Un estudio avanza en la investigación de las metástasis

Los científicos en el laboratorio de LSI del profesor John Tesmer se centraron en una enzima conocida como P-Rex1, vinculada a la progresión del cáncer y la metástasis de mama, próstata y cáncer de piel, lo que es un objetivo atractivo para nuevos fármacos. 

La mayoría de los medicamentos contra el cáncer hoy en día funcionan atacando el crecimiento del tumor. Sin embargo, investigadores del Instituto de Ciencias de la Vida (LSI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, están apuntando a una parte diferente del rompecabezas del cáncer: la prevención de su capacidad de propagarse a nuevas partes del cuerpo, conocido como metástasis, que es la causa de la mayoría de las muertes por cáncer.

 

Los científicos en el laboratorio de LSI del profesor John Tesmer se centraron en una enzima conocida como P-Rex1, que ha sido fuertemente vinculada a la progresión del cáncer y la metástasis de mama, próstata y cáncer de piel, lo que es un objetivo atractivo para nuevos fármacos.

 

Las células tumorales en ciertos tipos de cáncer producen altos niveles de P-Rex1, incluyendo más del 50 por ciento de los cánceres de mama y la activación de P-Rex1 por otras dos moléculas permite que las células cancerosas se conviertan en móviles y se propaguen.

 

"P-Rex es como una máquina que requiere dos llaves para encenderse --dice la autora principal del estudio, Jennifer Cash, investigadora postdoctoral en el laboratorio de Tesmer. "Se podría encontrar un nuevo fármaco que fuera como una llave que pudiera encajar en una de las cerraduras y evitar su activación. Pero para desarrollar ese nuevo medicamento, primero hay que entender en detalle el aspecto de ese bloqueo y cómo funciona", añade.

 

Los investigadores utilizaron una técnica conocida como cristalografía de rayos X para revelar la estructura y características funcionales tridimensionales de P-REX1. Sus conclusiones, que se publican este jueves en la revista 'Structure', se centraron en el sitio de unión de una de las claves, un lípido de señalización llamado PIP3.

 

"P-Rex1 ha sido una diana farmacológica atractiva desde hace algún tiempo", dijo Tesmer, profesor de Investigación en LSI y profesor de Farmacología y Química Biológica en la Escuela de Medicina de la UM. "Pero el desarrollo de estos fármacos se ha visto obstaculizado por la falta de entendimento de su estructura y los mecanismos de regulación. Nuestros datos han confirmado la ubicación del sitio de unión, que será de gran ayuda en la identificación o el diseño de pequeñas moléculas que se dirigen a este mecanismo de encendido".

 

Otra de las razones por las que P-Rex1 es un objetivo atractivo es que los ratones que han sido alterados genéticamente para carecer de la enzima están generalmente sanos y sufren pocos efectos adversos, señalan los investigadores. El siguiente paso en la investigación es comenzar la detección de moléculas similares a fármacos capaces de unirse a P-Rex1 en el sitio de unión PIP3, previniendo la activación de la enzima.