Una joven de Valladolid 'atrapada' en Bruselas no ha podido coger el avión de regreso a casa

Sandra Díez en una fotografía tomada estos días en Bruselas.

Sandra Díez Urueña, junto a un amigo, fueron a visitar a otro vallisoletano quien está realizando el doctorado en la capital belga. Debían haber tomado el avión de vuelta a las once de la mañana, pero los atentados se lo han impedido.

La vallisoletanaSandra Díez Urueña este martes debía haber cogido un vuelo desde Bruselas con destino a Madrid. Regresaba junto a un amigo de pasar unos días en la capital belga, visitando a un amigo en común que permanece allí realizando el doctorado. El avión salía a las 11 de la mañana, “pero nosotros hemos rascado todos los minutos que hemos podido para quedarnos en la cama”, dice aún con una sonrisa nerviosa que denota los momentos de tensión que ha vivido.

 

“Estábamos cerrando la maleta, íbamos con el tiempo justo, y es cuando nos hemos enterado del atentado gracias a twitter”. Hay han comenzado los momentos de tensión y de preocupación. “Enseguida he avisado a mi familia de que me encontraba bien”, relata Sandra Díez quien había viajado a Bruselas el pasado jueves 18 de marzo.

 

“Nos han prohibido salir de casa, han cerrado el aeropuerto y las estaciones de trenes. En la calle solo se oyen ambulancias, policía y helicópteros. Y silencio”, apunta. “Es un silencio muy extraño”, añade. Sandra y su amigo quieren salir cuanto antes de Bruselas; ahora tienen la sensación de estar “atrapados”. “Nos hemos puesto enseguida manos a la obra y hemos conseguido de casualidad cerrar un vuelo desde Ámsterdam con destino en Bilbao; ha sido toda una fortuna; porque no es fácil”, dice la vallisoletana.

 

Han conseguido un vuelo desde Ámsterdam a Bilbao este miércoles

 

Ahora deben buscar transporte desde Bruselas a la capital holandesa, unos 200 kilómetros de trayecto. “Estamos esperando para saber si esta tarde restablecen el tráfico ferroviario; de lo contrario intentaremos alquilar un coche o incluso viajar en taxi; hemos oído que los taxistas se están ofreciendo gratuitamente a transportar a la gente”, explica la vallisoletana, quien tiene verdadera ansia por llegar a casa.

 

La fortuna ha querido que los dos vallisoletanos no estuvieran en el aeropuerto cuando han explotado las bombas. “me pongo a pensar qué hubiera ocurrido y se me ponen los pelos de punta”. Afortunadamente, se encuentran en perfecto estado aunque con una “tensa calma”. 

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