Una exposición que nos invita a recorrer nuestros sentimientos

La Fundación Las Edades del Hombre inauguró ayer la décimo octava edición de sus exposiciones, dedicadas al arte sacro. En esta ocasión el tema elegido ha sido “Credo”

Coincidiendo con el año de fe, que se celebra durante el año 2013 por mandato de Benedicto XVI, Las Edades del Hombre han querido celebrar su veinticinco aniversario con la muestra “Credo” en Arévalo, la decimo octava edición desde su puesta en marcha

 

Credo es un recorrido tanto interior como exterior por nuestros sentimientos, sean o no religiosos, porque aunque se trata de una exposición de arte sacro podemos ir mucha más allá.

 

Una apuesta arriesgada y transgresora porque no tiene una sola sede sino tres, tres iglesias (Santa María, San Martín y El Salvador) que nos llevan a hacer un verdadero recorrido por las calles de Arévalo, por nuestros sentimientos y por las tres partes en las que se divide el Credo cristiano.

 

La primera de las paradas es la Iglesia de Santa María, al más pequeña de las tres en donde se nos invita a hacer una reflexión sobre nuestras creencias. En ella podemos ver un audiovisual sobre el origen del universo y hacia dónde vamos; sobre nuestros sentimientos, diferentes culturas, en el vemos imágenes que invitan al amor pero también desolación y sufrimiento, como la vida.

 

De allí atravesamos la plaza de la Villa, punto neurálgico de la localidad, para llegar a la Iglesia de San Martín. Aquí nos adentramos en la primera parte del credo, en la que los cristianos se acercan a su fe y al dialogo de Dios con los Hombres.

 

En la primera de las estancias encontramos una pila bautismal, de Vasco de la Zarza o el misterio de la Santísima trinidad, que nos llaman a seguir al interior.

 

Pero no podríamos entender la religión sin el pecado, representando con dos esculturas humanas, de tamaño natural, Adán y Eva realizados por Juan Bordes en 1986 y traídos desde el Museo de Escultura de Leganés. Dos imágenes modernas de grandes dimensiones que no nos dejarán indiferentes

 

Siguiendo por una pequeña puerta, por la que tendremos que agacharnos. Si os dais cuenta diferentes capítulos unos separados de otros para que sigamos pensando en lo divino y en lo humano.

 

Ahora nos encontramos dos figuras, una modernista y otra del siglo XVI. Dos imágenes del profeta San Juan separadas por el tiempo y unidas por “Credo”. Esa contraposición nos lleva a reflexionar sobre la evolución de las creencias de los hombres, tan diferentes e iguales al mismo tiempo.

 

En la parte de la cultura escrita podemos contemplar obra maestras, de valor incalculable. Nos encontramos varias biblias, un cantoral y un misal, e incluso algún catecismo.

 

Antes de salir de San Martín nos acercamos a otras religiones: la judía, la islámica o la budista. En esta parte podemos destacar la Torá del Museo Sefardí de Toledo o una Menorá , un candelabro de siete punta, ambas de la religión hebrea base de la religión cristiana.

 

En la parte exterior de San Martín tenemos un epílogo con representaciones de santos que tienen relación con la provincia de Ávila y Arévalo: San Pedro de Alcántara, Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

 

Ahora nos toca reflexionar sobre lo que hemos visto y lo que nos queda por ver, ya que hay un pequeño trayecto hasta la tercera de las sedes de la exposición la Iglesia de El Salvador.

 

La primera de las estancias está dedicada  a “Creo en Jesucristo” en la que encontramos obras de grandes artistas con una Anunciación de El Greco o un Bautismo de Francisco de Goya, este último de la colección privada del Conde Orgaz que es difícil de ver.

 

Pasamos por su etapa de madurez y apostolado,  para centrarnos en la muerte del hijo. La primera imagen que llamará nuestra atención es el “Cristo de Gracia”, una talla gótica de madera policromada del siglo XIV, traído de Palacios de Goda.

 

Pero al final de la sala el Cristo Yacente de Gregorio Fernández, no nos dejará perder el hilo; y si con estas dos figuras no teníamos suficiente, les acompaña el Cristo Resucitado de Juan de Juni, traído desde el Burgo de Osma.

 

Seguidamente pasamos a la parte de “Creo en el Espíritu Santo” en la que contemplamos varias figuras de los apóstoles y varios santos de Ávila. Obras que datan del siglo XII con otras del siglo XX. Y para concluir una imagen de Carmen Laffón, terminada para la muestra que representa el cielo.

 

El Gredo termina con la palabra “Amén” que viene del hebreo y significa “así sea”. Esperemos que “Credo” sea un éxito de público para la localidad, porque un éxito en cuanto a la selección de las 92 obras que conforman la muestra ya lo es.