¿Y si hubiéramos medido el progreso en semanas y no en aeropuertos?

Artículo de opinión del concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Ávila, Alberto López Casillas.

Durante la maternidad, paternidad en mi caso, comienzas a utilizar con mucha más frecuencia que antes el concepto de “semanas”. Lo que antes era sólo un conjunto de siete días, o deseabas que llegara a su fin para tener unos días libres, pasa a ser un concepto muy utilizado. 

 

Pasas a hablar de semanas de gestación, te das cuenta que cuarenta semanas no son 9 meses. Lees libros en los que te dicen cómo está el bebé a tantas o cuantas semanas. Este uso de las semanas cambia después del nacimiento, especialmente cuando llegas a la semana dieciséis. Ahí te das cuenta de dos cosas: de que 16 semanas no son cuatro meses, y de que se termina la baja por maternidad.

 

También te das cuenta de que tu bebé de 16 semanas es demasiado pequeño como para ir a una guardería. Te das cuenta de que independientemente de la hora de lactancia, dejar a tu bebé en cualquier sitio y trabajar una jornada completa (incluso una media) es incompatible con la lactancia. 16 semanas… no hablemos ya de los 15 días para el padre.

 

Realmente no me he dado cuenta de este hecho ahora. Sólo que ahora, cuando mi hijo pequeño cumple 16 semanas, la realidad de este país me vuelve a dar una bofetada. Sé, porque lo he defendido con ellos en distintos foros, que ha habido partidos políticos, sindicatos, organizaciones de distintos tipo, que durante años han alertado de la necesidad de ampliar los permisos por maternidad. También se que no se les ha hecho caso, porque otros, quienes podían cambiarlo, decidieron medir el progreso en otras unidades: aeropuertos, autopistas o AVE.

 

Así, parecía que éramos un país “de primera división” por los km de AVE. Presumían cortando la cinta de una autopista radial que luego no usaba nadie. Era orgullo provincial inaugurar un aeropuerto aunque sólo sirviera para llenar horas de reportajes sobre el derroche en España. ¿Qué hubiera pasado si todos esos hombres y mujeres con poder hubieran querido medir el progreso en semanas en vez de en infraestructuras? ¿Qué hubiera pasado si el dinero de todos hubiera ido a aumentar los recursos y la protección para que quien decide tener hijos?

 

Seguramente, que no hubieran tenido esa fotografía con tijeras y cinta de la bandera. Por el contrario, estaríamos dando cobertura a quien decide tener niños. Podríamos estar en el camino de solucionar el problema de falta de nacimientos que tenemos en España. Podríamos tener un nuevo nicho de mercado en escuelas infantiles. Podríamos haber medido más semanas antes de dejar a nuestro bebé en la guardería. Podríamos estar trabajando por la igualdad real, compartiendo permisos de maternidad entre madres y padres, una vez terminada la lactancia. Podríamos, en definitiva, poner en primer plano lo que de verdad importa.  

 

Por último, y por ser justo, no sólo tienen culpa quienes inauguraban infraestructuras. También la tenemos los que los pusimos allí, los que votaron a esa gente que no hablaba de incrementar derechos y protección a la maternidad, de quienes prometiéndolo, no lo cumplieron.

 

Suelo decir que tenemos lo que nos merecemos. En este caso, tenemos un país que decidió medir su progreso en aeropuertos en vez de en semanas de protección. No se si nos lo merecemos. No se si los padres que no pueden compartir el permiso porque el bebé lactante necesita a la madre lo merece, creo que no. No se si la madre que se ve obligada a interrumpir la lactancia a las 16 semanas lo merece, creo que no. Lo que si se es que los bebés de 16 semanas no lo merecen.