Una veintena de comercios serán inspeccionados en rebajas para garantizar los derechos del consumidor

Foto: Europa Press.

La Consejería de Economía y Hacienda de la Junta ha programado 20 visitas de inspección a establecimientos de comercio de Ávila, coincidiendo con el desarrollo de la tradicional campaña de rebajas de invierno, que se extenderá desde el jueves, 7 de enero, hasta el próximo 29 de febrero, a fin de garantizar la protección de los derechos de los consumidores y usuarios.

Según informa el Ejecutivo autonómico, la campaña de intensificación del control busca reforzar la vigilancia sobre los comercios que venden sus productos a precios inferiores a los ordinarios con motivo de los habituales descuentos de invierno "y también sobre la mercancía ofertada para verificar el mantenimiento de su calidad".

   

"El cometido de los servicios de inspección es comprobar y asegurar el cumplimiento de la normativa de protección de los consumidores", destacan las mismas fuentes antes de añadir que las actuaciones consideradas de especial interés se orientan hacia bienes que usualmente en estas fechas concentran una mayor demanda, tanto en productos industriales como alimenticios.

 

En el primer capítulo se incluyen artículos de perfumería y cosmética; aparatos electrónicos tales como reproductores de MP3 y MP4, tabletas o libros digitales; ordenadores, teléfonos móviles y cámaras fotográficas; electrodomésticos; juguetes, extremando la vigilancia sobre los dirigidos a menores de 14 años; confección y prendas de vestir; zapatería; material para deporte; marroquinería y artículos de viaje; textiles para el hogar, menaje y muebles y decoración.

   

Los controles en alimentación se centran en productos típicos del calendario navideño como, por ejemplo, los turrones o mazapanes, que los comerciantes no han vendido en las fechas anteriores al inicio de esta campaña que pone en marcha la Junta. En todo caso, las labores de inspección se aplican simultáneamente a otros bienes de consumo ordinario y generalizado.

 

Las tareas de inspección se ajustan a un procedimiento previamente estipulado: en primer lugar, se vigilan los precios de venta de los artículos, tanto en el interior del comercio como en el escaparate, para comprobar que los bienes rebajados tienen marcados dos importes, el anterior al descuento y el vigente, una vez aplicada la reducción. En productos de alimentación, particularmente, se verifica que el anuncio de los precios por unidad de medida es correcto.

 

En segundo lugar, se examina que todos los productos llevan el etiquetado obligatorio y que, cuando es preceptivo, va acompañado de las instrucciones de uso y las advertencias de seguridad suficientes para que el consumidor pueda utilizarlos correctamente y sin riesgos. La tercera pauta de comprobación tiene que ver con la garantía de los bienes de naturaleza duradera, que el comerciante debe facilitar al consumidor según estipula la ley.