Vega Sicilia celebra su 150 aniversario con dos cenas de gala servidas por Can Roca y Arzak

Exterior de finca de Vega Sicilia.

La vicepresidenta del Gobierno entregará a Vega Sicilia la Placa de Honor de la Orden al Mérito Civil concedida por el Rey Juan Carlos. 30 bodegas de todo el mundo asistirán a una de las cenas organizadas los días 10 y 11.

La bodega española Vega Sicilia celebrará su 150 aniversario los próximos 10 y 11 de julio con dos cenas de gala que tendrán lugar en sus instalaciones de Valbuena del Duero (Valladolid). La primera reunirá a los representantes de 30 grandes bodegas de todo el mundo con más de 150 años de historia y a personalidades nacionales e internacionales del sector. La segunda congregará a autoridades españolas y destacadas personalidades de la política, empresas, banca, instituciones, medios de comunicación, cultura, gastronomía y el sector del vino y la alimentación españoles.

 

La primera de las cenas, a la que asistirán 200 invitados, será servida por dos de los mejores restaurantes españoles: El Celler de Can Roca y Arzak. A la segunda asistirán 700 invitados y los hermanos Roca serán los encargados de servirla, en este caso en solitario.

 

En la primera cena estarán presentes representantes de bodegas míticas como las francesas Cheval Blanc o Château d´Yquem, la alemana Egon-Müller-Scharzhof, o la italiana Gaja, y las casas de champagne Bollinger, Salon o Pol Roger. Las bodegas españolas que acompañarán a Vega Sicilia serán Alvear, Marqués de Murrieta, Codorniú, CVNE, González Byass, Marqués de Riscal, López de Heredia, Osborne y Torres.

 

A la segunda cita ya han confirmado su presencia autoridades del Gobierno y partidos políticos así como destacados empresarios, directivos de medios de comunicación y personalidades de la cultura, la gastronomía y el vino.

 

En esta cena, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, entregará a Vega Sicilia la Placa de Honor de la Orden del Mérito Civil que le fue concedida a la bodega por su Majestad el Rey D. Juan Carlos con motivo de su 150 aniversario.

 

Esta condecoración,  la máxima que puede otorgarse a una persona jurídica “en reconocimiento a trabajos extraordinarios de indudable mérito”, fue concedida a Vega Sicilia por “haber mantenido una constancia ejemplar en la elaboración de un producto de calidad indiscutible, que se ha convertido en un alto referente de España en el mundo del vino a nivel internacional”. Y tras valorar su contribución “a una mejora de la imagen de calidad de los productos españoles, al tiempo que ha desarrollado una excelente labor de innovación en la elaboración de vinos que ha redundado en beneficio del resto de productores españoles”.

 

El consejero delegado de Vega Sicilia, Pablo Álvarez, explica que la compañía española “quiere celebrar sus 150 aniversario con el objetivo de trasladar el  compromiso de toda la familia Álvarez, propietaria de la bodega desde 1982, con la esencia original y la filosofía de aquella que fundó Eloy Lecanda en 1864 y que no es otro que una cultura de dedicación, paciencia y esfuerzo; el respeto por el valor del tiempo y los ritmos que marca la naturaleza; la pasión por el trabajo bien hecho y la búsqueda de la autenticidad y la excelencia”. 

 

 

 

Pablo Álvarez añade que “Vega Sicilia se ha convertido en una familia de vinos única y prestigiada en todo el mundo gracias a esos valores que han caracterizado el trabajo de la familia y sus empleados a lo largo de estos últimos 32 años. Hemos mejorado la calidad de los vinos, hemos creado nuevas bodegas –Alión, Pintia, Oremus y Benjamin de Rothschild-Vega Sicilia (Macán)- y hemos impulsado el crecimiento y expansión internacional de todas nuestras marcas, manteniendo siempre el firme compromiso con nuestros clientes”.

 

Tempos Vega Sicilia, la nueva marca corporativa del grupo, elabora un máximo 1,5 millones de botellas al año, siempre en función de las cosechas, distribuidas entre todos sus vinos, que son repartidos a sus más de 4.500 clientes de 110 países de todo el mundo. Esta cifra incluye los Macán (Rioja), procedentes de la bodega BRVS creada al 50% entre la familia Rothschild y los Álvarez.

 

Precisamente en este año conmemorativo del 150 aniversario, la bodega presentó en el Museo Thyssen su nueva bodega de la Rioja –BRVS- y anunció la puesta en marcha de su nueva marca corporativa –Tempos Vega Sicilia-, que identificará a todos los vinos de la compañía.

