Un dron deja caer un alijo de droga en el patio de una prisión y desata el caos entre los presos

Tras conocer la noticia de que algunas empresas distribuidoras de marihuana terapéutica de Estados Unidos han empezado a usar vehículos no tripulados para el envío a domicilio, hemos sabido de un nuevo caso de “drones camellos”, aunque menos lícito que el anterior.

El pasado 27 de julio, un dron sobrevoló la prisión estatal de Ohio, en Estados Unidos, y dejó caer un alijo de droga que contenía tabaco, marihuana y heroína en el patio de la institución, desatando así la locura entre los presos.

 

Los drones ya no se limitan a tomar fotografías; ahora pueden portar paquetes consigo sin ser interceptados por las autoridades, lo que ha conducido a aplicaciones de dudosa moralidad. En este caso, un dron de procedencia desconocida apareció a primera hora de la tarde sobre el patio norte de la penitenciaría de Mansfield, para después arrojar un paquete que desató el caos entre los reclusos, puesto que contenía 150 gramos de tabaco, 65 gramos de marihuana y 6 gramos de heroína.

 

Tal como indicaba el medio Columbus Dispatch, de esa cantidad de heroína se habrían sacado 140 dosis.

 

Como era de esperar, los presos se abalanzaron sobre el paquete de estupefacientes e iniciaron una pelea que se saldó sin heridos, pero con nueve de ellos puestos en régimen de aislamiento y con el alijo de droga confiscado por los funcionarios.

 

La portavoz del Departamento de Rehabilitación y Corrección, JoEllen Smith, explicó que se habían dado casos similares en otros centros y que los administradores de las agencias de seguridad habían concentrado sus esfuerzos en la detección de los drones contrabandistas.

 

Si bien los vehículos no tripulados equipados con cargamentos de drogas y armas son, tristemente, una realidad, al menos la mayoría de las aplicaciones de esta tecnología siguen estando al servicio del bien.