UPyD insiste en educar en igualdad para hacer frente a la violencia de género

Para el partido, la actual ley no es suficiente, y asegura que "no se puede arreglar con legislación lo que se debe hacer con educación”.

Unión Progreso y Democracia de Castilla y León ha insistido en educar en igualdad para hacer frente a la violencia de género, una lacra que afecta a "una de cada cinco españolas a lo largo de su vida y deja un saldo de 50 mujeres asesinadas en lo que va año en nuestro país, dos de ellas provenientes de esta región".

 

En opinión de la formación magenta, la erradicación del machismo sólo puede conseguirse "a través de una educación basada en valores de igualdad, respeto y tolerancia desde edades muy tempranas", así como la "adecuada coordinación entre las distintas administraciones en la atención de las víctimas".

 

Por ello, UPyD urge a las administraciones competentes a asegurar la implantación de la educación en igualdad "desde los primeros cursos, haciendo hincapié en que la violencia entre hombres y mujeres no tiene cabida en un sistema democrático", con especial atención a los "roles de género que llegan a los más jóvenes a través de las redes sociales y a la situación de la mujeres en el medio rural, del que casi no se tienen cifras".

 

El partido también valora el planteamiento de la Ley Integral contra la Violencia de Género (2004) al visibilizar este problema en su conjunto y dar herramientas para la asistencia de las mujeres que han sufrido malo tratos. No obstante, recuerda que "contiene desequilibrios jurídicos entre hombres y mujeres y a la luz de los datos, no es capaz de atajar el problema con eficacia".

 

Por su parte, el candidato a la presidencia de la Junta, Rafael Delgado, califica de “escandalosas” las cifras de mujeres asesinadas y recuerda “que no se puede arreglar con legislación lo que se debe hacer con educación”. “La vacuna contra esta lacra empieza en la aulas – insiste – por lo que el Gobierno regional debería implicarse más”.

 

La Delegación europea de UPyD, además, ha reclamado a todos los países de la Unión Europea que ratifiquen el convenio de Estambul (sólo lo han hecho ocho de veintiocho), que considera la violencia doméstica y contra la mujer una violación de los Derechos Humanos.