Una espera lamentable

Jesús Morales Fernández-Ardisana
Secretario de la Plataforma para la Defensa del Ferrocarril de la Zona de Pinares
(PDF PINARES)


Son las siete y cuarto de la tarde del día 24 de Noviembre de 2013. Por fin se vislumbra tras la curva que dibujan las vías del ferrocarril la ansiada llegada del tren que alrededor de veinticinco a treinta personas llevamos aguardando desde hace una hora y cuarto en la que tenía programada su llegada. Vemos llegar el convoy con la misma ansiedad con la que se percibe a un sediento en el desierto. Se terminó el suplicio...Pero en la cara de todos lo aquí presentes se dibuja la indignación y la sensación de abandono. Sólo un deseo en las miradas...Que se abran de una vez las puertas y podamos resguardarnos del insoportable frío  y demás inclemencias que llevamos soportando sin ninguna lógica todo este tiempo...

 

No conté con exactitud el número de viajeros que eramos pero cálculo, así, groso modo, que rondaría el antes referido. Tengo 58 años y desde luego no era la persona de mas edad. Había varios viajeros de edad avanzada y dos pequeños que no hacían otra cosa que resguardarse como podían entre los brazos y cuerpos de sus respectivos padres intentando como fuera atemperar el terrible frío que sentían.

 

Quien pueda leer estas líneas se preguntará, y no sin razón, el motivo del padecimiento prolongado. ¿Si el tren venía retrasado porqué razón no se resguardaban los usuarios en espera de su llegada?. Pues está es la cuestión, aunque parezca de cuento tercermundista, sencillamente porqué a pesar de vivir en un País de la Unión Europea, en pleno año 2013 donde la lineas Ave, para mayor gloria de nuestros políticos, atraviesan de forma tan rápida como deficitaria nuestra península, en muchas estaciones de nuestra red ferroviaria no hay medios para informar a los usuarios que estén, como nosotros lo estábamos, esperando un servicio programado y que traía consigo un retraso tan considerable. Entiéndase por otra parte que, al no saber la exacta demora, ninguno podíamos abandonar el andén por si acaso aparecía el ansiado tren, máxime cuando desde hace unos meses que muchos servicios que comunican la zona de Pinares con Madrid han sido suprimidos. Fueron pasando los minutos de manera interminable y la desesperación comenzaba a asomarse en el rostro de todos los allí presentes. La temperatura debía rondar los tres grados bajo cero pero con el fuerte viento existente la sensación térmica era todavía de cinco menos. Pasaban más de cuarenta minutos de espera cuando una chica joven, en estas ocasiones que Dios bendiga los móviles, pudo al fin contactar telefónicamente con el servicio de atención al viajero de RENFE, que, repetidamente, en intentos anteriores, no había hecho otra cosa que insistir en el hecho de que todos sus  operarios estaban ocupados. A ella fue a la que confirmaron el retraso del tren que esperábamos y su demora aproximada lo que nos permitió cuando menos cruzar la vía y situarnos en el andén de enfrente que estaba algo más guarecido para completar la otra media hora que nos quedaba hasta que asomara nuestro ansiado objetivo.

 

Lo que más indigna de todo este asunto es cuando después averiguas que la estación de Navalperal de Pinares dispone de un servicio de megafonía y de paneles electrónicos que se encuentran  fuera de uso; es más, que nunca han sido utilizados desde su instalación. Semejante situación a la nuestra vivieron los viajeros que nos precedieron en La Cañada y los que posteriormente fuimos recogiendo a lo largo del trayecto en las estaciones de Las Navas del Marqués, Santa María de la Alameda, Robledo de Chavela y Zarzalejo.

 

Por supuesto que el revisor realizó con método riguroso y eficacia absoluta su trabajo y a todos los “afectados de hipotermia” nos cobró religiosamente, como no podía ser de otro modo, el montante correspondiente al trayecto realizado...¡ Faltaría más! Justificó inmediatamente la demora del tren por una acto de sabotaje en el camino o algo parecido. Nosotros, “los congelados”, no protestábamos por el retraso, entendimos todos que esas cosas ocurren y forma parte del factor suerte el que “te toque o no la china” en alguna ocasión, pero lo que no aceptábamos y seguimos sin aceptar es la desidia, el menosprecio tácito, la falta de interés de una empresa hacia sus clientes, el abandono y la desinformación a unas decenas de personas a las que con poco que se tuviera previsto para estas ocasiones ( que ocurren con cierta frecuencia) se les hubiera evitado una situación semejante.

 

Estamos en España y bien entrado el siglo veintiuno. No sólo  recortan los servicios de trenes en su cadencia en nuestra Zona de Pinares sino que además a la par que subir continuamente las tarifas para su utilización nos ignoran en situaciones como esta en la que ellos son los prestadores del servicio y cobran por el mismo. Nos cierran las estaciones y  por si esto fuera poco inhabilitan los medios de información a los usuarios  a pesar de estar instalados en los lugares correspondientes. No pasó nada, pero alguien pudo resultar seriamente perjudicado bajo aquella lamentable espera bajo el viento y el frío. Y nadie pidió perdón...Ni lo hará...Porqué al fin y al cabo no pasó nada...¡Que exagerados!... ¡No señores! ¡Que exagerados no...!...¡Que vergüenza...! Una razón más, otra para gritar con más fuerza si cabe...EL TREN ES NUESTRO DERECHO
 


Jesús Morales Fernández-Ardisana
Secretario de la Plataforma para la Defensa del Ferrocarril de la Zona de Pinares
(PDF PINARES)