Vecinos y comerciantes de Arévalo exigen más control contra el vandalismo

Se han organizado en una plataforma para solicitar a las autoridades con competencias en la seguridad pública de la ciudad que intensifiquen la vigilancia en la zona para combatir los actos vandálicos y el botellón que afecta a la limpieza de la zona y al descanso de los vecinos.

Un grupo de vecinos y comerciantes del Barrio Húmedo y calles adyacentes, entre los que se encuentra la centenaria residencia de ancianos de San Miguel Arcángel, en el centro de Arévalo, se han unido para crear una plataforma, con el objeto de aunar fuerzas para solicitar a las autoridades con competencias en la seguridad pública de la ciudad que intensifiquen la vigilancia en la zona "hartos de sufrir cada fin de semana actos de vandalismo en sus domicilios y centros de trabajo".

 

Los integrantes de esta plataforma, que han realizado una campaña de recogida de firmas por la zona, en la que en los primeros días, y sin publicitarlo han alcanzado varios centenares de personas que se han adherido y que en breve serán presentadas en el Ayuntamiento con el objeto de que desde la administración local se tomen las medidas oportunas para atajar los actos de vandalismo, así como sus consecuencias que sufren las noches de viernes y sábados quienes viven o tienen su centro de trabajo en la zona.

 

De igual forma, desde la plataforma coinciden en señalar que no sólo el vandalismo es un tema importante, sino que hay que destacar también el botellón. "Muchos de quienes practican esta costumbre de beber alcohol en la calle, pueden además comprar drogas, ya que el menudeo en la venta de sustancias estupefacientes se produce en estos lugares", señalan.

 

Desde la plataforma denuncian, no sólo el estado de suciedad en el que queda la zona después de cada noche, sino también como perturban el descanso de los vecinos, y de los residentes en el centro geriátrico con "voces altas, elevado volumen de música de los grupos, así del que se produce asiduamente con el estampido de botellas de cristal contra paredes o ventanas, produciendo además de un sonido estridente, la rotura de cristales".

 

Por estos motivos, estos vecinos, "cada vez más indignados ante la inacción de las autoridades" solicitan "un incremento de la vigilancia para que controle el cumplimiento de la legislación en materia de ruidos y horarios". De igual forma han exigido una limpieza de la zona, ya que en muchos casos "son los propios vecinos quienes en sus portales o zonas comunes de sus edificios y aceras, tienen que recoger botellas, condones, compresas así como limpiar defecaciones y orines".