"Vinos de pitarra"
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El Brindis

El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

"Vinos de pitarra"

Vinos de la provincia de Ávila.

Suena “Suspiros de España”, del genial Antonio Álvarez Alonso, y oigo a Dyango desgarrar su voz como se desgarra el alma de la tierra tras su poda. Yo, como él, puedo ver, cuando te miro, toda tu historia en un suspiro, en un trago de vida enmarcado en una botella sin etiquetar. No tienes nombre, ni fecha, no tienes año, ni día; eres solamente el fruto incansable del trabajo bien hecho.

 

De la uva sale el vino,

De la aceituna, el aceite,

Y de mi corazón, ¡ay!

Cariño para quererte.

      Jota popular de Olivenza.

 

Me siento a esperarte en el pequeño escabel que guardas junto a la ventana y puedo verte trabajar durante horas, puedo ver el sudor vestir con una gruesa capa tu frente, a pesar de estar a cero grados.

 

Tus manos curtidas por los años de intenso trabajo se mezclan con la arena, la acarician, sujetan los tallos de las vides y arrancan, con cariño uno a uno sus racimos, desnudando cada cepa sin piedad.

 

El fruto de los días de trabajo ha madurado, las noches sin dormir hoy se reflejan en las uvas engrandecidas bajo tu manto, y ya creo poder saborear, un año más, esa pitarra que tiene tanto de ti.

 

En pequeñas tinajas de barro, al fondo de la despensa, se almacena un año más, ya bazuqueado el caldo nacido de la tierra. Un tempranillo brillante, de piel azulada y algodonosa para hacer las delicias de nuestra mesa.

 

Salió, como el tiempo, a remansos de hielos y soles, de días claros y secos recostados a traición por las ateridas noches, y resguardados hoy, al abrigo de las manos curtidas del viñador, en el cillero. Incansable y experto haces crecer vigorosas y fuertes a unas bayas aromáticas, finas y prontas para ser estrujadas y despalilladas que luego oiremos crujir bajo los pies de los niños, con un fino sonido a cascada, a lágrimas de esfuerzo e ilusión. Y la vida que renace se convierte en una fiesta donde todos participan. La música, las ganas, los gritos y la algarabía hacen de hoy el día grande.

 

Unos días antes los vecinos acudieron, al amanecer a tu majuelo; cada uno traía su cesta y su navaja, cada uno escogió su hilera y se dispuso, en ella, a cumplir su misión. Los cánticos, el silbar de unos, los chistes y los gritos daban la bienvenida al nuevo día. Y antes de que saliese el sol ya olía en el campo a vino, ya se sentía la alegría en los cuerpos, ya se iluminaban los ojos. Una mirada de alerta y en grupos se dispusieron a almorzar; tortillas, jamón, queso y chorizo, emparedados de lomo, croquetas de huevo, y se pasan, en bota, los últimos tragos del año anterior, aquel que los había unido en el mismo sitio y casi a la misma hora.

 

El sol, frío pero luminoso, avisa de que la tarde empieza a caer. Sigue sonando la música, un pasodoble que me recuerda a ti, donde se funden, bajo los rayos de este sol abulense, fuerza y amor por tu tierra. Manos fuertes y duras, piel curtida por la edad, semblante serio y mirada intensa, de alma noble dispuesta a dar la vida, a entregarse sin medida a los suyos, a cuidar y querer sin pedir nada a cambio. Hoy, orgulloso ves tú fruto nacer, crecer embriagador para los demás.

 

Huele a leña en la cocina, las migas de pastor llevan un rato macerando en la sartén. La hogaza de pan, aún caliente, se dispone en rebanadas en el centro. Unas sabrosas patatas revolconas salteadas con torreznos y pimentón de Candeleda humean en las fuentes dispuestas a ser dadas buena cuenta y tu pitarra, dispersa en jarras de barro, hará las delicias de la jornada.

 

Esta vez sólo somos veintiséis, algunos no han podido venir. La tía Fausta murió en septiembre, los chicos están de exámenes… los tiempos cambian, ya no es lo que era.... añoranza de cualquier tiempo pasado fue mejor. No, hoy no es un día triste, hoy ha vuelto a renacer la vida, embotellada y silenciosa para compartir, entre amigos y celebrar cada jornada.

 

El vino empieza a calentar los cuerpos, los tonos suben, el calor arrebola los carrillos mientras las fuentes vacían sus aliños. Ha dejado de haber orden en la mesa, la gente se levanta, grita, cuenta historias iguales a las de otros años. Las copas se llenan y se vacían. La música sigue sonando al fondo, misteriosa, casi sin sentido, y el ruido de los platos confunde a los cánticos que empiezan a vibrar.

 

Arrodea, arrodea si vas por vino

Yo también arrodeo por ir contigo.

Por ir contigo, niña, por ir contigo.

Arrodea, arrodea, si vas por vino.

        Copla castellana.

 

Y el calor del vino ejerce sobre el alma ese misterioso poder de la alegría, del hermanamiento de cuerpos, de la unión de amigos. Y entre risas y bailes se va agotando el día, como se agota el tiempo que se disfruta en buena compañía.

 

pitarra va agotándose en los vasos. El caldo muere lentamente a sorbetones, dejando un regusto a nostalgia que se cubrirá a tragos en el nuevo año. Cierro los ojos y veo, entre la nebulosa del sueño “la Vendimia”, del genial Goya, y revivo los momentos sentidos a placer en cada tarde de otoño.

 

Brindo por la pitarra, por esta tradición milenaria. Brindo por ello.

 

Localización: provincia de Ávila.
Nacimiento: tradición milenaria.
Viñedo: familiares, dispersos por toda la provincia.
Vino: garnacha, tempranillo, rufeta o cabernet. Vino artesanal, dependiente del clima del año.

Comentarios

Marta martin 09/04/2017 20:59 #34
Son estupendos, algo difíciles de entender, pero muy bonitos. Enhorabuena
Tu 21/03/2017 03:43 #33
Eres impresionante, no tengo palabras.
. 09/03/2017 00:45 #32
Otra vez demostrando esa gran sensibilidad por la narración y el vino. Excelente Ruth
Paco 06/03/2017 23:12 #31
Eres una maravilla. Siempre quiero mas
Sole 06/03/2017 14:40 #30
Precioso, me ha encantado.
Belén Martín. 05/03/2017 22:38 #29
Qué bonito, señal de buena poesía, culta, sensible y conocedora de tu tierra. Sigue haciéndolo así de bien.
Esther sanchez 05/03/2017 18:40 #28
Yuju Ruti. Q pasada.
Mateo 05/03/2017 18:39 #27
Que maravilla de texto. Hay q conocerte.
Tere 05/03/2017 10:15 #26
Fantástico, así recuerdo yo las vendimias de mi pueblo, Serranillos, y lo bien que lompasábamos. Luego se abandonó todo, creo q lo están retomando
Teresa G 05/03/2017 08:09 #25
El vino de mi pueblo, en Gredos, es así. Me encanta recordarlo de cuándo era niña y hacíamos la fiesta toda la familia. Precioso.

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