que hay, piensa. La verdad es que no se explica cómo no hay entre todos los coches que se han apuntado a su anuncio, un coche con asientos de cuero, eléctrico, deportivo, con un amplio maletero, descapotable, de nueve plazas y conectado a internet. ¿Realmente estaba pidiendo tanto? Apunta los números de teléfono y se dispone a llamarles para hacerles una pequeña entrevista para comprobar que cumplen al menos con alguna de las características que busca.

 

Marca el número del primero de los cinco candidatos a ser su coche. Primer tono. Segundo tono. Tercer tono. Cuarto tono. Juan se empieza a mosquear. Quinto tono. Descuelgan.

 

Continuará…

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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