Una visión diferente del Infante

Eduardo Blázquez une sus dos pasiones, la mitología y el Valle del Tiétar, en un libro sobrela figura del Infante Don Luis transformado en dos seres mitológicos. Pero, además, se ha embarcado en un proyecto con Esther Merino sobre la vida de Miguel Ángel, que cuenta con datos del artista no desvelados hasta ahora

El relato alegórico “Las sombras del centauro”, es un viaje ultramundano del Infante Luis de Borbón y Farnesio, que narra el itinerario del Infante en el Más Allá. Arenas y Guisando son el Ultramundo, el Palacio de La Mosquera es el núcleo esencial, es el espacio en ruinas, el cementerio.

 

El infante se transforma en Centauro y en Aquiles, una analogía que se planteó en una puesta en escena en Roma. La historia de ficción, destaca la fascinación del Infante por la Mitología, un tema que también se encuentra entre los favoritos de Eduardo Blázquez.

 

 

“Mitad hombre, mitad animal, comprendió el resultado de su transformación en centauro; su pasión por los caballos se cristalizó en la mutación, un cambio que iba interpretando con naturalidad, un regalo del mundo ultramundano.”

 

Un relato corto, pero  lleno de personajes ficticios y reales que se entre mezclan. Como la Triste duquesa que se convierte en la representación de Ceres y los girasoles.

 

“Carlos contemplaba a su sobrina María Teresa de Borbón y Vallabriga, vestida de Ceres por Goya, sorprendía por su serenidad y pudor, dama bella e inteligente, mujer identificada con la flor solar. La dama-flor inundó con néctar las aguas de las lagunas y de los manantiales, con líquidos del Edén anulaba el veneno de sombras; desde los jardines del palacio, llegó Céfiro para expandir sustancias renovadoras completando la labor de Neptuno”.

 

El libro está ilustrado con imágenes inéditas realizadas por Manuel Aznar, el pintor de Arenas y gran amigo de Blázquez.

 

 

Pero su trabajo literario no acaba en este proyecto sino que colabora con Esther Merino Peral en el libro sobre la vida de Miguel Ángel, “Tramoya Renacentista, el sueño báquico de Buonarrotti”.

 

El texto se centra en las relaciones entre los dos hombres, enmarcadas en el Neoplatonismo y centrado en el trabajo de Miguel Ángel y Tommaso en la Capilla Sixtina, intercalando coreografías.

 

En el mismo también se habla de los numerosos sonetos que Miguel Ángel le dedicará, con datos sacados de las investigaciones que Esther Merino ha realizado en Italia.