Una curiosa pedida de mano de lo más festiva inunda de color el Mercado Grande

Fotos: Antonio S. Sánchez
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El tránsito diario por el Mercado Grande, algo superior en una jornada de sábado por la llegada de turistas, y a pesar de la fina lluvia que caía sobre la capital abulense, se ha visto esta mañana sorprendida por una curiosa pedida de mano que ha provocado una gran expectación entre toda la gente que por allí pasaba y que se ha convertido en una sorprendente fiesta.

Pasadas las 13,00 horas, una chica aparecía en medio de la plaza sola, sentada en una silla mirando de frente la puerta del Alcázar de la Muralla abulense, cuando en ese momento una comitiva formada por una charanga un un buen número de cheerleaders, -sí, esas conocidas animadoras tan típicas de los eventos deportivos estadounidenses-, aparecieron por la gran puerta del recinto amurallado hacia ella. En ese momento, un buen número de gente comenzó a rodearla y la comitiva llegó hasta ella para realizar una vistosa actuación a su alrededor acompañada incluso del lanzamiento de confeti.

 

 

Numerosa gente grababa la escena. Móviles, videocámaras o cámaras de fotos inundaban la curiosa escena, hasta que las cheerleaders terminaron su actuación. Lágrimas en el rostro de la chica evidenciaban su emoción al término de este primer pase, porque nada más acabar apareció en escena un grupo de gaiteros, y tras él unos mariachis... y cuando todo parecía que terminaba, otra chica saltó al ruedo cantando una bella canción hasta que se la unió un gran coro de más de una veintena de voces.

 

Era ese momento, gran momento de emoción y fiesta, cuando por detrás llegaba el pretendiente, que tapó los ojos de la chica con un pañuelo para que no viera cómo un gran número de gente, amigos al parecer, portaban frente a ella una enorme pancarta pidiendo matrimonio. Al quitarse el pañuelo, los amigos con la pancarta y en primer término él, alzanzo hacia ella un anillo... ¿Quiéres casarte conmigo? El de ella se fundió en un gran abrazo y en los aplausos de todos los presentes. La fiesta no habría hecho nada más que empezar...