De frente y por derecho

De frente y por derecho

Por Iluminado Prieto

Pensamientos sobre la Democracia, la Justicia y el Poder Judicial


Desde hace un tiempo en España, creo, la democracia tiene vías de agua. Los poderes, Legislativo y Ejecutivo, mayoritariamente, se conforman con personas de baja cualidad política. A uno u otro lado, sin asesores lingüísticos, pocos son capaces de un discurso coherente y profundo sobre las circunstancias y los problemas sociales estructurales y los posibles planteamientos de resolución. En las Cortes, nacionales o autonómicas, en medios de comunicación, sistemáticamente, denigrando al adversario, se van por los cerros de Úbeda.

Quizás el cénit hayan sido las recientes inundaciones en el Levante. Obras hidráulicas, de titularidad estatal o autonómica, que pudieron o debieron estar realizadas bajo gobiernos de uno u otro signo, no lo estaban. Falta de liderazgo ante la catástrofe y una actitud calamitosa de nuestros políticos, un Presidente autonómico desaparecido, un Ejército dando la espalda a la población necesitada, la inefable imagen de un Presidente de Gobierno con los brazos caídos y la cara descompuesta huyendo junto a sus escoltas con pistolas de unos vecinos armados de barro y escobas. Una Ministra abroncando a los damnificados. Nadie, como bien dijo don Santiago Posteguillo, no vino nadie. Un escalofrío recorre la columna vertebral al recordarlo.

Quizás el cénit haya sido el procesamiento del Fiscal General del Estado y el recuperado borrado de sus mensajes de correo electrónico y de teléfonos. Quizás el cénit sea la carta a la ciudadanía y el periodo de reflexión ante el procesamiento de su esposa por el Presidente de Gobierno, o la querella que redactada por la Abogacía del Estado este presentó frente al atrevido juez instructor de esa causa, que, tras su inadmisión, de posibles recursos y su resolución no se tiene noticia. Lo del hermano desconocedor del contenido de su puesto de trabajo y de la dirección de este, es cosa menor. Lo del conseguidor, el ministro con sus andanzas y corruptelas, son cosa menor. Quizás el cénit haya sido la resolución, rescisión o incumplimiento, llámese como se llame, por el Ministerio del Interior del contrato de compra de munición a una empresa de Israel como remedio urgente para evitar una crisis, la ruptura del Gobierno.

Quizás el cénit haya sido la aprobación de una ley de amnistía sin previa cabida en nuestra Constitución, que, con calzador, ni el redactor, principal beneficiado de la misma supo amnistiarse y allá sigue, en el "destierro". Quizás el cénit haya sido la sentencia del Tribunal Constitucional sobre los ERE de Andalucía, dictada, según barruntan los jueces que han de aplicarla en Sevilla, infringiendo el Derecho de la Unión Europea, que, al fin y al cabo, conforme el Código Civil y la Constitución, es derecho interno. Quizás, ..., quizás el cénit haya sido el nombramiento de los miembros del nuevo Consejo General del Poder Judicial.

Las vías de agua pueden hacer zozobrar la barca. Venezuela dejó atrás la democracia; México, lo está haciendo, sustituye jueces por justicieros populares. Y aquí, intereses espurios tratan de deslegitimar al Poder Judicial, con la composición sociológica de sus miembros, con la absurda imputación de una general adscripción política de sus miembros al franquismo, régimen al cual, en sus postrimerías, los más viejos de la judicatura lo conocieron con pantalones cortos y falditas infantiles, salvo que, dada la actual omnipresencia de Franco y el fascismo en nuestras vidas, el Generalísimo siga gobernando y nuestro Gobierno le esté haciendo dura y férrea oposición, y quienes le sustentan luchen a brazo partido contra todos los demás, contra el fascio heteropatriarcal. Sin embargo, más delicada es la vía de agua del acceso a la carrera judicial, al Poder Judicial. En cuestiones políticas, en casos de corrupción, son pocos los jueces y magistrados intervinientes, pocos los órganos judiciales afectados y pocas las veces que el Tribunal Constitucional ha de pronunciarse. No obstante, se dice, interesa el control político de los jueces novatos, pues, al fin y al cabo, algunos de estos, haciendo carrera judicial o política, ascenderán a aquellos puestos en los Tribunales con competencia para juzgar a los políticos. Y si bien, no les merece la pena invertir en escuelas, a las que ya no van a ir, es prudente hacerlo en ciertas cárceles, donde, incluso por traición, podrán llegar a vivir. Y frente a ello, incluso para evitarlo, los jueces les han de ser leves.

