Tres hombres, dos mujeres y 37 minutos de regreso al pasado

Los cinco visitantes que han podido entrar a la cueva de Altamira, tres hombres y dos mujeres, se han mostrado impresionados por el color de las pinturas, tras finalizar el recorrido de 37 minutos que han realizado por el interior de la cavidad.

Los afortunados en el sorteo que se realizó entre los visitantes del Museo de Altamira para participar en la primera visita experimental a la cavidad --que ha permanecido 12 años cerrada al público y únicamente abierta para investigaciones-- en el que tomaron parte 33 papeletas, entraron a la cueva a las 12.35 horas, con retraso sobre la hora prevista, y salieron de la misma pasadas las 13.00 horas.

 

Media hora más tarde atendían a los medios de comunicación, coincidiendo todos en la emoción de han sentido al contemplar estas pinturas de 18.000 años de antigüedad.

 

Los afortunados seleccionados aleatoriamente son dos periodistas, Álvaro San Miguel y Javier Ors, una estudiante de Derecho en Granada natural de Málaga, Carolina Pardo, y dos santanderinos, Andrea Vicente y Antonio Díaz.

 

Díaz, natural de Mortera (Piélagos), explicó que acudió al Museo de Altamira para participar en el sorteo porque "parece mentira, pero estaba convencido de que me iba a tocar". Ha explicado que ha podido desplazarse a Santillana del Mar porque está jubilado (hasta hace un año era profesor de instituto) y que visitó la neocueva hace diez años. Ahora ha quedado"impresionado" por los colores del original.

 

Javier Ors, que vio Altamira hace años, antes de que se cerrara al público, aseguró que las pinturas siguen estando "muy vivas", conservan "bastante fuerza" y parecen "bastante recientes". En su opinión, la principal diferencia entre la neocueva y la original es la "emoción al llegar, que no se puede describir".

 

Por su parte, Carolina Pardo señaló que echó la papeleta en la urna "en el último minuto" y ha destacado la emoción de la gente que trabaja en Altamira. "Es muy chulo, me gusta mucho", ha afirmado la joven, que no tenía "ninguna visión de lo que iba a encontrar".

 

Mientras, a Andrea Vicente se le puso "la piel de gallina" al ver algo "tan emocionante y único". "Me ha encantado; pensar cómo han podido llegar a hacer esto es increíble", ha valorado la joven, que también ha acudido al Museo para participar en el sorteo.

 

Y para Álvaro San Miguel, entrar a Altamira "como cántabro" ha supuesto una gran emoción. "No puedes morir sin visitarlo", ha declarado el periodista, que ha explicado que "entras y notas el peso de la historia".

 

También realizó declaraciones una trabajadora que lleva 41 años en Altamira, María Luisa, para quien el recorrido ha sido muy corto. "Hubiera querido enseñarles más pero mi compañera no me ha dejado", ha bromeado.

 

Ambas guías coincidían, momentos antes de entrar en la cavidad, en la emoción que sentían al poder participar en esta iniciativa experimental, que confiaban en que compartieran los visitantes, como así ha sido. Una de ellas pudo entrar en Altamira "hace pocos días" mientras que la otra lo hizo solo una vez y "hace años" pero la experiencia fue "inolvidable". "Espero que a las personas que les toque puedan disfrutar como yo", declaraba.

 

Las visitas se desarrollarán hasta el mes de agosto, fecha en la que está previsto finalice el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira puesto en marcha en 2012, bajo la dirección científica del experto Gaël de Guichen.

 

"DELICADA PERO VISITABLE" 

 

Precisamente De Guichen afirmó que la cueva de Altamira es "delicada pero visitable" porque su "fragilidad" puede aceptar la presencia humana.

 

De Guichen, en declaraciones a Europa Press, ha recordado que la continuidad o no de las visitas las decidirá el Patronato de Altamira, que se reunirá el 31 de agosto y que analizará "varias posibilidades", entre ellas que continúe abierta al público.

 

En este sentido, el conservador ha insistido en que serían visitas como las actuales, de grupos limitados de cinco personas, pero en ningún caso masivas, ya que Altamira, como todo el patrimonio, es "un enfermo", cuyos parámetros hay que analizar para cuidar su salud.

 

Se prevé que, hasta agosto, un total de 192 personas participen en el estudio ya que el objeto de las visitas es analizar el impacto que la presencia humana puede ocasionar sobre la conservación de este bien Patrimonio Mundial.

 

Coincidiendo con el primer día de visitas, Gaël de Guichen impartirá este jueves la conferencia 'Altamira hoy' a las 19.00 horas en la facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria.

 

PROGRAMA 

 

En el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso de la Cueva de Altamira participan diversas instituciones como el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), el Instituto de Ciencias del Patrimonio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Cantabria, la Universidad del País Vasco, el Museo de Altamira y la Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, entre otros.

 

El Programa ha definido unos protocolos de acceso que establecen una duración de la visita de 37 minutos y un itinerario con tiempos de permanencia definidos para cada estancia. Antes de entrar, los visitantes conocen los detalles de su participación en el programa científico y la forma de proceder en el interior de la cueva.

 

Así, visten monos desechables, gorro, mascarillas, así como un calzado especial, elementos que facilita el Museo. No se permite el contacto con la roca ni la toma de imágenes.

 

Durante la estancia en el interior de la cueva se controla la temperatura del aire y de la roca, la humedad relativa del aire, la contaminación microbiológica, las aguas de infiltración, el radón y el CO2, entre otros. En el exterior, se controla la temperatura del aire, la del suelo, la humedad relativa, la microbiología, la humedad específica, la presión atmosférica y el CO2.

 

A su salida, los visitantes deben facilitar información sobre su experiencia al equipo científico.