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La Sombra del Ciprés

Blog en Tribuna de Ávila de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés

"Lo tuyo es puro teatro"

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“Igual que en un escenario finges tu dolor barato, tu drama no es necesario, ya conozco ese teatro…”

 

Así comienza la archiconocida canción de La Lupe. ¿Quién no la ha escuchado alguna vez?  Cuando ponen esa canción en un programa de radio o de televisión, indefectiblemente pensamos que, a continuación, se va a hablar de Teatro. Y no falla.

 

En la vida cotidiana, cuando decimos que alguien “tiene mucho teatro”, o que “es un “teatrero”, o que “lo hecha mucho teatro”, lo que queremos decir es que esa persona finge y exagera; en definitiva, que miente.

 

Decimos, por ejemplo, que tal futbolista hace mucho teatro porque finge que le han hecho una falta, y se tira al suelo estrepitosamente, haciendo muchos gestos exagerados y fingiendo un gran dolor. También solemos decir que determinados políticos hacen mucho teatro porque sobreactúan, porque fingen ante los demás; porque dicen cosas que, en verdad, no sienten.

 

Lo decimos también de los niños pequeños, cuando son muy juguetones, cuando en casa hacen graciosas imitaciones, o cuando lloran desconsoladamente cuando los miramos y, cuando dejamos de mirarlos –es decir, cuando dejamos de ser sus “espectadores”- dejan de fingir y abandonan el llanto. Nos hacen gracia esos juegos y decimos: “¡qué teatreros son!” Y enseguida los queremos llevar a una Escuela de Teatro para que desarrollen su talento.

 

En la canción, La Lupe acusa a su amante de mentir, de fingir, de sobreactuar.

 

“Teatro, lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro…”

 

Y le acusa de falta de credibilidad en sus actos y palabras.

 

“Perdona que no te crea, me parece que es teatro.”

 

Sin embargo, en todo esto de: “lo tuyo es puro teatro” y frases similares, hay una gran contradicción pues se cae en tópicos y en lugares comunes. En general, los profanos del Teatro, identifican teatro con mentira. Por eso, cuando en la vida cotidiana alguien finge, exagera (monta “el numerito”)  o simplemente miente, se dice que tiene “mucho teatro”.  Sin embargo –los que estudian o han estudiado teatro lo saben bien- en un escenario lo que se exige al actor o a la actriz, es precisamente todo lo contrario. Se le pide VERDAD. Es curiosa la contradicción.

 

Cuando vemos una obra de teatro, y nos sentimos conmovidos por lo que ocurre en la escena, es porque lo que vemos nos resulta creíble. Si la obra está bien interpretada (con sentido de la verdad) y el montaje es coherente, como espectadores nos sentimos interesados, atraídos, atrapados por lo que ocurre en el escenario y nadie dice que esos actores y actrices tienen “mucho teatro”.

 

Por ejemplo, sabemos que el actor que interpreta a Hamlet no es el verdadero príncipe de Dinamarca. Probablemente no haya estado nunca en ese país. Quizá ese actor tenga que trabajar de camarero los fines de semana para pagarse el alquiler de su piso y, por lo tanto, no lleva una vida “principesca”. La escenografía del espectáculo seguramente sea de cartón piedra y, por muy bien hecha que esté, no será nunca el verdadero castillo del Rey Duncan. En el Teatro, entre actores y  espectadores se establece un acuerdo tácito por el que, aunque el público sabe que lo que ocurre en escena no es la realidad; sin embargo se busca la verdad, la credibilidad.

 

Ningún espectador sale del Teatro diciendo algo así como: “¡Qué bonita obra! ¡Me ha gustado mucho! ¡Pero no me he creído nada, todo era tan falso...!”

 

Mis alumnos y alumnas, y los actores y actrices de mi compañía se ríen cuando les digo: “¡No me hagas teatro!”. Aparente contradicción cuando lo que quieren hacer es, precisamente, Teatro. Pero sabemos todos que lo que les quiero decir es que no exageren, que no sobreactúen, que no sean falsos, sino que busquen la verdad, la credibilidad.

 

Por lo tanto, cuando en la vida cotidiana alguien finge, exagera, o directamente miente, no nos engañemos, no está haciendo verdadero Teatro. Simplemente está fingiendo, exagerando, mintiendo. Y, seguramente, lo esté haciendo rematadamente mal porque fácilmente lo pillamos en la mentira, en la sobreactuación (“… falsedad bien ensayada, estudiado simulacro…”) No caigamos en tópicos, porque en el Teatro lo que se busca es la verdad.

 

JUAN JOSÉ SEVERO HUERTAS

Comentarios

Alejandro Pérez 10/03/2020 13:52 #2
Maravillosa lección, Juan José. El Teatro es Literatura, y la Literatura es pura ficción. Eso sí, una ficción verosímil; no una mentira increíble. No lo creerás, pero tú, con tus palabras e historial, me has hecho llegar a esta conclusión. Hoy no había aprendido nada; pero mira, siempre se descubre algo nuevo antes de la siesta. Gracias y enhorabuena, amigo. Un abrazo.
Javier Galán Caballero 09/03/2020 10:59 #1
Muy bonito. Me encanta....

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