Las vías de agua pueden hacer zozobrar la barca. La Justicia ya zozobra en España. Precisa de leyes, de sedes de Juzgados y Tribunales dotadas de medios materiales adecuados al tiempo en que vivimos y de funcionarios adscritos al servicio público dedicado a la tutela judicial efectiva, esta tutela, su núcleo, la obtención de una resolución fundada en Derecho sobre las pretensiones deducidas en el proceso por las partes, es derecho prestacional de titularidad individual, se presta por personas concretas, jueces y magistrados,  pues conforme el apartado 1 del artículo 24 de nuestra Constitución, "Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión". Jueces y magistrados, y sólo ellos, conforman el Poder Judicial, tercera columna sustentadora de la democracia, forma de organización política sin la cual, no existe el Estado de Derecho recogido en el apartado 1 del artículo 1 de la Constitución, pues si "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político", en España, el derecho de todos a la tutela judicial efectiva, conforme el artículo 117.1 de la Constitución 'La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley'. Independientes. Si cabe, independientes. Es un valor de nuestro ordenamiento jurídico.

Las formas de acceso a la carrera judicial, en la juventud, por oposición; en la madurez, por experiencia profesional, como obras humanas, como nuestra democracia, son imperfectas, y sus posibilidades de evolución, y con ello de mejora, están ínsitas en ese concepto de valor del ordenamiento jurídico con relación a la Justicia, algo no concluido. Se pretende por el Gobierno un concreto sistema de preparación de la oposición, tanto en la posibilidad de su financiación como en un centro "oficial" dedicado a ello. El grito de muchos jueces ha llegado al cielo. Se ve en ese centro un intento de manipulación política de los opositores, pues se barrunta un restringido acceso a la carrera de los conmilitones, hoy los de derechas, mañana los de izquierdas.

Quizás, pero esto, con relación al presente, genera una duda; si tras aprobar la oposición, el aspirante a juez ha de pasar y superar la Escuela Judicial, o bien es mero trámite y todos lo pasan, o bien, cabe la posibilidad de "lavado de cerebro" por la tendencia política gobernante en cada momento a quienes la han superado. No hay motivo para pensar sobre la manipulación previa al aprobado, salvo que aceptemos la posibilidad de manipulación previa a superar la Escuela. En un periodo de formación en materia tributaria, como complemento, fui alumno de la mejor formación recibida en mi vida, la dada entonces por el Banco de España a quienes se preparaban las oposiciones a Inspectores del Banco de España. En el estudio de las matemáticas financieras, o de la legislación bancaria, nunca vi adoctrinamiento alguno. Y el estudio lo realicé ya iniciada mi vida profesional. Quizás quienes tienen la responsabilidad de la Escuela Judicial podrían contactar con quienes, hoy, si se hace, ignoro como se hace, en su día desarrollaron aquellos cursos, por correspondencia y teléfono. Temario y metodología. No estoy, no he estado inscrito en la Escuela Judicial pero su temario y metodología, públicos, son manifiestamente mejorables, más que nada por aquello de que el juez español es juez constitucional y juez europeo, es decir, en sus resoluciones es el primero en interpretar tanto nuestra Constitución, el Convenio Europeo de Derechos Humanos como los dos Tratados de la Unión Europea, el primero en interpretar y aplicar esos textos legales en sus resoluciones. Y estos textos ocupan, al menos sobre la pantalla, poco en esa formación. Todo es mejorable.

