“Un líder carismático sacará a un país más fácilmente de la crisis”

Recuperar la confianza no tanto en la clase política como en los dirigentes sería uno de los primeros pasos que tendría que dar España para salir de la crisis, sobre todo teniendo en cuenta que “un líder carismático y que dé confianza sacará más fácilmente a un país de la crisis”.

Para empezar, una de las primeras cosas que tendrían que cambiar los políticos sería sus hábitos, para “ponerse en la situación de la gente de la calle”, empatizar y que los ciudadanos “sientan que el político entiende sus problemas”, ha indicado hoy el catedrático de Psicología de la UNED Enrique García Fernández-Abascal, director del curso ‘El bienestar y el afecto positivo’. 

 

A su juicio, sin embargo, en estos momentos, en España, los políticos no están poniéndose en el lugar del ciudadano sino que se encuentran en “un mundo aparte” y en la medida en que mantengan distancia psicológica “cada vez mayor” con la ciudadanía “será difícil” salir de la crisis. 

 

“Deberían buscar una mayor proximidad y cercanía afectiva” con la ciudadanía”, ha añadido el catedrático, incidiendo en que los psicólogos “saben” recetas de cómo recuperar la confianza, aunque son los políticos quienes tienen que aplicarlas.  No obstante, también hay situaciones que ayudan a recuperar la “alegría” y la confianza en los ciudadanos, como cuando España ganó el Mundial de fútbol, aunque se dio “en plena crisis”, ha reconocido. 

 

Estado de depresión Aunque España se encuentra en un “buen lugar” en las clasificaciones mundiales de estado de bienestar, ya que se sitúa “entre los lugares décimo y décimo séptimo”, la situación de crisis influye en el bienestar de las personas, ha afirmado Enrique García. 

 

Atendiendo al termómetro de emociones positivas y negativas en España realizado por este profesor entre los años 2011 y 2013, en el país “no han subido las emociones negativas”, aunque han caído “drásticamente” las emociones positivas, se disfruta menos y la falta de capacidad de disfrutar “se va acercando” a la anhedonia o depresión. 

 

Así, España, como sociedad, está “perdiendo”, a juicio del profesor, una de las cosas que le hacían estar en los primeros puestos de las clasificaciones mundiales de bienestar, como es la capacidad de disfrute. 

 

Es más, para Américo Baptista, catedrático de Psicología de la Universidad Lusófona de Lisboa (Portugal), hay una relación “muy cercana” entre la economía y la disposición de las personas, de modo que en un país “triste” y con ciudadanos “infelices” la economía irá mal. 

 

El catedrático se ha referido a estadísticas que muestran que si se incrementa un 15 por ciento la confianza entre las personas, el PIB crece un uno por ciento, de modo que si los psicólogos pueden ayudar a cambiar la disposición de las personas “para mejor”, ya sea en una empresa, una escuela o una organización, “todo va a mejorar”