Un brindis delante de... Pinturas del Valle de las Reinas, tumba de la Reina Nefertari
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El Brindis

El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis delante de... Pinturas del Valle de las Reinas, tumba de la Reina Nefertari

«En el agua puedes ver reflejada tu cara, pero en el vino siempre aparece tu mejor cualidad».

El viaje en tren ha sido largo, casi doce horas desde que saliera de casa en busca de Lúxor, antigua Tebas y anteriormente Menfis, en el Valle del Nilo. Cerca de 40 ºC me dan la bienvenida como un cachete de realidad que me sonroja las mejillas. Ni una gota de aire y mi respiración se entrecorta.

 

                Camino despacio, en silencio, procurando que mis pisadas no rompan el bullicioso devenir de esas gentes que me rodean. Quiero llenarme de los nuevos olores y colores que perciben mis sentidos y no perderme ninguno porque el sueño de encontrarme delante de ella lo invade todo. Y yo quiero estar preparada. Noto una música lejana que me recuerda donde estoy mientras disfruto a cada paso de lo que se abre ante mis ojos.

 

                El color de la ciudad es el beige con matices de blanco y oro. Todo está envuelto por un aire de paz que me relaja, permitiéndome cambiar sin esfuerzo la impresión que traía de casa y envolviéndome entera.

 

                El taxista me ha dicho que no tardaremos mucho, que el camino es fácil y que en un rato estaré delante de la tumba de Nefertari Meryetmut, reina egipcia de la dinastía XIX, la Gran Esposa Real de Ramsés II el Grande, uno de los faraones más poderosos. Esposa real,  dotada de una brillante mente política que fue enterrada en la necrópolis tebana, en una tumba bellamente decorada que hoy me dispongo a visitar.

 

                Poder contemplar esas pinturas me transporta a otra vida y, como siempre, me hace soñar.

 

                Ramsés II agarra suavemente la mano de su esposa, una de las cinco que tiene pero por la que más debilidad siente, por su belleza, por su inteligencia, por sus dotes para gobernar. En la cámara que ahora comparten suena el arpa de hombro del joven Hepu. Cinco cuerdas que tañe con maestría acuclillado junto a la venta. Sus dedos, torcidos y encallados ya no sufren el corte desgarrador de sus inicios, ahora es un gran maestro.

 

                Faraón y reina cogen las copas de oro que antes llenara la esclava Bennu. Es un vino tinto, aromático, de un granate intenso elaborado por el maestro viticultor Khaa. Ha sido pisado por los pies descalzos de los esclavos más jóvenes, para que la rotura de la pepita fuese suave, sin permitirle soltar las grasas. Las ánforas decoradas con motivos geométricos se han dispuesto en orden para ser vaciadas y ahora decoran bellamente la estancia. Solo se respira paz y cierto aroma a deseo tomado a golpe de poder.

 

 Se miran a los ojos, negros de ella, verde oliva de él, y plenos de amor se ciñen en un tierno y prolongado abrazo aromatizado por el embriagador zumo de uva.

 

                -La historia te recordará siempre, amada esposa-. Acaricia sus cabellos y la besa mientras la reina, sin soltar su cáliz tan ricamente decorado, da pequeños sorbos que la recomponen el alma.

                -Nada os pido, rey mío. Estar juntos en la otra vida, en el Yaru, será mi recompensa.

                -Nuestro pueblo recordará siempre tu belleza, tu fuerza, tu gusto por la cultura y el amor a tu país-. Le recitaba Ramsés al oído.

                -Brindemos con el fruto de la vida por esto que juntos hemos conseguidos.

 

Las copas se vacían y vuelven a llenarse y los amantes dibujan sus sueños en las paredes. Él la dibuja pequeña, hermosa, firme. Cogiendo un racimo de uvas para dar de comer a su amado, de ese fruto de vida que alimenta su pueblo y le hace crecer. Ella le ve todopoderoso, eterno, inasible.

 

El color fresco, palpitante me impresiona tanto que realmente  me conmociona. Dejo de respirar para que mi aliento no trunque el revivir de ese instante.  Ramsés II no pudo construir una tumba más bella para aquella que amó tanto. Y yo, testigo de un amor sin límites, me siento volar.

Los trazos son seguros, las imágenes perfectas y los dioses parecen salir de los muros para dejar patente que protegen a una gran reina, que guardan a la esposa de un gran faraón y que juntos brindaron por las tierras fértiles del Nilo.

 

                TE AMO A LO LARGO DE LOS DIAS

Te amo a lo largo de los días,
en la oscuridad,
A través de todas las largas divisiones de la noche,
esas horas
Que yo, pródigo, desaprovecho solo,
y yazgo, y doy vueltas, despierto hasta el alba.
Y con tu forma pueblo la noche,
y pensamientos de ardiente deseo crecen vivos en mí.
¿Qué magia había en esa voz tuya
para traer tan cantante vigor a mi carne,
A miembros que ahora yacen indiferentes en mi cama sin vos?

Por eso imploro la oscuridad:
¿Adónde te fuiste, Ah hombre que ama?
¿Por qué te has ido de aquella cuyo amor
puede marcar el rumbo, paso a paso, de tu deseo?

Ninguna amante voz responde.
Y yo (demasiado bien) percibo
qué solo estoy.

                Colección de poemas del antiguo Egipto.

Comentarios

Tttttt 24/04/2018 08:00 #15
Sin palabras.
Fátima 17/04/2018 14:44 #14
Que bonito, Niña. Un lujo leerte.
Luis 17/04/2018 01:20 #13
Eres adorable, ya estoy deseando leer el siguiente.
Luisa García de Antón 08/04/2018 16:55 #12
Pura magia, Ruthy
Furioso 04/04/2018 23:15 #11
Soy de cervezas 🍺🍺
Lorenzo 04/04/2018 16:27 #10
Siempre es un placer leerte, soñar y brindar con ello.
. 02/04/2018 11:52 #9
Bonito viaje. Para el próximo, que te veo venir, me apunto. Chapó Ruty.
Ciudadano 01/04/2018 09:37 #8
Otra delicia de mi rubia favorita.
Juan 01/04/2018 09:36 #7
Amor, poesía y un vino. Qué más se puede pedir?
Eli 30/03/2018 20:51 #6
Genial, como siempre.

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