 

Vega Sicilia prepara también el lanzamiento de un libro conmemorativo de su 150 aniversario que ha editado Turner y saldrá a la venta en otoño. El libro ha sido escrito por el periodista Harry Eyres (The Financial Times) y la directora mundial de vinos de Sothebys, Serena Sutcliffe. La fotografía es obra de dos prestigiosos especialistas, John Shandkid y Gautier Deblonde.

 

UNA BODEGA LEGENDARIA

 

La finca de Vega Sicilia está situada en la margen izquierda del Duero a 15 kilómetros de Peñafiel y a 41 de Valladolid, en la comunidad de Castilla y León,  y está compuesta por 985 hectáreas de terreno situadas en los términos municipales de Quintanilla de Onésimo y Valbuena del Duero.

 

Los orígenes de la finca son inciertos aunque parece que data del siglo X, según los investigadores. La zona comenzó a desarrollarse en torno al alfoz y castillo de Peñafiel que, en el siglo XII, era “comunidad de villa y tierra” en torno a la cual se asentaron numerosas aldeas.

 

En 1143 se fundó el monasterio de Santa María de Valbuena dentro de la comunidad, lo que generó numerosos conflictos con la villa de Peñafiel por la propiedad de la finca durante toda la Edad Media hasta que, en el siglo XV, ambos llegaron a un acuerdo. A Peñafiel le correspondería la jurisdicción del coto, la propiedad del suelo (cereales y viñas), y el “vuelo”, es decir el arbolado, leñas, pastos y caza, sería de aprovechamiento común para la villa y monasterio.

 

El primer nombre conocido de la finca fue Coto de Santa Cecilia, al existir una capilla en honor a dicha santa en esas tierras, que el lenguaje popular llegó a sincoparlo y convertirlo tiempo después en Vega Sicilia.

 

Tras numerosos avatares y arrendamientos de la finca, Toribio Lecanda la compró en 1848 y allí comenzó a elaborar vinos, brandis y ratafías hasta que la donara en herencia a su hijo Eloy, el auténtico visionario que fundó la bodega en 1864. Su trabajo, con la plantación de nuevos tipos de vides e innovación en la elaboración de vinos, se vería reconocido desde 1873 por numerosos premios internacionales entre los que cabe destacar el otorgado el 16 de octubre de 1882 por el Ministerio de Fomento “por la aclimatación de plantas exóticas en nuestro país”.  Era el inicio del mito.

 

La contribución de los Lecanda a la historia de la bodega fue decisiva pero tampoco sería igual sin la enorme influencia de otras personas en su larga trayectoria hasta hoy.

 

Uno de ellos fue Txomin Garramiola quien en 1905 inicia la elaboración de un modelo de vino identificado por el largo envejecimiento en madera y una crianza que no bajaba de los siete años, una de las características que ha mantenido Vega Sicilia a lo largo de los últimos 100 años. Este singular enólogo, nacido en Markina en 1878, consiguió otros primeros premios de gran prestigio para la bodega concedidos en 1929 durante la Exposición Universal de Barcelona.

 

El siguiente sería Jesús Anadón, quien –tras pasar 36 años al frente de la bodega- apostó firmemente por la riqueza natural de la finca y la elaboración de vinos únicos, abandonando la empresa de semillas que entonces era propietaria de Vega Sicilia, la empresa Prodes.

 

La propiedad pasaría en 1966 a la familia checa emigrada a Venezuela Neumann Svaton, que la vendería en 1982 a la familia Álvarez. En realidad la familia Álvarez llegó a Vega Sicilia por casualidad. Fue requerida como intermediaria para vender la bodega a dos grupos interesados en Suiza e Inglaterra pero finalmente acabó por comprarla.

 

La familia Álvarez decidió que la finca abandonara otras explotaciones agrarias y se dedicara exclusivamente a la elaboración de grandes vinos, la verdadera seña de identidad de esta tierra mágica hasta convertirla en este grupo de excelentes vinos al que se fueron incorporando las bodegas Alión, Oremus, Pintia y recientemente Macán.

 

Pablo Álvarez afirmaba, poco después de la compra, que “moralmente no se puede vivir de una demanda motivada por un prestigio histórico sin ofrecer algo más”. Tenía toda la razón. La bodega, con el impulso de la familia Álvarez, se ha convertido en una referencia indiscutible en el mundo del vino.