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¿Debe ser el escritor esclavo de lo socialmente correcto? Aspectos jurídicos de la libertad de creación literaria

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La Constitución es la norma suprema a la que podemos recurrir, y bajo cuyo amparo está reconocida la libertad de expresión en la creación literaria; por lo cual, no parece que surgieran muchas dudas en el disfrute de este derecho fundamental; sin embargo, por todos es conocido la censura que se autoimponen los escritores a la hora de narrar aquello que pudiera herir sensibilidades a cierto espacio de la sociedad. Entre ellas, y por ser altamente sensible, se encuentran la violencia de género, la discriminación de la mujer, el posicionamiento en una u otra opción política.

La autocensura es correcta si el autor sabe que con su creación literaria va a vulnerar un derecho fundamental reconocido en la constitución; pero esta libertad se encontraría mermada si la autocensura se refiere a no escribir aquello que sea política, social o económicamente incorrecto. Esta última autocensura atenta gravemente a la libertad de expresión.

El escritor debe apelar a su libertad de creación para poner negro sobre blanco, aquello que tiene en mente, de tal forma que tenga únicamente como límite lo establecido en la propia Constitución, esto es, los demás derechos fundamentales, con particularidad el respeto al honor, la intimidad, la propia imagen y la protección de la juventud e infancia. Teniendo en cuenta que con la creación literaria nace una nueva realidad, la cual tiene fundamento en la experiencia vivida o conocida por el autor, pero que en el momento de no tiene necesariamente que identificarse con la realidad.

Cuestión distinta es autocensurarse por no ser lo políticamente correcto. En este caso considero que tener miedo a someterse a la crítica social, a las leyes del mercado u otras circunstancias similares, ataca directamente a la libertad de expresión, convirtiéndose el escritor en esclavo de una sociedad altamente sensible a determinados aspectos; sensibilidad que crece exponencialmente a través de las redes sociales.

 

Dejo a continuación transcrita la normativa jurídica en que baso mi razonamiento, normativa, cuya lectura considero necesaria:

En primer lugar es necesario hacer referencia al Derecho positivo, por el que se rige la sociedad española, por el cual, la libertad de expresión en la creación literaria está reconocida en artículo 20, de la Sección 1.ª De los derechos fundamentales y de las libertades públicas, del Capítulo Segundo Derechos y libertades, de la Constitución española de 1978; concretamente se establece:

<< 1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.>>

Estos derechos gozan de la protección establecida en el Capítulo Cuarto, De las garantías de las libertades y derechos fundamentales, donde concretamente en los apartados 1 y 2 del artículo 53 establece:

<<1. Los derechos y libertades reconocidos en el Capítulo segundo del presente Título vinculan a todos los poderes públicos. Sólo por ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, podrá regularse el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelarán de acuerdo con lo previsto en el artículo 161, 1, a).

2. Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el artículo 14 y la Sección primera del Capítulo segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Este último recurso será aplicable a la objeción de conciencia reconocida en el artículo 30.>>

 

En segundo lugar, y en cuanto ha la jurisprudencia se refiere, es necesario acudir al propio Tribunal Constitucional, como garante de la libertad de creación literaria, el mismo afirma que <<la producción y creación literaria constituye una “concreción del derecho a expresar libremente pensamientos, ideas y opiniones” (SSTC 153/1985, de 7 de noviembre, FJ 5; y 43/2004, de 23 de marzo, FJ 5), una “faceta” de la libertad de expresión (ATC 152/1993, 24 de mayo, FJ 2), o un “ámbito” en que se manifiesta la libertad de pensamiento y expresión (ATC 130/1985, de 27 de febrero, FJ 2)>>.

 

José Antonio García de la Concepción

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