Auxi rueda silueta original

ON AIR

Auxi Rueda

Confianza y comunicación digital

Confianza%20digital detail

La semana pasada he podido pasar tres días en Roma aprendiendo todo lo posible de la comunicación que realiza la Iglesia en el Vaticano. Vengo con la maleta cargada de ideas para intentar poner en práctica, porque la lección que nos han ofrecido es inmensa.

 

De todas las charlas que hemos escuchado estos días, me quedo especialmente con la del profesor Juan Narbona sobre confianza y comunicación digital, que abordaba temas tan interesantes como los canales on line al servicio de la comunicación institucional. Algo que nos interesa a todos: evidentemente, a la Iglesia, pero también a otro tipo de entidades, como empresas o administraciones públicas. Todo sea por mejorar la comunicación y, con ello, la confianza que los demás tienen sobre nosotros.

 

Narbona partía de la base de que todas las instituciones (públicas y privadas) están atravesando un proceso de crisis de confianza, que conlleva una pérdida de credibilidad. Con la aparición de Internet, la sociedad ha empezado a confiar más en lo que dicen personas que no conocemos porque consideramos que sus opiniones no obedecen a intereses de ningún tipo, mientras que no terminamos de fiarnos de las instituciones clásicas, a las que además solemos siempre poner en cuestión. Él lo llamaba una confianza en sentido horizontal, rompiendo el clásico flujo vertical de información, puesto que, de algún modo, pensamos que “los de arriba” van a querer engañarnos, manipularnos o vendernos su moto.

 

Por eso, el reto de quien se dedica a la comunicación institucional es intentar encontrar la clave para que los individuos vuelvan a creer en las instituciones. Porque las necesitan, las necesitamos. Se está creando un nuevo modo de generar la confianza, que no exige cambiar sólo los contenidos, sino también las instituciones y su modo de funcionar. Y tenemos que reinventarnos, aprovechando el entorno digital, sus posibilidades y oportunidades. Para ello, el profesor aportaba 9 propuestas muy útiles y prácticas para gestionar este cambio en las instituciones utilizando la tecnología, con el fin de conseguir cultivar la confianza gracias a una buena comunicación digital. Tomamos nota:

 

1. NO LANZAMOS MENSAJES: COMUNICAMOS CON PERSONAS. La primera pregunta de todo plan de comunicación no debe ser qué mensaje quiero compartir, sino a quién me quiero dirigir. El hombre siempre como centro de nuestras acciones. Todos los contenidos que generemos se deben hacer siempre pensando en un destinatario tipo, en nuestro receptor ideal.

 

2. APROVECHAR EL MODELO COMUNICATIVO DE LA AMISTAD. Las redes sociales nos muestran claramente que las instituciones están formadas por personas. Pero lo que ahora debemos aprender es cómo transmitir esa humanidad. Y no es fácil. Empatía y cercanía, que destierren a respuestas frías o excesivamente institucionales. Aunque sea en el ciberespacio, también es comunicación tú a tú, de persona a persona, de las que saben ponerse en el lugar del otro.

 

3. TENER UNA ESTRATEGIA CLARA. Saber a dónde quiero llegar, en cuáto tiempo y monitorizar si lo he logrado. Tener una estrategia permite a la institución defenderse ante los riesgos de la distracción, que en el mundo digital no son pocos. Y ojo, que la tecnología, por sí sola, no es estrategia.

 

4. MEJORAR Y PROGRAMAR LOS CONTENIDOS. La programación y preparación previa es fundamental para el éxito de nuestra comunicación digital. Y, sobre todo, ayuda al que gestiona las redes sociales a no morir en el intento. Una buena planificación ahorra tiempo y consigue objetivos.

 

5. BUSCAR TERRENOS COMUNES Y VALORES CRUZADOS CON NUESTROS PÚBLICOS. Y para mí aquí reside la clave de todo. Una vez que hemos decidido que nuestra institución esté presente en las redes sociales, hemos de asumir todo lo que esto implica: esuchar y responder siempre, reciprocidad. No explicar una idea sin más, sino estar dispuestos a servir, a ser útiles. Proponer incluso el diálogo. Se trata de hacer de la capacidad de relacionarnos con los demás un recurso estratégico.

 

6. SER RELEVANTES PARA LAS NUEVAS FORMAS DE CONOCIMIENTO. Especialmente para Google. Quizá el público no se fíe de una institución, pero sí de lo que le dicta el buscador. Google puede ser un buen aliado para ser referente en la comunicación. Hay que trabajar, pues, el SEO, las fichas de Google Business , Google My Places, o incluso habilitar la opción para que los usuarios puedan dirigir preguntas a la institución desde allí.

 

7. POTENCIAR LA COMUNICACIÓN INTERNA. Que la comunicación no sea la “hermana pobre” de la institución. Necesita agilidad en los trámites, acceso directo a las decisiones de arriba para poderlas servir de inmediato al ciudadano. De ahí que también sea clave potenciar la confianza entre trabajadores, de puertas para adentro.

 

8. BUSCAR Y PROMOVER INFLUENCERS INSTITUCIONALES. Establecer contacto con personas que tengan relevancia en redes y sean referentes de temas que puedan ser útiles para nuestras instituciones. Se trata de hacer contactos, conocer su estilo y sus capacidades, ofrecerles material, pedir favores cuando sea preciso, darles exclusivas, ganar su confianza poco a poco. Con esto conseguiremos  aportar frescura e inspirar una confianza que, admitámoslo, hoy por hoy está fuera del alcance de las instituciones.

 

9. CAPACITAR A NUESTROS COLABORADORES Y CONFIAR EN ELLOS. Un buen equipo, con buenos líderes, pero con valiosos colaboradores. La complejidad del mundo digital es tan grande que es imposible que una sola persona analice, programe contenidos, elabore contenidos específicos para cada canal, se relacione con otros actores de la comunicación … Mejor en equipo, delegando y confiando.

Comentarios

Victoria Vidal 12/02/2018 15:40 #1
Muy interesante la aportación del experto, Juan Narbona, y, sobre todo, con una clara dimensión práctica.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: