Un avión trae a los primeros 26 españoles evacuados de Haití

Peligro. Varios de los repatriados alertaron de que la desesperación ha dado paso a la ira con tiros para robar la ayuda humanitaria. Vuelta. El Gobierno continúa sus gestiones para traer al matrimonio fallecido
efe/ MADRID

Visiblemente cansados y afectados por la tragedia del terremoto que han padecido, los primeros españoles evacuados de Haití llegaron ayer a la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), sobre las 13.25 horas, en un avión en el que viajaban 31 personas. El grupo, en el que había cuatro niños y que estaba compuesto por un total de 26 españoles, 3 portugueses, un polaco y un haitiano casado con una española, fue recibido por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez.

Envueltos en mantas recibieron los abrazos de los familiares que les aguardaban, muchos de ellos sin poder contener las lágrimas. Sandra Betroni, la hija del matrimonio fallecido en Haití y residente en Torrejón de Ardoz, no pudo con tanto dolor y se cayó de rodillas al suelo. Sus amigas, que se habían desplazado a la base para recibirla, declaraban minutos antes a los medios que Sandra estaba “enferma del riñón” y que seguramente iría directa al hospital. De momento se desconoce cuándo serán repatriados los cadáveres de sus progenitores, que son velados en Haití por sus otras dos hermanas, ya que las gestiones para traerlos a España “son muy complejas”, como así lo explicó el propio ministro Moratinos ayer en la base de Torrejón. El titular de Exteriores reiteró que, de momento, siguen siendo 87 los españoles localizados “sanos y salvos”, de los 111 registrados en el consulado de Haití, aunque “no todos tenían porqué estar en ese momento” en el país caribeño.

María del Mar Muñoz, empleada de una agencia de la ONU, describió la situación en el país como “un caos”. “Todo es muy peligroso. Comienza a haber pillaje y tiros. Matan a las personas que reparten ayuda. Necesitas protección para hacerlo. En la isla no hay un solo teléfono que funcione. Me siento privilegiada por estar viva y aquí” señaló emocionada. Por su parte, Ricardo Ruiz, cooperante en Haití al que el terremoto le pilló en la oficina, relató que “todo allí está hecho polvo tras el terremoto y perdimos todos los puntos de referencia”.