Tras un cáncer, ¿cómo superar las secuelas psicológicas?

Después de superar el cáncer, los supervivientes tienen que volver a retomar todas aquellas áreas de su vida que tuvieron que dejar más de lado para transitar por pasillos de hospital y superar pruebas diagnósticas, tratamientos e intervenciones.

Las secuelas de la enfermedad no son sólo físicas, reconstruir la vida emocional suele también formar parte de la rehabilitación posterior al cáncer.

 

Según explica Marta de la Fuente, psicooncóloga del MD Anderson Cancer Center de Madrid, uno de los principales miedos entre quienes han padecido un cáncer y lo han superado es no poder llevar el ritmo de vida que tenían antes en el trabajo o en la casa y el cuidado de los hijos.

 

"Existen efectos secundarios del tratamiento que pueden ser limitantes como problemas digestivos, de dolor neuropático derivado de la quimioterapia, un mayor cansancio y luego está el miedo a la recaída", explica De la Fuente.

 

Los problemas planteados en la consulta de De la Fuente después del cáncer son muy variables, señala la psicóloga, algunos tienen que ver con la relación de pareja, con problemas que habían pasado desapercibidos o que ya existían antes de la enfermedad como depresión, hipocondría o bipolaridad y otros pacientes se plantean trabajar en conflictos anteriores al cáncer y que no desean tener en la vida que quieren vivir en la actualidad.

 

"Lo más común en estas personas es atravesar por la denominada 'fase de agotamiento' en la que tras pasar por un periodo de estrés prolongado se vacían de defensas a nivel psicosomático por una sobrecarga del organismo y sienten un cansancio extremo. Han descuidado otras partes de su vida por la enfermedad (amigos, familia, *) y deben volver a ocuparse de ellas", señala De la Fuente.

 

La psicooncología acompaña al paciente a lo largo de todo el proceso y cuando este finaliza es el paciente el que decide si desea seguir con la terapia, según sus síntomas, para normalizar sus emociones y no descuidar su mundo emocional.

 

La especialista explica que las terapias psicológicas en los supervivientes suelen ser más largas dado que quienes atraviesan por la enfermedad evitan consultas clínicas en un momento en el que están saturados de procedimientos médicos.

 

Tras el cáncer el no estar en continuo seguimiento médico se puede experimentar con cierta angustia y una mayor incertidumbre derivada de que ya no se realizan tantos controles, sin embargo para otras personas esta nueva situación libre de pruebas médicas supone una liberación, algo que depende del rasgo ansioso del paciente, señala De la Fuente

 

Como señala la psicooncóloga siempre se habla de que el paciente está libre de enfermedad ya que hay que tener en cuenta la posibilidad de recaída, un riesgo que disminuye pasados 5 años de supervivencia. "Trabajamos con las palabras para no generar falsas expectativas, la recaída puede ser un golpe muy fuerte y lo que les decimos es que se centren en el presente y que esa angustia que sienten no sea el centro de sus vidas", señala De la Fuente.

 

La especialista concluye que la figura del cuidador principal también es muy importante y que su salud emocional también se resiente debido a la sobrecarga que viven, sus miedos y su reticencia a pedir ayuda porque consideran que hay que focalizar toda la atención en el familiar enfermo. "Estas personas necesitan habilidades de comunicación para hablar con su ser querido sobre la enfermedad", apunta De la Fuente.

 

CLAVES PARA RECONSTRUIR PASO A PASO

 

La experta apunta algunos de los aspectos más importantes que deben dar aquellas personas que tras pasar por el cáncer afrontan la reconstrucción de una vida libres de la enfermedad:

 

1. Ir poco a poco: no hay que evitar hacer las cosas que se hacían antes pero hay que ir poco a poco para recuperar el espacio que la enfermedad restó a la vida personal y profesional. Esto supone también ajustar las expectativas para que no excedan nuestra capacidad de actuación

 

2. Ser muy flexibles: para ello hay que evitar marcar objetivos muy amplios y escuchar al cuerpo y sus reacciones ante el aumento de actividad. Si un día la actividad resulta agotadora hay que afrontar el día siguiente de forma más tranquila.

 

3. Tener presente la importancia del autocuidado: en la alimentación, siguiendo hábitos saludables y practicando ejercicio físico.

 

4. Pedir ayuda cuando se necesita: a pesar de sentirse bien, hay que pensar que existirán momentos en los que esto no será así y hay que aprender a convivir con las secuelas

 

5. Hay que aceptar el miedo a la posible recaída y tratar que este miedo impida centrarse en el presente.

 

6 Buscar el equilibrio en todas las áreas: hay que evitar centrarse más en un área que en otra, ya sea laboral, personal, social o familiar.

 

7. Priorizar en uno mismo: para ello hay que marcar límites, decir que no y poner encima de todo nuestros derechos, si estamos bien podremos cuidar también de los demás.

 

8. Fomentar la independencia: no somos ya enfermos, aunque hayamos estado enfermos y hayamos dependido de alguien.

 

9. No evitar hacer las cosas que se hacían antes: hay que volver a hacerlas pero poco a poco, recuperado así a las personas con las que compartíamos nuestra vida.