Vicente Martín abordó en una conferencia las tradiciones en torno a La Virgen de Las Vacas

Los patronos y devotos de la Virgen de las Vacas han podido conocer, a través de una conferencia, el origen de la tradición en el barrio vaquero. Vicente Martín, archivero del Ilustre Patronato de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de las Vacas, ha sido el encargado de contar todos los detalles de la historia y las anécdotas en torno a los actos y la propia Virgen. 

Vicente Martín quiso iniciar su ponencia afirmando que la Virgen que se venera en la actualidad data del año 1854, algo que ha argumentado con las actas que se guardan de principios del siglo XX  en las que se puede leer la celebración del cincuenta aniversario de la talla. Aunque hay que señalar que la primera referencia que se tiene de esta advocación se sitúa en el siglo XIII.

 

Su nombre, Virgen de las Vacas, se atribuye a la aparición de la Virgen en el corral de un carbonero que tenía vacas en su terreno, las cuales hicieron un gesto de reverencia al ver a la Virgen.

 

Uno de los capítulos más importantes de esta cita cultural se ha centrado en la procesión del segundo domingo de mayo, día grande para el Patronato. Ya en 1923 se hacía referencia al baile de la Virgen con el pasodoble del Gato Montés, que era realizado por cuatro Mozos que se casaban ese año. Una práctica que se cree se inició por la necesidad de ir más deprisa por ese tramo para no llegar tarde a la misa.

 

Una tradición que continúa hasta nuestros días y que siempre se ha llevado a cabo pese a los problemas que han surgido a lo largo de las décadas, como cuando en 1924 el sacerdote que acompañaba la procesión se negó a que la Virgen bailara un pasodoble y, ante la negativa a suspenderlo por parte del Presidente, se marchó dejando a los patronos realizando el baile. Ante ello, el Obispo Don Enrique Pla y Deniel afirmó que si era tradición se debía hacer, y así se repitió los siguientes años.

 

Otro momento de incertidumbre se vivió durante la II República, ya que no se autorizaban actos religiosos fuera de las iglesias para evitar desórdenes públicos. Por ello, el Patronato debía pedir permiso al Gobernador de Ávila para realizar la procesión, y finalmente se concedió.

 

Vicente Martín también ha expuesto las diferentes leyendas que se cuentan sobre las mariposas y la Virgen de las Vacas. Tras argumentar con fotografías, el archivero cree que lo más factible es que este tipo de insecto acudiera a posarse al manto de la imagen llamado por la luz que había en la Ermita. En recuerdo a esos instantes del pasado, en la actualidad las camaristas siguen colocando una reproducción de estas mariposas en el manto de la Virgen.

 

En cuanto a los Mozos de las Vacas se ha informado al público que llenaba la Ermita que no siempre han tenido el privilegio de ser los únicos en llevar la Virgen, ya que a finales del siglo XIX las actas reflejan que los patronos también podían llevarla sobre sus hombros.

 

No han faltado referencias al Santísimo Cristo de la Ilusión, y se han tratado diversos temas como los cuadros que están en la Ermita, las distintas medallas que posee la Virgen o la manera de dar de alta antiguamente a los patronos para formar parte de la entidad.

 

La actividad se cerraba anunciando la intención de Vicente Martín y la Junta Directiva de publicar un libro con todos estos detalles.