Una red yihadista captó en Ceuta jóvenes con graves deficiencias mentales para enviarlos a Siria

Barriada Príncipe Alfonso Ceuta

Un presunto reclutador de DAESH captaba aprovechando su relación con un centro cultural islámico al que acuden 200 niños.

Una red yihadista que actuaba en la barriada ceutí de El Príncipe captó a jóvenes con "graves deficiencias mentales y médicas" así como a varios menores de edad para enviarlos a Siria e Irak a las órdenes de Estado Islámico. Este grupo extendía su base de operaciones también a Castillejos (Marruecos) y se le atribuye el traslado de los primeros españoles que partieron a zonas de conflicto a hacer la yihad sobre los cuales las fuerzas de seguridad del Estado ya han podido confirmar que han muerto.


Este grupo fue desarticulado el 21 de junio de 2013, precisamente cuando se encontraban preparando un envío de nuevos militantes para fortalecer un una brigada de Estado Islámico llamada Tariq Ibn Ziad que acogía a yihadistas hispano marroquíes y que estaba liderada en Alepo (Siria) por un radical original de Marruecos llamado Abdelaziz El Mahdali. Esa brigada debe su nombre a un general bereber del siglo VIII que lideró la conquista musulmana de la Península Ibérica.

Las actividades de esta célula de captación vienen reflejadas en un auto del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco en el que procesa a otro presunto yihadista llamado Youssef Mohamed Tuileb a quien le acusa de ser el heredero de aquel grupo desarticulado hace tres años. El magistrado advierte de que actualmente esa estructura todavía cuenta con otros integrantes de los que se desconoce su identidad, que se estarían dedicando a realizar otro tipo de captaciones específicas.

En el auto se detalla que el procesado Yussef Mohamed Tuileb se dedicaba en concreto a captar a mujeres "adolescentes con problemas de adaptación familiar". El juez precisa que accedía a estas mujeres "aprovechando su relación con el Centro Cultural Islámico Imam Warsh de Ceuta". En ese centro se imparten diversos cursos relacionados con el Islam y al que asistían unos 200 niños y niñas de edades comprendidas entre los 5 y los 16 años.

"En ese centro y sus alrededores es donde principalmente desarrollaba estas labores Youssef Mohamed Tuileb, siendo al mismo tiempo donde más seguridad encontraba, ya que alguno de sus hijos acudía a recibir clases", indica el auto. El procesado, que está casado, no ocultaba sus postulados a favor de la yihad y Estado Islámico en su perfil de Facebook. Tras su arresto se le incautó numerosa documentación digital con vídeos y fotos sobre actividades yihadistas. Contaba con imágenes de "niñas pequeñas con vestimentas o referencias simbólicas de yihad".

CENTRO CULTURAL IMAM WARSH DE CEUTA

Del estudio de su teléfono móvil se detectaron audios de conversaciones sobre grupos de mensajería instantánea formado por un pequeño círculo de individuos conocidos entre sí, que frecuentan el Centro Cultural Iman Warsh. Entre ellos se encuentra el propio tesorero del Centro Cultural llamado Zakaria Mohamed Mohamed.

El juez dice que "del contenido de esas conversaciones se extrae que los temas debatidos en estas reuniones infieren cierta clandestinidad y secretismo, por lo que se ven obligados a cambiar de grupos de difusión con cierta frecuencia". Añade que al procesado se le ha visto "en diversas ocasiones frecuentar el Centro Cultural Imam Warsh en compañía de otros individuos en horario cerrado al público, abandonando el mismo de madrugada".

En el marco de esta investigación se tomó declaración al presidente del citado centro cultural, quien aseguró que "los estudiantes que tiene una ideología radical, se les impide el acceso al Centro Cultural. Sin embargo, tanto las vigilancias de la Guardia Civil como varios testimonios incluidos en el auto detallan las visitas del procesado al centro en el que uno de sus hermanos figura como directivo.

LE COMPRÓ UN ARMA A UNA MENOR

El auto llega a detallar cómo el procesado captó a una menor de edad a la que conoció en la entrada del centro cultural tras tener una breve conversación con ella sobre la yihad. La chica se interesó por la temática y le dio su número de teléfono.

Al día siguiente, según uno de los testimonios que obran en la causa, Youssef Mohamed Tuileb llevó a la joven hasta una armería del centro de Ceuta "donde le compró una pistola de fogueo por 135 euros para enseñarle cómo apuntar". También le compró "ropa islámica" porque le dijo que "no quería verla vestida con ropa normal".

Según el auto, iban a un monte a hacer prácticas de tiro, unos entrenamientos que se prolongaron durante cinco meses. El proceso prometía a la joven que la enviaría a Siria y después él se uniría con ella allí. Le decía que tenía número de teléfono de personas que militaban en Estado Islámico y se fue con ella a la localidad marroquí de Martil para presentarle a presuntos miembros del grupo terrorista. "El adoctrinamiento llevó aparejado el castigo físico ante determinadas infracciones de comportamiento", relata el juez.

El magistrado insiste en que es "crucial el papel activo que pudiera haber desempeñado el centro cultural Imam Warsh", referente de la enseñanza salafista en Ceuta. Según dice, "existe una vinculación directa entre los profesores y los alumnos y a su vez entre los profesores y Youssef Mohamed Tuileb donde estos podrían realizar una selección de los candidatos idóneos para ser captados por este".

El procesado "utilizaría material informático de su propiedad en las dependencias del centro como herramienta de difusión de contenidos yihadistas para el fomento de la potencial radicalización de jóvenes captados".