Lasombradelcipres original

La Sombra del Ciprés

Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés
Blog en Tribuna de Ávila de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés

No solo de amor vive el poeta

Poeta detail

Siento ser yo la que, tal vez, provoque cierta desilusión en los lectores de poesía, pero tengo que decirlo: no todos los poemas hablan de amor. Estoy segura de que muchos de esos lectores ya lo sabrán, pero hay muchos otros que no. Por lo menos, no los que, a veces, leen mis poemas. Una de las ventajas, o desventajas, que tiene compartir en redes sociales y demás medios lo que uno escribe, es que estás expuesto a todo tipo de comentarios y opiniones. En mi caso, siempre recibo estos mensajes con agradecimiento, ya que no dejo de ser alguien al que le leen un puñadito pequeño de personas, y que algunas de esas personas dediquen unos minutos a ponerse en contacto conmigo para hacerme llegar sus impresiones sobre mis letras no deja de ser algo, por lo menos, encomiable y digno de agradecer. Pero hay algo que no me gusta, o no me sienta del todo bien, y ese algo es que la gente dé por hecho que si escribes poesía la temática tiene que ser, obligatoriamente, amorosa. La verdad es que tampoco sé por qué me sienta mal, puede que sea porque cuando alguien me dice que mi poema X habla de amor, cuando no lo hace, me deja con la sensación de que no debo expresarme muy bien.

Y esto del amor como temática por antonomasia es algo con lo que me llevo tropezando desde el primer día en que decidí compartir mis escritos en mi blog. A los pocos días de abrir ese espacio fue el aniversario de la muerte de mi perro. Fecha que, si bien para unos puede ser una tontería, siempre recuerdo porque fue alguien (sí, alguien) muy importante en mi vida. Pues bien, en esa fecha señalada y aprovechando el nuevo juguete que estaba estrenado, dediqué unos versos a mi perro, en concreto los siguientes: «Cuatro años. /Cuatro vidas. /Cuatro días…/Nunca será demasiada la grava/ que siembre la cosecha del me acuerdo/ como para poder vestir de bruma/ los soplos de tu duende». Y ¿qué pasó entonces? Que todo el mundo que lo leyó, creyó que era un poema de amor. Y, tal vez en esa ocasión, en cierta manera sí era un poema de amor, pero no de la clase de amor que a simple vista uno se imagina.

Y esto es algo que, por ejemplo, también me ocurre con mi libro. ¡Y dale todos con que el libro es de amor! ¡Qué no! O no todo, al menos. Es cierto que tiene una parte (en concreto, la segunda) en la que el protagonista es el sentimiento amoroso, pero esto sólo es una tercera parte del total del libro. Realmente, en las otras dos partes, e incluso en esa segunda, hablo de multitud de sentimientos, emociones, personas… Hablo, en definitiva, de mí misma y, sobre todo, de esa palabra que le da título y que significa melancolía. Porque os puedo asegurar que durante los seis años que recorre el libro, lo que menos hubo en mi vida fue amor.

El otro día, sin ir más lejos, alguien me dijo que le gustaría leer algo mío fuera del registro amoroso. A lo que yo contesté que la mayoría de mis poemas no hablan estrictamente de amor. Porque, siendo honesta, yo cuando me pongo a escribir versos, vomito lo que llevo dentro y, generalmente, son otros sentimientos los que guían mi mano, son otros anhelos más difíciles quizá de entender, los que acabo plasmando en el papel. Para decirlo más claro, yo escribo «triste», y en mi fuero interno el amor es de todo menos triste. Siguiendo con esto, ese mismo día leí algo que me recordó a todo lo que estoy diciendo y que pienso tan a menudo. Decía, en concreto, Coque Malla en Twitter, a raíz de un tema que aquí no tiene nada que ver, que su famosa canción «No puedo vivir sin ti» hablaba sobre la cocaína. Que sí, que también a medias de amor, pero el tema central es una droga dura. Creo que la conclusión a esto sobra ¿no? ¿O soy yo la única que en alguna ocasión ha visto a alguna pareja dedicándose esta canción?

Pero ¿por qué hablo de esto? Pues porque me gustaría hacer un pequeño llamamiento a los lectores de poesía (y a los autores también, ya de paso) para que, al leer, abran los ojos y los sentidos y sepan traducir las palabras y las metáforas que se esconden en los versos. Porque si algo especial tiene la poesía es, precisamente, el poder de camuflaje del mundo mediante la lírica. Y el mundo está repleto de otras muchas cosas más allá del amor, y de todas ellas se puede escribir también poesía. Aunque tampoco lo voy a negar, a veces, se utiliza el amor como medio recurrente para hablar de otros temas. Porque, aunque el amor sea maravilloso, como digo también en un pequeño texto de mi blog «No sólo de amor vive el poeta. [Le dijo la Poesía al Poema]».

 

POR MARÍA EUGENIA HERNÁNDEZ GRANDE

Comentarios

Helena 22/10/2018 21:06 #2
Yo creo que lo bonito de todo esto es que cada uno pueda interpretarlo a su manera. Cuando escribes algo, es tuyo y habla de lo que tú quieres y sientes en ese momento pero, cuando decides compartirlo, pasa a ser también de los demás. Cuando yo lo leo, puedo sentirme identificada con ello de una forma diferente a la que tú pretendías y no por ello es malo, todo lo contrario. Saludos.
José Antonio García de la Concepción 22/10/2018 10:34 #1
Tienes razón, no todo es amor.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: