Una pachanga permite desarticular una red de narcos liderada por un falso ojeador de jugadores

Droga incautada en la 'Operación Vinatu'

Vinatu Cokovic y sus hombres organizaban partidos de fútbol con la banda de 'El Isma' a quien compraron relojes robados de una joyería.

La Policía Nacional en colaboración con las autoridades de hasta seis países distintos, la Armada y la Agencia Tributaria ha logrado la desarticulación de una de las más importantes redes internacionales dedicadas al tráfico de cocaína con base en Madrid y Valencia.

 

La denominada 'operación Vinatu' ha logrado la detención de 69 personas --26 de ellas en España--, la incautación de 3,5 toneladas de droga y 9,3 millones de euros.

 

El líder de la red se hacía pasar por ojeador de futbolistas gracias a un pasado como jugador. Esa pasión fue durante años su mejor tapadera, pero terminó siendo su condena.


El nombre completo del principal detenido es Vinatu Cokovic, nacido en Montenegro hace 50 años. Cokovic tuvo una corta trayectoria como futbolista llegando a jugar en un equipo de Los Ángeles (EE.UU). Como falso descubridor de jóvenes promesas viajaba por todo el mundo sin levantar sospechas, principalmente a Sudamérica. Esto le permitió construir su red capaz de trasladas cocaína a cualquier parte, incluido Australia.

Pero fue precisamente una pachanga de fútbol entre amigos de lumpen lo que permitió a la Policía Nacional descubrir la verdadera identidad de este falso ojeador. De hecho el origen de esta macroperación hay que situarlo en el robo a una joyería de Madrid en septiembre de 2013 donde la banda de 'El Isma', un conocido alunicero de la milla de oro madrileña, se hizo con un botín histórico de piezas valoradas en 23 millones de euros.

LA BANDA DE 'EL ISMA'

"La banda de 'El Isma' necesitaba otra banda con dinero dispuesto a gastarlo", ha explicado este martes un Inspector de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid en una rueda de prensa convocada para presentar la operación donde ha relatado que la gente del alunicero vendió relojes de la joyería robada a la gente de Vinatu Cokovic a quienes conocían porque solían organizar partidos de fútbol entre ellos. Así fue como las pesquisas del Grupo de Robos con Violencia de la Jefatura Superior de Policía de Madrid llegó hasta esta red de narcotráfico a gran escala dando paso una nueva investigación.

Vinatu Cokovic tenía siempre a mano grandes cantidades de dinero en metálico procedente de la droga. Sólo el registro a su vivienda tras ser detenido los investigadores hallaron 785.000 euros en billetes. Era capaz de comprar al instante coches valorados en 50.000 y 60.000 euros y dio la entrada para adquirir una finca en Madrid valorada en 700.000 euros.

Tras dos años de trabajo, la Policía descubrió que esta persona dirigía desde la capital a ex militares serbios para importar vía marítima la droga. Para blanquear los beneficios de la venta del estupefaciente, el líder contrataba a su vez por un 5 por ciento a una trama portuguesa de empresas y trabajadores de bancos a los que hacía entregas de hasta dos millones de euros en mano.

ESPAÑA, DESTINO Y TRAMPOLÍN

La red desarticulada tenía sus principales bases de operaciones en Madrid y Valencia, aunque sus miembros viajaban con mucha frecuencia a lo largo de España y a terceros países como Holanda, Hungría, Croacia, Serbia, Montenegro, República Dominicana, Brasil, Perú, Colombia o Venezuela. Todos estos desplazamientos buscaban contactar con los proveedores de la cocaína y preparar la logística de los envíos. Dentro de este esquema, España suponía destino para la venta de la droga, así como trampolín para su posterior distribución en el resto de Europa.

Para introducir la cocaína en España la red utilizaba cuatro métodos. El principal era embarcar la droga en buques mercantes que atracaran en Sudamérica y tuvieran como destino España. La red tenía marineros infiltrados en buques de una empresa naviera, que se encargaban de asegurar el estupefaciente en sacas acuáticas herméticas que arrojaban al mar ya en aguas españolas para que pequeñas embarcaciones de recreo o pesqueras las trasladaran a puertos deportivos de la costa levantina.

El segundo de los métodos es el conocido como "gancho ciego", que consiste en, sin el conocimiento de la empresa legal exportadora, ocultar la droga junto a mercancía legal en el interior de contenedores precintados, que son abiertos por los narcos en el puerto de llegada para recuperar el estupefaciente.

 

En tercer lugar, creaban sociedades mercantiles constituidas con la intención de utilizarlas como "tapaderas" para introducir la droga en nuestro país.

DROGA DESDE VENEZUELA

Por último, también utilizaban veleros de grandes dimensiones para transportar desde Sudamérica a Europa la sustancia estupefaciente. Fuentes policiales informaron a Europa Press el pasado mayo cómo agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional habían llevado a cabo una intervención en alta mar para abordar un barco cargado con 1.000 kilos de cocaína.

El barco abordado, de nombre Àmsterdamer, constaba de unos 16 metros de eslora y navegaba a la altura de las Azores con bandera norteamericana cuando se produjo el abordaje. Había sido cargado en Venezuela.

La trama económica, de origen brasileño-portugués, estaba asentada en Madrid, Barcelona, Vigo y Lisboa. En estas ciudades contaban con establecimientos abiertos al público para el envío de dinero. Todos estos establecimientos pertenecían a una empresa tapadera constituida al efecto y que ha sido cerrada tras la operación policial.

El modus operandi para el blanqueo consistía en recoger en mano el dinero de la droga, trasladarlo en vehículos caleteados (con huecos que permitían ocultar la droga) hasta Portugal, ingresarlo en las cuentas de la empresa de envío de dinero y otras mercantiles conexas al grupo y por último remitirlo a Sudamérica mediante identidades de personas de Brasil, sin el conocimiento de éstos.

De esta manera, y contando con la participación de trabajadores de entidades bancarias, los investigados podrían haber enviado más de 50 millones de euros a Sudamérica en los últimos años.

TODOS LOS DETENIDOS

En total, durante la investigación se ha detenido a 69 personas en Madrid (22), Valencia (3), Vigo (1), Barcelona (1), Portugal (28) y otros países (15) como Croacia, Montenegro o Serbia. A lo largo de dos años, los agentes han bloqueado 107 cuentas bancarias y se han incautado de un total de 3.530 kilos de cocaína y 9.381.000 euros (773.000 de ellos en el domicilio del líder en Madrid), 322 plantas de marihuana en un chalé de Seseña (Toledo), 5 turismos y una motocicleta, 4 embarcaciones y una pistola.

La investigación ha sido desarrollada por agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, con la participación de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valencia, la UDYCO y la UDEF centrales, GEO, CITCO, Armada Española, Agencia Tributaria y las policías de Serbia, Croacia, Montenegro, Australia, Alemania y Reino Unido.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha celebrado esta operación en la rueda de prensa con representantes de las policías de Serbia, Montenegro, Croacia y Reino Unido. Ha destacado que en 2014 la Policía tenía detectados 128 grupos dedicados en España al crimen organizado lo que supone un 16 por ciento menos que en 2013 cuando había localizados 152. Según ha dicho, este descenso es una tendencia que se viene experimentando en los últimos tres años.

Cosidó también ha llamado la atención sobre el hecho de que se está dando una variación de las rutas de narcotráfico. De este modo, ha explicado que España haya pasado de una incautación anual de 800 toneladas a 300. Ha explicado que eso no se debe a un descenso de la efectividad sino a que las bandas de narcotráfico están apostando por otros vías de entradas como la costa oeste africana.