Un informe de 21.000 euros y un catastro "que no es fiable"

¿Qué puede temer el ingeniero de cabecera del Ayuntamiento a la hora de dar explicaciones sobre un proyecto de su puño y letra? Pues si se trata de encerrarse con 50 comerciantes 'cabreaos' de Comuneros, mucho: que los argumentos por los que has cobrado más de 21.000 euros no te libren de pasar un mal rato.

El máximo responsable de Castinsa, Francisco Ledesma, ha sido uno de los nombres de la semana en Salamanca. Bueno, en realidad no ha dejado de estar en los pensamientos de muchos vecinos de la zona de Comuneros desde que se presentó ante ellos en aquel lejano día en que el Espacio Joven acogió la que se preveía única reunión sobre el ya famoso parking de Comuneros.

 

Primero llamó la atención que, habiendo técnicos municipales, hubiera que recurrir a una empresa externa para elaborar un simple estudio de viabilidad; por cierto, es la adjudicataria del estudio y de tanta otra documentación técnica bien pagada por el Ayuntamiento. También sorprendió que tomara la palabra en aquella reunión, y que lo hiciera con todos los parabienes del concejal de Fomento, Manuel García Carbayo. Tal debe ser su ascendente ante el actual equipo de Gobierno, que ha formado pate de la corte de concejales y jefe de la Policía Local con la que se ha rodeado el alcalde Fernández Mañueco para reunirse con comerciantes y vecinos. Sin duda, es toda una autoridad.

 

Sin embargo, dicen las malas lenguas que todo este bagaje le ha servido de bien poco en las consultas con los 'comuneros' de este barrio. Ya en la primera reunión hubo voces más ilustradas de lo que suponía el Ayuntamiento que lograron poner en solfa sus argumentos; y no con evasivas sin sentido, sino con terminología y conceptos técnicos. Vamos, que no era el único allí presente que sabía lo que eran y para qué servían unos pilotes.

 

A pesar de ello, su protagonismo ha sido creciente: no en vano, es el 'autor intelectual' del cambio de ubicación así que no es de extrañar su énfasis por que este proyecto salga adelante. Interés que, curiosamente, parece compartir el propio alcalde a tenor de lo que le molestaban las insistentes preguntas a 'su' ingeniero

 

En la reunión del miércoles, Ledesma se las tuvo que ver de nuevo con un auditorio crítico que le puso las cosas muy difíciles. Tanto, que algunos asistentes desmontaron sus carísimas conjeturas. Los 21.175 euros que el Ayuntamiento ha pagado a la empresa de Ledesma no impidieron que el autor tuviera que verse en evasivas en temas como el estudio de los niveles freáticos, los motivos para descartar la construcción bajo el parque de La Alamedilla y otras cuestiones técnicas.

 

Lo peor fue cuando se le preguntó por el sistema de cálculo con el que se había determinado que hacían falta 300 aparcamientos, cifra casi calcada a las que pretende ofrecer el parking. Al ser advertido de que la zona contaba con más de 500 plazas en aparcamientos comunitarios, preguntó de dónde había salido esa cifra y se encontró con una respuesta que no esperaba: eran datos del catastro. Su contestación no tuvo desperdicio: "Es que el catastro no es fiable". Toda una declaración viniendo de alguien que se dedica a lo que se dedica, pero que no le libró de una petición unánime: "¿Por qué no lo estudias un poco mejor y nos lo traes en la próxima reunión". Un suspenso en toda regla que no seguro no se esperaba.