Una manada de lobos mata a siete cabras y deja malheridas a otras dos en Solana de Rioalmar

Los animales atacaron dentro de una finca vallada

Una manada de lobos terminó con siete cabras y dejó a otras dos malheridas dentro de una finca vallada en el término municipal de Solana de Rioalmar, según ha dado a conocer este jueves UCCL.

El hecho se produjo en la madrugada del miércoles y fue descubierto a primera hora por el ganadero, quien sospechó cuando vio primero a los animales "juntos y acobardados".

"Las alimañas atacaron un rebaño de cabras que se encontraba en una finca perfectamente vallada, lo que no fue óbice para que atravesaran dicho vallado metálico y causaran unos enormes daños a la ganadería", han indicado las mismas fuentes a través de un comunicado.

La finca se encuentra a un kilómetro del casco urbano de Solana de Rioalmar, y las cabras estaban próximas al parto, la mayor parte aún sin parir ninguna vez, y se encontraban pastando durante varios días en dicha finca, dado que en la actualidad no se ordeñan debido a su avanzado tiempo de gestación.

Una de las cabras malheridas podría morir y se teme que otros puedan abortar, según la organización agraria. Se trata de animales de pura raza malagueña, de una alta capacidad de producción de leche y con un valor medio de 155 euros por cabeza.

Desde UCCL-Jóvenes Agricultores se destaca que el hecho de que vuelvan los ataques de lobos a los municipios en los que comenzó la expansión del lobo por la provincia de Ávila, después de al menos cuatro años sin ellos, "demuestra la gran cantidad de lobos existentes en la provincia y la incompetencia de la Administración autonómica para controlarlos".

También recuerdan que "la Consejería de Agricultura, desde principios del presente año, ya no subvenciona los seguros agrarios, por lo que los ganaderos han de financiar íntegramente los seguros que cubran del daño de los animales salvajes, al igual que ocurre con el seguro de destrucción de cadáveres, que tampoco es ya subvencionado por la Junta de Castilla y León".

Además, señalan "la paradoja de que los ganaderos han de pagar por destruir los cadáveres, sin que puedan ser comidos por los buitres, obligando a su vez a estos carroñeros a que maten de nuevo a animales".