Pasando a otro orden. No hay mejor resolución judicial, mejor sentencia que la presentada al juez de mutuo acuerdo por las partes. Y si el acuerdo es previo al ejercicio de acciones judiciales mejor que mejor. Así lo entiendo, así parece entenderlo la Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de Eficiencia del Servicio Público de Justicia. Así lo entiendo, pero acercándome a los cuarenta años de vida profesional, en la experiencia me he desgastado en la intención del acuerdo, la experiencia me ha enseñado algunas cosas sobre los intereses de las personas, tanto de los justiciables como de los abogados, de los secretarios judiciales (hoy acrónimo, LAJ´s, suena como escupitajo) y de los jueces.

Aparecen artículos en prensa de jueces manteniendo la tendencia a la privatización de la Justicia a través de MASC, medios adecuados de solución de controversias. Motivo, se espera un incremento en el coste de los servicios profesionales relacionados con la Justicia, pues esos medios exigen actuaciones previas a la interposición de demandas en el orden civil, tiempo y dinero. Y si las partes solucionan sus controversias, con mejor o peor fortuna, se hará al margen del derecho de las partes a la tutela judicial efectiva, de una Justicia que, si bien emana del pueblo, no se administra por jueces y magistrados integrantes del Poder Judicial. ¿Corporativismo? ¿Privatización? Desde luego, muy lejos de la alegoría de la Justicia, esa señora que, con venda en los ojos, en una mano la balanza y en otra la espada, pretende dar a cada uno lo suyo. Permítame el lector un inciso con relación a la alegoría citada; En un lienzo grande de la fachada de la 'Domus Iustitia' de Aveiro (Portugal), nuestros Juzgados, hay una escultura contundente de una señora vestida con túnica, en una mano, una espada; en la otra, una balanza; sin veladura en los ojos, quizás sea ciega, o quizás, no llegó el presupuesto para la venda. Pero está sin venda. Los redactores de la Ley, cuando pienso en bien, por ignorantes de la realidad de los clientes, despachos y juzgados, los creo ciegos; cuando pienso en mal, intuyo un torpedo a la línea de flotación de la Justicia, del Poder Judicial. Léase el preámbulo de la Ley y repárese en la velada crítica a los jueces.

Con relación a la reorganización de los Juzgados. Que todo cambie, para que todo siga igual. Quisiera ser titular de la empresa encargada de la sustitución de los carteles identificativos de los nuevos Tribunales y Secciones. Quizás alguna vez, algún responsable de estas cosas conozca a un ingeniero y este le pueda enseñar algo de como se organiza el sistema productivo de una fábrica. En este negociado la mecánica productiva tiene por objeto la producción de resoluciones judiciales que fundadas en Derecho han de finalizar los litigios atendido a las pretensiones de las partes, tal objeto es un derecho fundamental de todos, y a él se llega en cada caso a través de un proceso concreto, y en ese proceso cabe la nulidad de actos procesales por distintos motivos, sin duda el más importante por ser contrarios a la ley y además producir indefensión procesal, o ser contrario a la Constitución en cuanto desvía la actuación procesal del derecho de las partes a obtener la tutela judicial efectiva, o provocan indefensión constitucional, cuando a la resolución judicial final se llegue al margen del proceso debido, los actos sucesivos, o aquella no se funde en el Derecho regulador de las pretensiones de las partes deducidas en el proceso. La nueva regulación del Tribunal de Instancia, ojalá me equivoque, la mecánica productiva, la entiendo discordante con la realidad actual. Quizás esta nueva Ley produzca una nueva realidad.

Estoy a favor de algo muy concreto: la unidad de criterio en las Secciones de cada Tribunal de Instancia. Es decir, que en cada partido judicial sepan, tirios y troyanos, a qué atenerse en cosas muy concretas, por ejemplo, lo he sufrido, que es un derecho fundamental garantizado por la Constitución, cuáles son los derechos fundamentales garantizados por la Constitución.

