Un recital poético de los “Bueno’s”

Supo reunir el amor, la complicidad, la poesĂ­a, la familia y los amigos, todos en el Episcopio

Todas las expresiones artĂ­sticas me atraen, y reconozco que siempre que voy a la presentaciĂłn de un libro, a un recital poĂŠtico o a una exposiciĂłn, intento hacerlo con la mente en blanco y el corazĂłn vacĂ­o para empaparme de lo que allĂ­ vea y oiga. La noche no me decepciĂłn, es mĂĄs la hubiera prolongado mĂĄs, pero a veces el placer pierde la batalla frente al deber (en mi caso casi siempre).

Ester Bueno, su marido y su hijos (los Bueno), acompaĂąados de muchos amigos (entre los que mi incluyo); disfrutaron de una vela poĂŠtica y musical pero sobre todo cargada de mucha emociĂłn y sentimiento. Os aseguro que no habĂ­a visto la sala del Episcopio tan llena nunca o casi nunca.

Por la tarde habĂ­a visto a la protagonista en otro lugar, por cuestiones de trabajo, y aunque suele ser una mujer segura y decidida se la notaba algo alterada y nerviosa, no obstante era su gran noche. Su debut ante un montĂłn de gente, algunos incluso no pudieron venir pero estaban apoyĂĄndola en la distancia como por ejemplo Javier Calvo un fotĂłgrafo con el que escribe un blog compartido.

PresentaciĂłn de Ester Bueno antes del comienzo del recital

Comenzó su recital con los versos “Nada es lo que decía” en el que analizaba que cuando llegas a cierta edad las cosas no son como las habíamos dicho o pensado, pero que ese paso del tiempo es una muestra real de lo que hemos hecho y vivido.

Uno de los momentos estelares de la noche fue cuando Jam (que me perdone, que no sé cómo se escribe), su marido, sacó la guitarra para cantar una canción, y antes de empezar dijo “si tú mujer te invita a hacer algo así es bueno para tú matrimonio”.

A lo que Ester le respondió con el verso “Estas”, incluso cuando yo no estoy, no me doy cuenta de que estas y habló de su paciencia. Siguió haciendo un guiño, esta vez a Kevin, su hijo, dedicándole el verso “Eférides” que es el término médico que se utiliza para llamar a las pecas.

Haciendo una nueva parada musical, esta vez para cantar al unísono, Jam y Ester, una canción llamada “Birds”, aunque la protagonista de la noche la renombró como “Lovers” porque trata de una pareja de amantes, en la que uno de ellos le dice al otro que con las plumas que se desprendan cuando remonte el vuelo tú harás tú camino.

Continuando con su  poemario, Ester nos deleito con “Claves-llaves” y es que a veces nos empeñamos en buscar el significado de las cosas e intentamos abrir puertas que tendrán que abrirse solas o no abrirse jamás. Observamos desde sus ojos la visión de la Gay Parade que se celebró este año en Amsterdam, acompañados de Rembrant ,y que se titulaba “Cenizas”.

Nos habló de su primer amor con el poema “Rosa, rosae, rosa”, o de su viaje a “Porto” con todos los puentes sobre el Duero. Nos contó en “Miradas” lo que le transmitían las fotos de Javier Calvo de su abuela, su madre y su hermana.

La última nota musical llegó de la guitarra de Jam y la flauta de Kevin que interpretaron “Still Waiting”, una canción escrita a lomos de un caballo, en la Serrada. En la se contaba la historia de 2 amantes, de 2 “bandos” diferentes, con los problemas que conlleva eso; aunque según el propio autor, el amor es eso una guerra entre dos bandos sin guerra.

Cerró Ester su maravilloso recital con “Piedra y viento”, un poema dedicado a la ciudad de Ávila, en la que lleva viviendo 20 años.