Un brindis por Bodega Don Juan del Águila. Gaznata Rosado
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El Brindis

El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis por Bodega Don Juan del Águila. Gaznata Rosado

Busco el placer en las pequeñas cosas y un pequeño tesoro que poder disfrutar en mí día a día. En una botella bordelesa, transparente, de cápsula blanca y una sobria etiqueta con la imagen de un verraco se esconden tantos y tantos placeres que bien merecen una pausa y, cómo no, una buena compañía. 

 

Como un regalo en boca, en nariz, en mis sentidos nace fresco y divertido, purificador de humores, como diría el Dr. Jerónimo Pardo, catedrático de la Universidad de Valladolid en el s. XVII  "Tratado del vino aguado y del agua envinada, nutriente, engendrador de sangre saludable, criador de buenos colores, cocedor  de estómagos flacos, ahuyentador de dolor y la tristeza, consuelo de la senectud, leche de los viejos, medicamento, antídoto y triaca contra todo veneno; también causa de sueño a los que están faltos de él, hacedor de hombres valientes, fuertes y atrevidos y prueba cuáles son los buenos y malos ingenios. Y de mis ensueños". 

 

Un largo proceso ocurre desde que los primeros rayos de sol, las primeras gotas de lluvia hacen crecer en las vides sus cosechas de cada año y con paciencia y amor, el vino llega a mis manos. Un proceso que en la bodega D. Juan hacen con gracia, esmero y mucho entusiasmo desde hace más de cincuenta años, y yo transmito con dulzor, como el vino, a golpe de sentidos. 

 

Y así camino entre barrigas, con mi copa, para disfrutarla juntos. Dejemos atrás las dificultades de cada día y hagamos de un vino un momento inolvidable. Suena, a lo lejos, entre las risas de los niños disfrazados de muerte, fantasmas y brujas y un desasosiego en mi alma la “Danza Macabra”, escucho a Saint Saëns, sus violines se crecen entre las flautas y los clarinetes susurrando lo venidero, intentando dejarse oír. Y el Triunfo de la Muerte dePieter Brueghel el Viejo, me saca una sonrisa al imaginar la copa sonrosada entre mis dedos, tu mirada penetrante traspasando mi alma y la muerte oscurecida entre el silencio mientras  los niños se ríen de sus disfraces emulando a la guadañera sin ningún pudor. 

 

El arpa anuncia las doce. Sigilosos contrabajos en pizzicato se acercan al concertino para que despierte a los espíritus con descaradas y repetidas disonancias. Marca el paso de la danza y resuelve en sol. 

 

Y entre las vides secas de otoño canta Quevedo, que ya vendimiado no queda dolor y el aroma del caldo amaina las penas.  

 

Tudescos Moscos de los sorbos finos, 
Caspa de las azumbres más sabrosas, 
Que porque el fuego tiene mariposas, 
Queréis que el mosto tenga marivinos. 


 
Aves luquetes, átomos mezquinos, 
Motas borrachas, pájaras vinosas, 
Pelusas de los vinos envidiosas, 
Abejas de la miel de los tocinos, 


 
Liendres de la vendimia, yo os admito 
En mi gaznate pues tenéis por soga 
Al nieto de la vid, licor bendito. 


 
Toma en el trazo hacia mi nuez la boga, 
Que bebiéndoos a todos, me desquito 
Del vino que bebisteis y os ahoga. 

 

Francisco de Quevedo y Villegas 

 

 

Los espíritus emprenden un vals con las flautas.  

 

Y asgo mi Gaznata rosado con firmeza para que no se evadan sus efluvios sin aviso, sus aromas a fresa y melocotón, a jara, tomillo y miel, para que la firmeza de su cuerpo persista en mi paladar cubriéndolo entero. Para que ese toque mineral, fresco y chispeante me envuelva el gusto y el olfato.  

 

La última "juerga" de los espíritus. Untuttirítmico y fortissimoa golpe de plato y redoble de timbal. De repente el primer rayo de sol, las trompas, despierta al gallo, cuyo canto con el oboe  provoca un trémolo en las cuerdas sobre el timbal. 

 

Me sirvo otra copa de este rosado de color amoratado elaborado a partir de mosto flor (sangrados de depósito); fermentado a bajas temperaturas con levadura autóctona. Sus aromas a caramelo de frambuesa y notas especiadas, graso en boca dejando el recuerdo de la fruta dulce en sazón y me permito la licencia de soñar  con un arroz con setas, como hacía mi madre, de esos melosos que llenan el paladar de encanto e insisten en pedirnos más, y más, y más… y mi boca se llena de vino como mi mente de recuerdos, y se atropellan y atormentan entre la melancolía y el gusto entre una sensación de bienestar perfecta y el ansia de no tenerte aquí para disfrutarlo juntos. Tu trabajo y mi pasión.

 

Debo alejarme con el firme erguido como Don Juan en Flandes, triunfante, tras “el Milagro de Empel” y voy ensimismada, sonriendo, dejando tras de mí hectáreas de vides desnudas.

 

El suelo trabajado marca mis pisadas silenciosas acompañando al recuerdo con las últimas notas de Saint-Saëns. Vuelve el violín solo, casi lamentando el final de la fiesta, y con un distante recuerdo en las cuerdas, termina la danza. Brindando, como siempre, por ti.

 

 

Comentarios

Ciudadano de Ávila 04/01/2017 17:16 #15
Muy bueno
Toni 02/01/2017 21:20 #14
Genial
Marta A. 17/12/2016 09:23 #13
Que interesante Rutita. Me encanta.
Juan 14/12/2016 12:59 #12
Me gustas cada vez más.
Leo 11/12/2016 20:04 #11
Muy bonitos y con mucho cariño, 0pregunta por mí es San Bartolome
Elías 23/11/2016 20:34 #10
eres m uy grande y muy lista y escribes muy bien tengo que probarlo y si es contigo m ejor
Lola 13/11/2016 08:44 #9
Eres un amor de niña. No me puedo sentir más orgullosa de ti, mi pindadita. Enhorabuena por tu trabajo
Noe 09/11/2016 18:25 #8
Me gusta cómo escribes y sobre lo que actives, quealucinante tu trabajo
Lobo feroz 08/11/2016 06:11 #7
El próximo ya!!!!!!
Ana 06/11/2016 09:27 #6
Este ha sido el mejor, Ruth. Te vas superando.

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