Dejo a un lado el arcano del contenido y alcance de los derechos protegidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.  La unidad de criterio judicial se corresponde con la seguridad jurídica garantizada por la Constitución, así, 'la STC 46/1990', de 15 de marzo se refiere a este principio en estos términos: "La exigencia del artículo 9.3 relativa al principio de seguridad jurídica implica que el legislador debe perseguir la claridad y no la confusión normativa, debe procurar que acerca de la materia sobre la que legisle sepan los operadores jurídicos y los ciudadanos a qué atenerse, y debe huir de provocar situaciones objetivamente confusas (...). Hay que promover y buscar la certeza respecto a qué es Derecho y no ... provocar juegos y relaciones entre normas como consecuencia de las cuales se introducen perplejidades difícilmente salvables respecto a la previsibilidad de cuál sea el Derecho aplicable, cuáles las consecuencias derivadas de las normas vigentes, incluso cuáles sean éstas" (sinopsis art. 9 web del Congreso), y en nada limita la independencia judicial del artículo 117.1 de la Constitución, pues la unidad de criterio no es cosa mecánica, es algo parecido a lo discrecional y ajeno a lo arbitrario.

El Poder Judicial tiene un grave problema, este es el café para todos. Aunque cabe no desconocer aquello de, al amigo todo, al enemigo ni agua y al indiferente, la legislación vigente. El sistema que rige la carrera profesional de los jueces es objetivamente deficiente. El mérito basado en el tiempo de servicio y la formación acumulada no refleja el cabal cumplimiento por cada juez de esa prestación de tutela judicial efectiva, la calidad de las resoluciones judiciales. La retribución tampoco la refleja. Son hombres y mujeres, fueron jóvenes y tuvieron ilusiones, son jóvenes y tiene ilusiones. Quizás, si han leído a tiempo 'Las ilusiones perdidas' de Balzac, se han vacunado contra la desilusión. En los mejores, el esfuerzo, sin una vocación firme, decisión firme, no meramente alimenticia, tiene un límite. Y todos sabemos que sucede cuando a ese límite se llega. Humanos somos. Algunos están muy mal pagados, otros, dirán que se les engañará en el sueldo, pero no en el trabajo.

El Poder Judicial tiene un problema, su presupuesto, le faltan medios, recordemos que ni los edificios y sus dotaciones, secretarios (LAJ´s) y funcionarios son funcionarios del Ministerio, de Justicia que no del Poder Judicial. La concreción de falta de medios en uno u otro juzgado es cosa menor. ¿Qué autónomo, que empresa dispone de todos los medios necesarios para su trabajo? Aviones, ferrocarril, transporte por carretera, hospitales..., hasta los abogados querríamos poder disponer de más medios para evitar "accidentes", hasta los inspectores de Hacienda alegan falta de medios. Hay que escucharlos, pero no hacerles mucho caso. Que sean jueces no supone que "todos" sepan trabajar productiva y eficientemente. Y casos concretos de juzgados concretos, no permite la generalización.

El Poder Judicial se conforma con personas de cualidad profesional elevada, sin asesores lingüísticos, pocos son incapaces de un discurso coherente sobre los problemas jurídicos que se les presentan, si bien, en ocasiones, también se van por los cerros de Úbeda, y alguna que otra vez, recordando nuestra pertenencia a Europa, dirigen, antes de dictar, cuestiones prejudiciales al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Algunos saben trabajar productiva y eficientemente.

De México dislocado nos llega el futuro, trastocado resuena Jorge Negrete, 'México lindo y querido, España, antaño cuna de hombres cabales, que dicen que estás dormida, al despertar la mañana, la voz de la guitarra mía quiere recuperar la alegría de esta tierra devastada'. Los hombres y mujeres que conforman el Poder Judicial, no son los héroes de nuestro Estado de Derecho, no son los paladines de la democracia; sólo son personas con un cierto tipo de poder, su independencia, quizás esta permita taponar aquellas vías de agua.

(Escrito con esperanza el 25 de abril, aniversario de la Revolución de los claveles en Portugal)