La Sombra del Ciprés

Blog en Tribuna de Ávila de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés

Fantasía

Blog%20la%20sombra%20del%20cipr%c3%a9s%202 detail

Tengo el honor de continuar este blog para abordar algo tan sencillo y complicado como es la literatura.

Podía hablar de un millón de cosas sin decir ninguna, hablar sobre un género literario o recomendar un libro, pero hoy quiero que reflexiones sobre “ese libro” que de alguna manera te ha cambiado la vida. Por la razón que sea. Porque te ha gustado. Porque no lo ha hecho. Porque lo recuerdas con cariño. Porque cambió tu manera de pensar. Por todo. ¿Lo recuerdas?

 

Para mí, la literatura siempre ha sido una parte importante de mi vida. Desde niño he vivido rodeado de libros, en gran parte como lector asiduo de la biblioteca, a la que considero una segunda casa. Desde niño he ido creciendo con las colecciones de Barco de Vapor, Everest, Edelvives, Alfaguara, Manolito Gafotas, Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Asterix y Obelix… y más tarde con las colecciones juveniles de SM, descubriendo autores tan interesantes como Jordi Sierra i Fabra, Enid Blyton, R.L. Stine y tantos otros con los que me he divertido, aprendido y transportado a historias fascinantes sin ni siquiera moverme de mi habitación.

 

Recuerdo con cariño un libro de la biblioteca —allí sigue estando, esperando lectores— bastante gordo y que iba reservando para alguna ocasión especial, como unas vacaciones. Por alguna extraña razón, ese libro me llamaba poderosamente la atención. Además de ser de un grosor considerable, no era como los demás: el lomo dividido en dos partes, y el interior ¡era de dos colores! Acostumbrado a libros con letras negras, éste las tenía impresas a dos tintas, roja y verde ¡habrase visto! Y la portada era doble, sin contraportada. En una de ellas se podía ver una especie de talismán ovalado con dos serpientes entrelazadas. Al final, las vacaciones llegaron y me cogí ese curioso libro que ya de por si se presentaba interesante y que comencé a leer nada más salir de la biblioteca.

 

Y no, no era un libro cualquiera. Rápidamente me sumí en un mundo de Fantasía, donde sucedían un montón de aventuras a los protagonistas, con los que rápidamente empaticé. El protagonista principal podía ser un niño cualquiera, como yo, y toda su “odisea” comienza siguiendo lo que hoy conocemos como el “camino del héroe” —para más información, les remito a la obra de Joseph Campbell y su obra “El héroe de las mil caras”—. Y, por encima de todo, recuerdo que allí se trataba de lo que era la Nada. ¿Quién no se ha imaginado alguna vez la Nada? Mirar hacia un abismo sin ver ni saber lo que hay después… Lanzarte y desaparecer, dejar de existir. Y también, deseé tener el amuleto que aparecía en la portada — pese a que después su nombre fue profanado por un grupo prefabricado de adolescentes—, y que tenía grabado el lema «Haz lo que quieras». ¿Lo que quiera? No. De ahí aprendí que su significado no era ése, si no seguir sus deseos hasta que lo lleven a su verdadera voluntad, superando dificultades interminables que se interponen en toda búsqueda, para tener, como no debiera ser de otra manera, un final… ¿feliz? No, adecuado.

 

Con este libro no solo descubrí un mundo nuevo, también, que la fantasía puede ser mucho más interesante que la realidad y, sobre todo, porque marcó un antes y un después: comencé a leerlo siendo un niño y dejé de serlo al acabarlo. Todo puede marcar un cambio en la persona y lo mágico de la literatura es abrir tu imaginación haciéndonos soñar despiertos.

 

Seguro que todos, aunque no nos hayamos parado a pensarlo, tenemos un libro que nos ha marcado, al que recordamos con cariño y al que volveríamos a leer mil y una veces. Para acabar, seguro que os estáis preguntando, ¿cuál es el libro del que os estoy hablando? No importa. O sí.

Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Sergio Sánchez

Comentarios

SONSO. 12/10/2017 21:50 #12
Aún hoy recuerdo las lágrimas en los ojos de un niño de tres años en un cole . Sube al bibliobús dispuesto a sacar un libro y le dicen: tú no puedes, no tienes carnet de biblioteca a lo que el niño responde : Si no me dejas nunca podré aprender a leer. Menos mal que eran muchos los que iban a por su lectura. Tan sólo uno le dice: No te preocupes , con mi carnet sacaremos los libros y los dos se fueron tan contentos. A nadie se le puede negar la lectura , el chiquillo sólo quería ver dibujos ya se encargaba él de inventarse las historias.
Alameda 10/10/2017 14:16 #11
Gracias por llevarnos de nuevo a un mundo de libros de dos tintas, de aventuras inimaginables y de grandes pensamientos encriptados en ellas. Recuerdo también ese libro y la profunda impresión que me produjo. Abrazos
Toño -Antonio G.- 10/10/2017 11:54 #10
Querido compañero mi más sincera enhorabuena por el artículo. Has puesto encima de la mesa lo maravilloso que es coger un libro y olerle, disfrutar de cada palabra, de cada frase. Muchas veces, a mí me ha pasado, el protagonista de la historia eres tú mismo, porque algo de ese personaje te ha hecho pensar que tú podías ser el que con sus acciones cambiaba la historia y simplemente la vivía. Todos tenemos un libro favorito, incluso a los que pocas o escasas veces han leído un libro. Y por supuesto que nos marca, nos mete de lleno en algo maravilloso que es la literatura. un abrazo y de nuevo enhorabuena por este excelente artículo
Guillermo 10/10/2017 11:00 #9
Enhorabuena, Sergio. Recreas de forma excelente la sensación de verse atrapado en el fabuloso mundo de la literatura, que te lleva a lomos de dragón hacia marfileñas torres. Si algo puedo añadirte es que cada vez que retorno a mis libros iniciáticos, lo hago con miedo, ya que al tiempo de volverme a esa excitación y emoción, me recuerdan que ya no soy el mismo que los devoró en eternas noches de pasión lectora.
Cristóbal 09/10/2017 20:10 #8
Excelente artículo. Creo adivinar cuál es tu libro, pero no me atrevo a meter la pata, así que te ruego no nos dejes en ascuas. La literatura debe ser un elemento de disfrute y debe empezar a verse así desde la niñez. Quien queda atrapado en la lectura de un libro en sus primeros años tiene un excelente futuro de lector. Hasta ahora los libros se destinan a unas élites que forzaron el aprendizaje lector con auténticos peñazos y se empeñan en que todo el que quiera leer debe hacer un esfuerzo. "La letra con sangre entra". No estoy de acuerdo, se llega a las obras más avanzadas, disfrutando de otras más sencillas. Tiempo al tiempo y pasito a pasito.
Begoña Ruiz 09/10/2017 16:46 #7
Muy interesante la reflexión sobre la importancia de los libros en nuestra vida. Sin ellos no seríamos, lo que somos. Gracias, Sergio por recordárnoslo
Alejandro Pérez 09/10/2017 15:06 #4
Un texto extraordinario. Define la esencia de la literatura e invita a leer. Enhorabuena, Sergio. Un abrazo.
Moisés 09/10/2017 14:10 #3
Enhorabuena, Sergio. Me ha encantado. A mí, el libro que me abrió los ojos al mundo de la lectura, y el que acompañará siempre, es de sobra conocido: El camino, del maestro de la literatura rutal Don Miguel Delibes Setién.
Geli Romero 09/10/2017 13:53 #2
Precioso, es maravilloso recordar un libro que nos marcó en nuestra vida.
Rosypunto 09/10/2017 09:38 #1
Mi libro fue El Sur, no tanto porque vuelva a él de manera constante, sino porque fue el libro que fue el comienzo de otras lecturas diferentes. Máxime cuando fue un libro de lectura obligada en literatura en 2º de BUP y una no esperaba que un libro que "tenías que leerte", te fuera a marcar.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: