UPA y COAG denuncian un rápido descenso de los precios de la patata

La Alianza por la Unidad del Campo que forman las organizaciones UPA y COAG de Ávila ha informado que, iniciada ya la campaña de arranque de la patata en Ávila y el resto de Castilla y León en sus variedades tempranas y de media estación, los rendimientos hasta el momento están siendo inferiores a los obtenidos el año pasado

La situación del cultivo en nuestra provincia, señalan, se caracteriza por su retraso, debido a que las siembras se realizaron más tarde de lo que es habitual motivado por el exceso de lluvias.

 

La superficie sembrada en Ávila asciende esta campaña a 1.054 hectáreas y en el conjunto de la región alcanza las 20.220 hectáreas.

 

UPA y COAG recuerdan que esta región es la primera productora del país con un 38 % del total nacional, doblando a la segunda comunidad autónoma, que es Galicia, con un 20 % de la producción total.

 

Respecto a los rendimientos que se están obteniendo, las organizaciones agrarias indican que, hasta la fecha, son inferiores a los de la campaña pasada, y en cuanto a los precios que se están pagando al cultivador pueden considerarse óptimos en estos momentos. Sin embargo, apuntan que están detectando en las últimas fechas cómo el precio se está reduciendo considerablemente debido a la presión ejercida por el Gobierno al culpabilizar a la patata como responsable de incrementar el IPC. 

 

Arrancó la campaña con cotizaciones de  48 céntimos de euro/kilo, y actualmente la media es de 32 céntimos de euro/kilo. "La situación es paradójica, puesto que este descenso vertiginoso en apenas unos días del precio en origen no se está trasladando en el precio al consumidor, que paga la patata nueva a una media de un euro/kilo, un precio invariable en las última semanas, y que supone un 312 % de diferencia entre el origen y el destino, sin tener transformación alguna".

 

La Alianza UPA-COAG de Ávila recuerda además que la patata no es culpable de la subida del índice de precios al consumo, y que en todo caso estamos ante un cultivo con precios muy volátiles, y del que el Gobierno no se acuerda cuando hay que tirarlo o malvenderlo por ejemplo a tres céntimos de euro por kilo como ocurrió hace dos campañas.

 

La patata, afirman estas organizaciones, sufre unos vaivenes en los precios que se pagan al cultivador que son muy severos, y que en todo caso no son nada positivos para el productor. En este sentido, UPA y COAG llevan reclamando desde hace tiempo una regulación del sector que permita cierta tranquilidad a los agricultores a la hora de conocer los precios que percibirán.

 

Cabe recordar que la patata es el principal tubérculo que se importa en España, a pesar de que en muchas ocasiones  los cultivadores la producen muy por debajo del umbral de la rentabilidad debido a la entrada masiva de patata foránea, especialmente francesa, que hunde los precios de aquí.